Las fases del Alzheimer: cómo avanza la enfermedad

Por el equipo de la Clínica Mayo

La enfermedad de Alzheimer suele desarrollarse lentamente y empeorar de forma gradual a lo largo de varios años. Con el tiempo, la enfermedad de Alzheimer afecta a la mayoría de las áreas del cerebro. La memoria, el pensamiento, el juicio, el lenguaje, la capacidad para resolver problemas, la personalidad y el movimiento pueden verse afectados por la enfermedad.

En general, se distinguen cinco fases asociadas a la enfermedad de Alzheimer:

  • Enfermedad de Alzheimer en fase preclínica.
  • Deterioro cognitivo leve debido a la enfermedad de Alzheimer.
  • Demencia leve debida a la enfermedad de Alzheimer.
  • Demencia moderada debida a la enfermedad de Alzheimer.
  • Demencia grave debida a la enfermedad de Alzheimer.

La demencia es un término que se utiliza para describir un conjunto de síntomas que afectan a las capacidades intelectuales y sociales hasta el punto de dificultar las actividades cotidianas.

Las cinco fases del Alzheimer pueden ayudarte a comprender lo que podría suceder. Sin embargo, es importante saber que estas fases son solo generalizaciones aproximadas. La enfermedad es un proceso continuo. Cada persona vive de forma diferente el Alzheimer y sus síntomas.

Enfermedad de Alzheimer en fase preclínica

La enfermedad de Alzheimer comienza mucho antes de que se noten los síntomas. Esta fase se denomina «enfermedad de Alzheimer preclínica». Por lo general, solo se detecta en entornos de investigación. Ni usted ni las personas de su entorno notarán ningún síntoma durante esta fase.

Esta fase del Alzheimer puede durar años, o incluso décadas. Aunque usted no note ningún cambio, las nuevas tecnologías de imagen cerebral permiten identificar placas amiloides y ovillos neurofibrilares. Los ovillos se forman cuando unas proteínas llamadas tau cambian de forma y se organizan en estructuras. Estos son signos habituales de la enfermedad de Alzheimer. A estos signos se les denomina biomarcadores. Los biomarcadores son sustancias o procesos del organismo que ayudan a tu profesional sanitario a identificar una afección médica o lo que está ocurriendo en tu cuerpo.

La capacidad de detectar estos cambios tempranos es especialmente importante para los ensayos clínicos. Los ensayos en curso están estudiando si el tratamiento de personas con Alzheimer en fase preclínica puede retrasar o ralentizar la aparición de los síntomas. Las tecnologías de imagen también son importantes a medida que se desarrollan nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer.

Se han detectado biomarcadores adicionales en muestras de sangre que podrían indicar un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Estos biomarcadores pueden utilizarse para respaldar el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, normalmente una vez que han aparecido los síntomas.

Las pruebas genéticas también pueden indicar si tienes un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, especialmente la de inicio precoz. Estas pruebas no se recomiendan para todo el mundo. Puedes consultar con tu profesional sanitario si las pruebas genéticas podrían serte de ayuda.

Las nuevas técnicas de diagnóstico por imagen, los biomarcadores y las pruebas genéticas cobrarán mayor importancia a medida que se desarrollen nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer.

Deterioro cognitivo leve debido a la enfermedad de Alzheimer

Las personas con deterioro cognitivo leve presentan cambios leves en la memoria y la capacidad de razonamiento. La abreviatura de «deterioro cognitivo leve» es DCL. Estos cambios leves no son suficientes para afectar al trabajo o a las relaciones personales. Las personas con DCL pueden sufrir lapsos de memoria en relación con información que normalmente se recuerda con facilidad. Esto puede incluir conversaciones, acontecimientos recientes o citas.

Las personas con DCL también pueden tener dificultades para calcular el tiempo que se necesita para realizar una tarea. Es posible que les cueste determinar el número o el orden de los pasos necesarios para llevarla a cabo. Además, les puede resultar más difícil tomar decisiones acertadas.

No todas las personas con deterioro cognitivo leve padecen la enfermedad de Alzheimer. El DCL suele diagnosticarse a partir de la evaluación de los síntomas realizada por un profesional sanitario. Los mismos biomarcadores que se utilizan para identificar la enfermedad de Alzheimer en fase preclínica pueden ayudar a tu profesional sanitario a determinar si el DCL se debe a la enfermedad de Alzheimer o a otra causa.

Demencia leve debida a la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer suele diagnosticarse en la fase de demencia leve. Es en este momento cuando la familia y los médicos se dan cuenta de que la persona tiene dificultades importantes con la memoria y el pensamiento. Los síntomas afectan al funcionamiento diario.

En la fase de demencia leve, las personas pueden experimentar:

  • Pérdida de memoria de acontecimientos recientes. Las personas pueden tener dificultades para recordar información que acaban de aprender. Es posible que repitan la misma pregunta una y otra vez.
  • Dificultades para resolver problemas, realizar tareas complejas y tomar decisiones acertadas. Organizar un evento familiar o llevar las cuentas del hogar puede resultar abrumador. Muchas personas experimentan fallos de juicio, por ejemplo, a la hora de tomar decisiones económicas.
  • Cambios en la personalidad. Las personas pueden volverse calladas o retraídas, sobre todo en situaciones sociales que les resultan difíciles. Pueden mostrarse irritables o enfadadas, aunque eso no sea habitual en ellas. También es habitual que disminuya la motivación para realizar tareas.
  • Dificultades para organizar y expresar los pensamientos. En esta fase, es posible que las personas no sean capaces de encontrar las palabras adecuadas para describir los objetos. También pueden tener dificultades para expresar sus ideas con claridad.
  • Perderse o extraviar objetos personales. A las personas les cuesta cada vez más orientarse, incluso en lugares que les resultan familiares. También es habitual perder o extraviar objetos, incluidos los de valor.

Demencia moderada debida a la enfermedad de Alzheimer

Durante la fase de demencia moderada de la enfermedad de Alzheimer, las personas se vuelven más confusas y olvidadizas. Empiezan a necesitar más ayuda para realizar las actividades cotidianas y para su cuidado personal.

Las personas que se encuentran en la fase moderada de la demencia de la enfermedad de Alzheimer pueden:

  • Muestran un juicio cada vez más deficiente y una confusión cada vez mayor. Las personas pierden la noción de dónde se encuentran, qué día de la semana es o en qué estación del año estamos. Pueden confundir a los miembros de la familia o a los amigos cercanos entre sí, o confundir a desconocidos con familiares.
  • Es posible que deambulen, quizá en busca de un entorno que les resulte más familiar. Estos comportamientos hacen que no sea seguro dejarlos solos.
  • Sufren una pérdida de memoria aún mayor. Es posible que olviden detalles de su historia personal, como su dirección, su número de teléfono o dónde estudiaron. Repiten sus historias favoritas o se inventan historias para llenar los vacíos de la memoria.
  • Necesitan ayuda con algunas actividades cotidianas. Es posible que necesiten ayuda para elegir la ropa adecuada para cada ocasión o para el clima. Las personas en esta etapa también pueden necesitar ayuda para bañarse, asearse, ir al baño y realizar otras tareas de cuidado personal. Algunas pueden perder ocasionalmente el control de la vejiga o los intestinos.
  • Sufren cambios significativos en la personalidad y el comportamiento. No es raro que las personas que se encuentran en la fase moderada de la demencia desarrollen sospechas infundadas. Por ejemplo, pueden llegar a estar convencidas de que sus amigos, familiares o cuidadores profesionales les están robando. O pueden acusar a su cónyuge o pareja de tener una aventura. Otras pueden ver u oír cosas que en realidad no existen.
  • A menudo, las personas se muestran inquietas o agitadas, sobre todo al final del día. Algunas pueden tener arrebatos de comportamiento físico agresivo.

Demencia grave debida a la enfermedad de Alzheimer

En la fase avanzada de la enfermedad, denominada demencia grave por Alzheimer, la función mental sigue deteriorándose. La enfermedad también provoca más problemas de movilidad y de capacidades físicas.

En los casos de demencia grave en fase avanzada debida a la enfermedad de Alzheimer, las personas suelen:

  • Pierden la capacidad de comunicarse. Las personas ya no pueden mantener una conversación ni hablar de forma coherente. Es posible que solo pronuncien palabras o frases de forma esporádica.
  • Necesitan ayuda diaria para su aseo personal. Esto incluye asistencia completa para comer, vestirse, ir al baño y todas las demás tareas diarias de aseo personal.
  • Se produce un deterioro de las capacidades físicas. Las personas que se encuentran en esta fase pueden llegar a ser incapaces de caminar sin ayuda. Es posible que ni siquiera puedan sentarse o mantener la cabeza erguida sin apoyo. Los músculos pueden volverse rígidos y los reflejos no responden como de costumbre. Con el tiempo, la persona pierde la capacidad de tragar y de controlar las funciones de la vejiga y los intestinos.

Velocidad de progresión a lo largo de las fases de la enfermedad de Alzheimer

La velocidad de progresión de la enfermedad de Alzheimer varía considerablemente. Por término medio, las personas con esta enfermedad viven entre tres y once años tras el diagnóstico. Sin embargo, algunas viven veinte años o más. El grado de avance de la enfermedad en el momento del diagnóstico puede influir en la esperanza de vida. Los factores de riesgo vasculares no tratados, como la hipertensión arterial, se asocian a una progresión más rápida de la enfermedad de Alzheimer.

La neumonía es una causa frecuente de muerte entre las personas con Alzheimer. Las dificultades para tragar provocadas por la neumonía hacen que los alimentos o las bebidas puedan entrar en los pulmones, donde puede desarrollarse una infección. Otras causas frecuentes de muerte son la deshidratación, la desnutrición, las caídas y otras infecciones.

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