Síntomas
Los signos y síntomas de un tumor cerebral dependen del tamaño y la ubicación del tumor. Los síntomas también pueden depender de la rapidez con la que crece el tumor, lo que también se conoce como «grado del tumor».
Entre los signos y síntomas generales causados por los tumores cerebrales se pueden incluir:
- Dolor de cabeza o sensación de presión en la cabeza que se intensifica por la mañana.
- Dolores de cabeza que se producen con mayor frecuencia y parecen más intensos.
- Dolores de cabeza que a veces se describen como cefaleas tensionales o migrañas.
- Náuseas o vómitos.
- Problemas oculares, como visión borrosa, visión doble o pérdida de visión en los ángulos de los ojos.
- Pérdida de sensibilidad o movilidad en un brazo o una pierna.
- Problemas de equilibrio.
- Problemas del habla.
- Me siento muy cansado.
- Confusión en las cosas cotidianas.
- Problemas de memoria.
- Le cuesta seguir instrucciones sencillas.
- Cambios en la personalidad o el comportamiento.
- Convulsiones, sobre todo si no hay antecedentes de convulsiones.
- Problemas auditivos.
- Mareos o la sensación de que todo da vueltas, lo que también se conoce como vértigo.
- Tengo mucha hambre y estoy engordando.
Los tumores cerebrales no cancerosos suelen provocar síntomas que se desarrollan de forma gradual. Los tumores cerebrales que no son cancerosos también se denominan tumores cerebrales benignos. Pueden causar síntomas leves que al principio pasan desapercibidos. Los síntomas pueden ir empeorando a lo largo de meses o años.
Los tumores cerebrales cancerosos provocan síntomas que empeoran rápidamente. Estos tumores también se denominan cánceres cerebrales o tumores cerebrales malignos. Provocan síntomas que aparecen de forma repentina. Los síntomas empeoran en cuestión de días o semanas.
Dolores de cabeza causados por tumores cerebrales
Los dolores de cabeza son el síntoma más común de los tumores cerebrales. Aproximadamente la mitad de las personas con tumores cerebrales sufren dolores de cabeza. Estos pueden aparecer si un tumor cerebral en crecimiento ejerce presión sobre las células sanas que lo rodean. Un tumor cerebral también puede provocar inflamación en el cerebro, lo que aumenta la presión intracraneal y provoca dolor de cabeza.
El dolor de cabeza causado por tumores cerebrales suele ser más intenso al despertarse por la mañana. Sin embargo, puede aparecer en cualquier momento. Hay personas cuyos dolores de cabeza les despiertan por la noche. Los dolores de cabeza derivados de tumores cerebrales suelen empeorar al toser o al hacer esfuerzo. Las personas con tumores cerebrales suelen describir el dolor como un dolor de cabeza tensional. Otras personas dicen que se parece a una migraña.
Los tumores cerebrales situados en la parte posterior de la cabeza pueden provocar dolor de cabeza acompañado de dolor de cuello. Si el tumor cerebral se encuentra en la parte frontal de la cabeza, el dolor de cabeza puede parecerse a un dolor ocular o a un dolor de senos paranasales.
Síntomas de los tumores cerebrales según su localización
La parte principal del cerebro se denomina cerebro. Los tumores cerebrales que se producen en diferentes partes del cerebro pueden provocar distintos síntomas.
- Tumores cerebrales en la parte frontal del cerebro. Los lóbulos frontales se encuentran en la parte delantera del cerebro. Controlan el pensamiento y el movimiento. Los tumores cerebrales en el lóbulo frontal pueden provocar problemas de equilibrio y dificultades para caminar. Pueden producirse cambios de personalidad, como olvidos y falta de interés por las actividades habituales. A veces, los familiares notan que la persona con el tumor cerebral parece diferente.
- Tumores cerebrales en la parte media del cerebro. Los lóbulos parietales se encuentran en la parte superior media del cerebro. Ayudan a procesar la información relacionada con el tacto, el gusto, el olfato, la vista y el oído. Los tumores cerebrales en el lóbulo parietal pueden provocar problemas relacionados con los sentidos. Algunos ejemplos son los problemas de visión y los problemas de audición.
- Tumores cerebrales en la parte posterior del cerebro. Los lóbulos occipitales se encuentran en la parte posterior del cerebro. Controlan la visión. Los tumores cerebrales en el lóbulo occipital pueden provocar pérdida de visión.
- Tumores cerebrales en la parte inferior del cerebro. Los lóbulos temporales se encuentran a los lados del cerebro. Se encargan de procesar los recuerdos y las sensaciones. Los tumores cerebrales en el lóbulo temporal pueden provocar problemas de memoria. Pueden hacer que una persona vea, saboree u huela algo que no existe. A veces, el sabor o el olor son desagradables o inusuales.
Cuándo acudir al médico
Pide cita con tu médico si tienes signos y síntomas persistentes que te preocupan.
Causas
Tumores cerebrales que se originan en el cerebro
Los tumores cerebrales que se originan como un crecimiento de células en el cerebro se denominan tumores cerebrales primarios. Pueden surgir directamente en el cerebro o en el tejido circundante. El tejido circundante incluye las membranas que recubren el cerebro, llamadas meninges. Los tumores cerebrales también pueden aparecer en los nervios, la glándula pituitaria y la glándula pineal.
Los tumores cerebrales se producen cuando se producen cambios en el ADN de las células del cerebro o de las que se encuentran cerca de él. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican qué debe hacer. Estos cambios hacen que las células crezcan rápidamente y sigan vivas cuando, en condiciones normales, las células sanas morirían como parte de su ciclo de vida natural. Esto provoca la aparición de muchas células adicionales en el cerebro. Las células pueden formar una masa denominada tumor. El tumor puede crecer hasta invadir y destruir el tejido sano.
No está claro qué provoca los cambios en el ADN que dan lugar a los tumores cerebrales. En muchas personas con tumores cerebrales, nunca se llega a conocer la causa. A veces, los padres transmiten cambios en el ADN a sus hijos. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de padecer un tumor cerebral. Estos tumores cerebrales hereditarios son poco frecuentes. Si tienes antecedentes familiares de tumores cerebrales, coméntalo con tu profesional sanitario. Podrías plantearte consultar a un profesional sanitario especializado en genética para comprender si tus antecedentes familiares aumentan tu riesgo de padecer un tumor cerebral.
Cuando los niños padecen tumores cerebrales, suelen ser tumores cerebrales primarios. En los adultos, los tumores cerebrales suelen ser cánceres que se originaron en otra parte del cuerpo y se extendieron al cerebro.
Cáncer que se extiende al cerebro
Los tumores cerebrales secundarios se producen cuando el cáncer se origina en otra parte del cuerpo y se extiende al cerebro. Cuando el cáncer se extiende, se denomina cáncer metastásico.
Cualquier tipo de cáncer puede extenderse al cerebro, pero entre los más comunes se encuentran:
- Cáncer de mama.
- Cáncer de colon.
- Cáncer de riñón.
- Cáncer de pulmón.
- Melanoma.
No está claro por qué algunos tipos de cáncer se extienden al cerebro y otros tienden más a extenderse a otras partes del cuerpo.
Los tumores cerebrales secundarios suelen aparecer con mayor frecuencia en personas con antecedentes de cáncer. En raras ocasiones, un tumor cerebral puede ser el primer síntoma de un cáncer que se originó en otra parte del cuerpo.
Factores de riesgo
En la mayoría de las personas con tumores cerebrales primarios, la causa no está clara. Sin embargo, hay algunos factores que pueden aumentar el riesgo.
Entre los factores de riesgo se incluyen:
- Edad. Los tumores cerebrales pueden aparecer a cualquier edad, pero son más frecuentes en las personas mayores. Algunos tumores cerebrales afectan principalmente a los adultos. Otros tumores cerebrales son más frecuentes en los niños.
- Raza. Cualquiera puede padecer un tumor cerebral. Sin embargo, algunos tipos de tumores cerebrales son más frecuentes en personas de determinadas razas. Por ejemplo, los gliomas son más frecuentes en personas de raza blanca. Los meningiomas son más frecuentes en personas de raza negra.
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Exposición a la radiación. Las personas que han estado expuestas a un tipo de radiación intensa denominada «radiación ionizante» tienen un mayor riesgo de padecer un tumor cerebral. Esta radiación es lo suficientemente intensa como para provocar alteraciones en el ADN de las células del organismo. Dichas alteraciones en el ADN pueden dar lugar a tumores y cánceres. Entre los ejemplos de radiación ionizante se incluyen la radioterapia utilizada para tratar el cáncer y la exposición a la radiación provocada por las bombas atómicas.
La radiación de baja intensidad procedente de objetos cotidianos no está relacionada con los tumores cerebrales. Entre los niveles bajos de radiación se incluyen la energía que emiten los teléfonos móviles y las ondas de radio. No hay pruebas convincentes de que el uso de teléfonos móviles provoque tumores cerebrales. No obstante, se están llevando a cabo más investigaciones para confirmar que no existe tal relación.
- Síndromes hereditarios que aumentan el riesgo de padecer un tumor cerebral. Algunas mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de padecer un tumor cerebral son hereditarias. Entre los ejemplos se incluyen las mutaciones genéticas que causan la neurofibromatosis de tipo 1 y 2, la esclerosis tuberosa, el síndrome de Lynch, el síndrome de Li-Fraumeni, la enfermedad de Von Hippel-Lindau, la poliposis adenomatosa familiar, el síndrome de Cowden y el síndrome de Gorlin.
Prevención
No hay forma de prevenir los tumores cerebrales. Si te sale un tumor cerebral, no es por nada que hayas hecho.
Las personas con un mayor riesgo de padecer un tumor cerebral podrían plantearse someterse a pruebas de detección. Las pruebas de detección no previenen los tumores cerebrales. Sin embargo, pueden ayudar a detectar un tumor cerebral cuando aún es pequeño y las posibilidades de que el tratamiento tenga éxito son mayores.
Si tiene antecedentes familiares de tumores cerebrales o síndromes hereditarios que aumentan el riesgo de padecer un tumor cerebral, coméntelo con su profesional sanitario. Podría plantearse acudir a un asesor genético u otro profesional sanitario especializado en genética. Esta persona puede ayudarle a comprender su riesgo y las formas de gestionarlo. Por ejemplo, podría plantearse someterse a pruebas de detección de tumores cerebrales. Las pruebas pueden incluir una prueba de imagen o un examen neurológico para evaluar su visión, audición, equilibrio, coordinación y reflejos.
Diagnóstico
Si tu médico cree que podrías tener un tumor cerebral, tendrás que someterte a una serie de pruebas y procedimientos para obtener un diagnóstico. Entre ellos pueden figurar:
- Un examen neurológico. Un examen neurológico evalúa diferentes partes del cerebro para comprobar cómo funcionan. Este examen puede incluir la comprobación de la visión, la audición, el equilibrio, la coordinación, la fuerza y los reflejos. Si tienes dificultades en una o más de estas áreas, esto le dará una pista a tu profesional sanitario. Un examen neurológico no detecta un tumor cerebral, pero ayuda a tu profesional sanitario a comprender qué parte del cerebro podría estar causando tus síntomas.
- Tomografía computarizada (TC) de la cabeza. Una TC utiliza rayos X para obtener imágenes. Es una prueba muy accesible y los resultados se obtienen rápidamente. Por eso, la TC suele ser la primera prueba de imagen que se realiza si tienes dolores de cabeza u otros síntomas con múltiples causas posibles. Una TC puede detectar problemas en el cerebro y en sus alrededores. Los resultados proporcionan a tu profesional sanitario información para decidir qué prueba realizar a continuación. Si tu profesional sanitario cree que la TC muestra un tumor cerebral, es posible que necesites una resonancia magnética (RM) cerebral.
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Resonancia magnética cerebral. La resonancia magnética utiliza imanes potentes para obtener imágenes del interior del cuerpo. La resonancia magnética se utiliza a menudo para detectar tumores cerebrales, ya que muestra el cerebro con mayor claridad que otras pruebas de imagen.
A menudo, antes de una resonancia magnética se inyecta un medio de contraste en una vena del brazo. El medio de contraste permite ver con mayor claridad ciertos detalles y facilita la detección de tumores más pequeños. Puede ayudar a tu equipo sanitario a distinguir entre un tumor cerebral y el tejido cerebral sano.
A veces es necesario realizar un tipo especial de resonancia magnética para obtener imágenes más detalladas. Un ejemplo es la resonancia magnética funcional. Esta resonancia magnética especial muestra qué partes del cerebro controlan el habla, el movimiento y otras funciones importantes. Esto ayuda al profesional sanitario a planificar la cirugía y otros tratamientos.
Otra prueba especial de resonancia magnética es la espectroscopia por resonancia magnética. Esta prueba utiliza la resonancia magnética para medir los niveles de determinadas sustancias químicas en las células tumorales. Un nivel demasiado alto o demasiado bajo de estas sustancias podría dar pistas al equipo médico sobre el tipo de tumor cerebral que padeces.
La perfusión por resonancia magnética es otro tipo específico de resonancia magnética. Esta prueba utiliza la resonancia magnética para medir la cantidad de sangre presente en diferentes partes del tumor cerebral. Las partes del tumor que presentan una mayor cantidad de sangre pueden ser las más activas. Su equipo sanitario utiliza esta información para planificar su tratamiento.
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Tomografía por emisión de positrones (PET) del cerebro. Una tomografía por emisión de positrones (PET) puede detectar algunos tumores cerebrales. En esta prueba se utiliza un marcador radiactivo que se inyecta en una vena. El marcador circula por el torrente sanguíneo y se adhiere a las células tumorales del cerebro. El marcador hace que las células tumorales se destaquen en las imágenes captadas por el equipo de PET. Las células que se dividen y multiplican rápidamente absorben una mayor cantidad del marcador.
Una tomografía por emisión de positrones (PET) puede resultar especialmente útil para detectar tumores cerebrales que crecen rápidamente. Entre ellos se incluyen los glioblastomas y algunos oligodendrogliomas. Es posible que los tumores cerebrales de crecimiento lento, como los que no son cancerosos, no se detecten en una PET. No todas las personas con un tumor cerebral necesitan someterse a una PET. Consulte a su profesional sanitario si necesita hacerse una PET.
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Obtención de una muestra de tejido. Una biopsia cerebral es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido del tumor cerebral para analizarla en un laboratorio. A menudo, el cirujano obtiene la muestra durante la intervención quirúrgica para extirpar el tumor cerebral.
Si no es posible realizar una intervención quirúrgica, se puede extraer una muestra con una aguja. La extracción de una muestra de tejido del tumor cerebral con una aguja se lleva a cabo mediante un procedimiento denominado «biopsia estereotáctica con aguja».
Durante este procedimiento, se practica un pequeño orificio en el cráneo. A través de él se introduce una aguja fina. La aguja se utiliza para extraer una muestra de tejido. Se recurren a pruebas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), para planificar la trayectoria de la aguja. No sentirás nada durante la biopsia, ya que se utiliza un medicamento para adormecer la zona. A menudo también se te administra un medicamento que te induce a un estado similar al sueño, de modo que no seas consciente de lo que ocurre.
Es posible que te realicen una biopsia con aguja en lugar de una intervención quirúrgica si tu equipo médico teme que la operación pueda dañar una parte importante del cerebro. Puede ser necesario utilizar una aguja para extraer tejido de un tumor cerebral si este se encuentra en un lugar de difícil acceso mediante cirugía.
La biopsia cerebral conlleva un riesgo de complicaciones. Entre los riesgos se incluyen hemorragias cerebrales y daños en el tejido cerebral.
- Análisis de la muestra de tejido en el laboratorio. La muestra de la biopsia se envía a un laboratorio para su análisis. Las pruebas permiten determinar si las células son cancerosas o no. El aspecto de las células al microscopio puede indicar al equipo sanitario la rapidez con la que crecen. Esto se denomina «grado» del tumor cerebral. Otras pruebas permiten detectar qué alteraciones genéticas hay en las células. Esto ayuda al equipo sanitario a elaborar el plan de tratamiento.
Grado del tumor cerebral
El grado de un tumor cerebral se determina tras analizar las células tumorales en un laboratorio. El grado indica al equipo sanitario la rapidez con la que crecen y se multiplican las células. El grado se basa en el aspecto que presentan las células al observarlas con el microscopio. Los grados van del 1 al 4.
Un tumor cerebral de grado 1 crece lentamente. Las células no se diferencian mucho de las células sanas circundantes. A medida que aumenta el grado, las células sufren cambios que hacen que su aspecto sea muy diferente. Un tumor cerebral de grado 4 crece muy rápido. Las células no se parecen en nada a las células sanas circundantes.
Los tumores cerebrales no se clasifican en estadios. Otros tipos de cáncer sí se clasifican en estadios. En el caso de estos otros tipos de cáncer, el estadio describe el grado de avance de la enfermedad y si se ha extendido. Los tumores cerebrales y los cánceres cerebrales no suelen extenderse, por lo que no se clasifican en estadios.
Pronóstico
Tu equipo médico utiliza toda la información de tus pruebas diagnósticas para evaluar tu pronóstico. El pronóstico es el resultado probable de una enfermedad. En el caso del cáncer, esto se refiere a las posibilidades de recuperación y a la probabilidad de que el cáncer vuelva a aparecer. Entre los factores que pueden influir en el pronóstico de las personas con tumores cerebrales se incluyen:
- El tipo de tumor cerebral.
- La rapidez con la que crece el tumor cerebral.
- Cuando el tumor cerebral se encuentra dentro del cerebro.
- ¿Qué alteraciones genéticas se observan en las células tumorales cerebrales?
- Si el tumor cerebral puede extirparse por completo mediante cirugía.
- Tu salud y bienestar general.
¿Cuál es la tasa de supervivencia de las personas con cáncer cerebral o un tumor cerebral?
La tasa media de supervivencia a un año para todos los tipos de cánceres y tumores cerebrales en conjunto es de aproximadamente el 40 %. La tasa media de supervivencia a cinco años es de aproximadamente el 19 %, mientras que la tasa de supervivencia a diez años es del 13 %.
¿Cuál es la esperanza de vida media tras la metástasis de un tumor cerebral?
El cáncer puede extenderse desde el lugar donde se originó a otras partes del cuerpo. Cuando el cáncer se extiende al cerebro, se denomina metástasis cerebral.
La esperanza de vida, es decir, el tiempo que una persona vive tras una metástasis de tumor cerebral, puede variar mucho de una persona a otra. Depende del lugar donde se originó el cáncer y de otros factores relacionados con la salud.
Los estudios indican que la esperanza de vida tras un diagnóstico de metástasis de tumor cerebral suele oscilar entre 3 y 12 meses. En determinadas situaciones, como cuando el cáncer está localizado y se trata con un tipo de radiación focalizada denominada radiocirugía estereotáctica (SRS), la supervivencia puede acercarse a los 12-15 meses. Es posible vivir tres años o más, pero es poco habitual: ocurre en aproximadamente el 5 % de los casos y, por lo general, cuando los tratamientos dan muy buenos resultados.
Si desea obtener más información sobre su pronóstico, coméntelo con su equipo médico.
Un diagnóstico de tumor cerebral de grado 4 significa que el cáncer es muy agresivo y está en una fase avanzada. La esperanza de vida de las personas con cáncer cerebral de grado 4 varía en función de muchos factores diferentes. Entre ellos se incluyen el tipo de cáncer que se padezca, la edad y el estado de salud general.
- La esperanza de vida media de una persona de 65 años o más a la que se le ha diagnosticado un glioblastoma es de entre 6 y 9 meses.
- La esperanza de vida media de una persona de entre 18 y 44 años es de 20 meses.
- La esperanza de vida media de una persona de 17 años o menos es de 15 meses.
Otros tipos de cánceres cerebrales de grado 4 y su esperanza de vida media son, entre otros:
- Glioma difuso de la línea media (DMG): menos de un año.
- Astrocitoma anaplásico (grado 3) — 25 meses.
- Oligodendroglioma anaplásico (grado 3): 15 años. Aproximadamente el 20 % de las personas con oligodendroglioma anaplásico sobreviven cinco años o menos.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de muerte por tumores cerebrales?
Los tumores cerebrales pueden provocar la muerte de varias formas diferentes. A menudo, la muerte se produce porque el tumor crece en el cerebro, ejerce presión sobre partes vitales del mismo e impide que este realice sus funciones esenciales. La presión y la inflamación pueden provocar la muerte, al igual que las hemorragias y las infecciones que se producen como consecuencia de los tumores cerebrales.
Tratamiento
El tratamiento de un tumor cerebral depende de si se trata de un cáncer cerebral o de un tumor no canceroso, también denominado tumor cerebral benigno. Las opciones de tratamiento también dependen del tipo, el tamaño, el grado y la localización del tumor cerebral. Las opciones pueden incluir cirugía, radioterapia, radiocirugía, quimioterapia y terapia dirigida. A la hora de valorar las opciones de tratamiento, el equipo sanitario también tiene en cuenta tu estado de salud general y tus preferencias.
Es posible que no sea necesario iniciar el tratamiento de inmediato si el tumor cerebral es pequeño, no es canceroso y no causa síntomas. Es posible que los tumores cerebrales pequeños y benignos no crezcan o que lo hagan tan lentamente que nunca causen problemas. Es posible que te realicen resonancias magnéticas cerebrales varias veces al año para comprobar si el tumor cerebral crece. Si el tumor cerebral crece más rápido de lo esperado o si desarrollas síntomas, es posible que necesites tratamiento.
Cirugía
El objetivo de la cirugía de un tumor cerebral es extirpar todas las células tumorales. No siempre es posible extirpar el tumor por completo. Cuando es posible, el cirujano se esfuerza por extirpar la mayor parte del tumor cerebral que sea posible hacerlo de forma segura. La cirugía de extirpación de tumores cerebrales se puede utilizar para tratar cánceres cerebrales y tumores cerebrales benignos.
Algunos tumores cerebrales son pequeños y fáciles de separar del tejido cerebral circundante. Esto aumenta las probabilidades de que el tumor se extirpe por completo. Otros tumores cerebrales no pueden separarse del tejido circundante. A veces, un tumor cerebral se encuentra cerca de una parte importante del cerebro. En esta situación, la cirugía puede ser arriesgada. El cirujano podría extirpar solo la parte del tumor que sea seguro extirpar. La extirpación de solo una parte de un tumor cerebral se denomina a veces «resección subtotal».
La extirpación de parte del tumor cerebral podría ayudar a aliviar los síntomas.
Hay muchas formas de realizar una intervención quirúrgica para extirpar un tumor cerebral. La opción más adecuada para usted dependerá de su situación. Entre los tipos de cirugía de tumores cerebrales se incluyen, por ejemplo:
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Extirpación de parte del cráneo para acceder al tumor cerebral. La intervención quirúrgica cerebral que consiste en extirpar parte del cráneo se denomina craneotomía. Es la técnica más utilizada en la mayoría de las operaciones de extirpación de tumores cerebrales. La craneotomía se utiliza para tratar tanto los tumores cerebrales malignos como los benignos.
El cirujano realiza una incisión en el cuero cabelludo. Se aparta la piel y los músculos. A continuación, el cirujano utiliza un taladro para extirpar una sección del hueso del cráneo. Se retira el hueso para acceder al cerebro. Si el tumor se encuentra en una zona profunda del cerebro, es posible que se utilice un instrumento para apartar con cuidado el tejido cerebral sano. El tumor cerebral se extirpa con instrumentos especiales. En ocasiones, se utilizan láseres para destruir el tumor.
Durante la intervención, se le administrarán medicamentos para adormecer la zona, de modo que no sienta nada. También se le administrarán medicamentos que le mantendrán en un estado similar al sueño durante la intervención. En ocasiones, es posible que se le despierte durante la cirugía cerebral. Esto se conoce como «cirugía cerebral con el paciente despierto». Cuando esté despierto, es posible que el cirujano le haga preguntas y controle la actividad de su cerebro mientras usted responde. Esto ayuda a reducir el riesgo de dañar partes importantes del cerebro.
Una vez finalizada la intervención quirúrgica para extirpar el tumor, se vuelve a colocar en su sitio la parte del hueso craneal que se había extirpado.
-
Utilización de un tubo largo y delgado para llegar al tumor cerebral. La cirugía cerebral endoscópica consiste en introducir un tubo largo y delgado en el cerebro. Este tubo se denomina endoscopio. El tubo cuenta con una serie de lentes o una pequeña cámara que transmite imágenes al cirujano. A través del tubo se introducen instrumentos especiales para extirpar el tumor.
La cirugía cerebral endoscópica se utiliza a menudo para tratar los tumores hipofisarios. Estos tumores crecen justo detrás de la cavidad nasal. Se introduce un tubo largo y delgado a través de la nariz y los senos paranasales hasta llegar al cerebro.
En ocasiones, se recurre a la cirugía endoscópica cerebral para extirpar tumores cerebrales situados en otras partes del cerebro. El cirujano puede utilizar un taladro para perforar el cráneo. A continuación, se introduce con cuidado un tubo largo y delgado a través del tejido cerebral hasta llegar al tumor cerebral.
La cirugía para extirpar un tumor cerebral conlleva el riesgo de sufrir efectos secundarios y complicaciones. Entre ellos se pueden incluir:
- Infección.
- Hemorragia.
- Coágulos sanguíneos.
- Lesión del tejido cerebral.
- Pérdida de visión si el tumor se encuentra cerca de los nervios que conectan con los ojos.
- Pérdida auditiva si el tumor se encuentra cerca de un nervio que controla la audición.
Radioterapia
La radioterapia para los tumores cerebrales utiliza potentes haces de energía para destruir las células tumorales. La energía puede proceder de rayos X, protones y otras fuentes. La radioterapia para los tumores cerebrales suele administrarse mediante un aparato situado fuera del cuerpo. A esto se le denomina radioterapia de haz externo. En contadas ocasiones, la radiación puede administrarse dentro del cuerpo. A esto se le denomina braquiterapia.
La radioterapia se puede utilizar para tratar los cánceres cerebrales y los tumores cerebrales benignos.
La radioterapia de haz externo suele administrarse en sesiones diarias breves. Un plan de tratamiento típico puede consistir en recibir sesiones de radioterapia cinco días a la semana durante un periodo de entre 2 y 6 semanas.
La radioterapia de haz externo puede centrarse únicamente en la zona del cerebro donde se encuentra el tumor, o bien aplicarse a todo el cerebro. A la mayoría de las personas con un tumor cerebral se les administra radioterapia dirigida a la zona que rodea al tumor. Si hay muchos tumores, es posible que sea necesario tratar todo el cerebro con radioterapia. Cuando se trata todo el cerebro, se denomina radioterapia de cerebro completo. La radioterapia de cerebro completo se utiliza con mayor frecuencia para tratar el cáncer que se ha extendido al cerebro desde otra parte del cuerpo y forma múltiples tumores en el cerebro.
Tradicionalmente, la radioterapia utiliza rayos X, pero una forma más moderna de este tratamiento emplea la energía de los protones. Los haces de protones pueden dirigirse con mayor precisión para afectar únicamente a las células tumorales. Es menos probable que los haces de protones dañen el tejido sano circundante. La terapia de protones puede resultar útil para tratar tumores cerebrales en niños. También puede ayudar a tratar tumores que se encuentran muy cerca de zonas importantes del cerebro. La terapia de protones no está tan ampliamente disponible como la radioterapia tradicional con rayos X.
Los efectos secundarios de la radioterapia para los tumores cerebrales dependen del tipo y la dosis de radiación que se reciba. Entre los efectos secundarios más comunes que se producen durante el tratamiento o inmediatamente después se incluyen:
- Fatiga.
- Dolores de cabeza.
- Pérdida de memoria.
- Irritación del cuero cabelludo.
- Pérdida de cabello.
A veces, los efectos secundarios de la radioterapia aparecen muchos años después. Estos efectos secundarios tardíos pueden incluir problemas de memoria y de pensamiento.
Radiocirugía
La radiocirugía estereotáctica para los tumores cerebrales es una forma intensiva de radioterapia. No requiere realizar ninguna incisión en la piel. Consiste en dirigir haces de radiación desde múltiples ángulos hacia el tumor cerebral. Cada haz por sí solo no es muy potente, pero el punto en el que se unen los haces recibe una dosis muy elevada de radiación que destruye las células tumorales.
La radiocirugía se puede utilizar para tratar cánceres cerebrales y tumores cerebrales benignos.
En la radiocirugía se utilizan diferentes tipos de tecnología para administrar la radiación destinada al tratamiento de los tumores cerebrales. Algunos ejemplos son:
- Radiocirugía con acelerador lineal. Los aceleradores lineales también se denominan «LINAC». Estos equipos se conocen por sus marcas comerciales, como CyberKnife, TrueBeam y otras. Un acelerador lineal dirige haces de energía cuidadosamente modelados, uno a uno, desde varios ángulos diferentes. Los haces están compuestos por rayos X.
- Radiocirugía con Gamma Knife. Un equipo de Gamma Knife dirige muchos haces pequeños de radiación al mismo tiempo. Los haces están compuestos por rayos gamma.
- Radiocirugía con protones. La radiocirugía con protones utiliza haces formados por protones. Se trata del tipo más novedoso de radiocirugía. Cada vez es más habitual, pero no está disponible en todos los hospitales.
La radiocirugía suele realizarse en una sola sesión o en unas pocas sesiones. Podrá volver a casa después del tratamiento y no es necesario que se quede ingresado en el hospital.
Entre los efectos secundarios de la radiocirugía se incluyen una gran sensación de cansancio y cambios en la piel del cuero cabelludo. Es posible que la piel de la cabeza se sienta seca, con picor y sensible. Podrías presentar ampollas en la piel o pérdida de cabello. En ocasiones, la pérdida de cabello es permanente.
Quimioterapia
La quimioterapia para los tumores cerebrales utiliza medicamentos potentes para destruir las células tumorales. Los medicamentos de quimioterapia pueden tomarse en forma de pastillas o inyectarse en una vena. En ocasiones, el medicamento de quimioterapia se administra directamente en el tejido cerebral durante la cirugía.
La quimioterapia se puede utilizar para tratar los cánceres cerebrales y los tumores cerebrales benignos. A veces se administra al mismo tiempo que la radioterapia.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y la dosis de los medicamentos que reciba. La quimioterapia puede provocar náuseas, vómitos y caída del cabello.
Terapia dirigida
La terapia dirigida para los tumores cerebrales utiliza medicamentos que atacan a sustancias químicas específicas presentes en las células tumorales. Al bloquear estas sustancias, los tratamientos dirigidos pueden provocar la muerte de las células tumorales.
Existen medicamentos de terapia dirigida para determinados tipos de cánceres cerebrales y tumores cerebrales benignos. Es posible que se analicen las células de tu tumor cerebral para determinar si la terapia dirigida podría serte de ayuda.
Recuperación tras el tratamiento
Tras el tratamiento, es posible que necesite ayuda para recuperar la función de la parte del cerebro donde se encontraba el tumor. Podría necesitar ayuda para moverse, hablar, ver y pensar. En función de sus necesidades específicas, su profesional sanitario podría sugerirle:
- Fisioterapia para ayudarte a recuperar las habilidades motoras o la fuerza muscular perdidas.
- La terapia ocupacional te ayudará a retomar tus actividades cotidianas habituales, incluido el trabajo.
- Terapia del habla para ayudar a quienes tienen dificultades para hablar.
- Clases particulares para niños en edad escolar, con el fin de ayudarles a afrontar los cambios en su memoria y su capacidad de razonamiento.
Medicina alternativa
Se han realizado pocos estudios sobre los tratamientos complementarios y alternativos para los tumores cerebrales. No se ha demostrado que ningún tratamiento alternativo cure los tumores cerebrales. Sin embargo, los tratamientos complementarios pueden ayudarte a sobrellevar el estrés que supone el diagnóstico de un tumor cerebral.
Algunos tratamientos complementarios que pueden ayudarte a sobrellevar la situación son:
- Terapia artística.
- Hacer ejercicio.
- Meditación.
- Musicoterapia.
- Ejercicios de relajación.
Habla con tu equipo médico sobre las opciones que tienes.
Afrontamiento y apoyo
Hay quien dice que recibir un diagnóstico de tumor cerebral resulta abrumador y aterrador. Puede que te haga sentir que tienes poco control sobre tu salud. Puede resultarte útil tomar medidas para comprender tu enfermedad y hablar de tus sentimientos. Plantéate intentar:
- Infórmate lo suficiente sobre los tumores cerebrales para poder tomar decisiones sobre tu tratamiento. Pregunta a tu profesional sanitario sobre tu tipo específico de tumor cerebral. Pregunta por las opciones de tratamiento y, si lo deseas, por tu pronóstico. A medida que vayas aprendiendo más sobre los tumores cerebrales, te sentirás más seguro a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento. Busca información en fuentes fiables, como la Sociedad Americana contra el Cáncer y el Instituto Nacional del Cáncer.
- Mantén cerca a tus amigos y familiares. Mantener sólidas tus relaciones más cercanas puede ayudarte a afrontar tu tumor cerebral. Los amigos y familiares pueden ofrecerte el apoyo práctico que necesites, como ayudarte a cuidar de tu hogar si estás ingresado en el hospital. Además, pueden servirte de apoyo emocional cuando te sientas abrumado por el cáncer.
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Busca a alguien con quien hablar. Busca a alguien que sepa escuchar y que esté dispuesto a oírte hablar de tus esperanzas y tus miedos. Puede ser un amigo, un familiar o un miembro del clero. Pide a tu equipo sanitario que te recomiende un terapeuta o un trabajador social médico con quien puedas hablar.
Pregunta a tu equipo sanitario por los grupos de apoyo para pacientes con tumores cerebrales que haya en tu zona. Puede resultarte útil saber cómo otras personas en tu misma situación están afrontando estas complicadas enfermedades.
Cómo prepararse para una cita
Pide cita con tu médico de cabecera si tienes algún síntoma que te preocupe. Si te diagnostican un tumor cerebral, es posible que te deriven a especialistas. Entre ellos pueden figurar:
- Los médicos especializados en enfermedades del cerebro se denominan neurólogos.
- Los médicos que utilizan medicamentos para tratar el cáncer se denominan oncólogos médicos.
- Los médicos que utilizan la radiación para tratar el cáncer se denominan oncólogos radioterapeutas.
- Los médicos especializados en cánceres del sistema nervioso, denominados neurooncólogos.
- Los cirujanos que operan el cerebro y el sistema nervioso se denominan neurocirujanos.
- Especialistas en rehabilitación.
- Profesionales sanitarios especializados en tratar los problemas de memoria y cognitivos que pueden sufrir las personas con tumores cerebrales. A estos profesionales se les conoce como psicólogos o psicólogos conductuales.
Es recomendable que te prepares para la cita. A continuación te ofrecemos algunos datos que te ayudarán a prepararte.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta cualquier restricción previa a la cita. Cuando conciertes la cita, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con antelación, como seguir una dieta especial.
- Anota todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que puedan parecer ajenos al motivo por el que concertaste la cita.
- Anota la información personal más importante, incluyendo cualquier situación de estrés grave o cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que estés tomando.
- Considera la posibilidad de ir acompañado de un familiar o un amigo. A veces puede resultar difícil recordar toda la información que se proporciona durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde algo que a ti se te haya pasado por alto o se te haya olvidado. Esa persona puede ayudarte a comprender lo que te explica tu equipo sanitario.
- Anota las preguntas que quieras hacerle a tu profesional sanitario.
El tiempo que pasas con tu profesional sanitario es limitado. Prepara una lista de preguntas para aprovechar al máximo ese tiempo. Identifica las tres preguntas que más te importan. Ordena el resto de preguntas de mayor a menor importancia, por si se acaba el tiempo. En el caso de un tumor cerebral, algunas preguntas básicas que puedes plantear son:
- ¿Qué tipo de tumor cerebral tengo?
- ¿Dónde se encuentra mi tumor cerebral?
- ¿Qué tamaño tiene mi tumor cerebral?
- ¿Qué grado de agresividad tiene mi tumor cerebral?
- ¿Mi tumor cerebral es canceroso?
- ¿Tendré que hacerme más pruebas?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
- ¿Hay algún tratamiento que pueda curar mi tumor cerebral?
- ¿Cuáles son las ventajas y los riesgos de cada tratamiento?
- ¿Hay algún tratamiento que le parezca el más adecuado para mí?
- ¿Qué pasa si el primer tratamiento no funciona?
- ¿Qué pasa si decido no someterme al tratamiento?
- Sé que no se puede predecir el futuro, pero ¿tengo posibilidades de sobrevivir a mi tumor cerebral? ¿Qué me puede decir sobre la tasa de supervivencia de las personas con este diagnóstico?
- ¿Debería acudir a un especialista? ¿Cuánto me costará y lo cubrirá mi seguro?
- ¿Debería acudir a un centro médico o a un hospital con experiencia en el tratamiento de tumores cerebrales?
- ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomiendan?
- ¿Qué factores determinarán si debo programar una visita de seguimiento?
Además de las preguntas que has preparado, no dudes en hacer cualquier otra pregunta que se te ocurra.
Qué puedes esperar de tu médico
Es probable que tu profesional sanitario te haga varias preguntas. Si estás preparado para responderlas, tendrás tiempo más adelante para tratar otros temas que te interesen. Tu profesional sanitario podría preguntarte:
- ¿Cuándo empezaste a notar los primeros síntomas?
- ¿Tienes los síntomas todo el tiempo o aparecen y desaparecen?
- ¿Qué gravedad tienen tus síntomas?
- ¿Qué es lo que, si es que hay algo, parece aliviar tus síntomas?
- ¿Qué es lo que, en su caso, parece agravar sus síntomas?
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