Síntomas
Los síntomas de la acromegalia pueden alterar el aspecto de algunas partes del cuerpo. Entre los cambios visibles más comunes se encuentran:
- Orejas y labios gruesos.
- Una nariz amplia.
- Manos y pies agrandados.
- Una frente o una mandíbula prominentes.
- Espacios entre los dientes.
- Una lengua hinchada.
- Una caja torácica ensanchada que puede hacer que el pecho adquiera una forma redondeada.
Los cambios cutáneos en la acromegalia pueden incluir acné, pápulas cutáneas, piel engrosada o grasa e hinchazón subcutánea.
En la mayoría de los casos, las personas con acromegalia no presentan todos los cambios físicos posibles. Y, dado que los cambios se producen de forma gradual, pueden tardar años en darse cuenta.
¿Cómo afecta la acromegalia al organismo?
Más allá de los cambios visibles, un exceso de GH e IGF-1 afecta a muchos órganos y sistemas. Entre los efectos específicos se incluyen:
- Salud dental. La acromegalia puede provocar un aumento inusual del tamaño de la mandíbula y la aparición de espacios entre los dientes. Las personas pueden notar que se forman huecos entre los dientes, cambios en la mordida o que los dientes no se alinean correctamente. La lengua también puede agrandarse, lo que puede provocar problemas para hablar y respirar. Es importante acudir regularmente al dentista para controlar estos cambios bucodentales.
- Salud reproductiva y sexual. Un exceso de hormona del crecimiento puede afectar a la salud reproductiva. En los hombres, la acromegalia puede provocar disfunción eréctil, disminución de la libido y niveles bajos de testosterona. También puede producirse un aumento del volumen de los tejidos blandos, pero los problemas sexuales suelen deberse más a un desequilibrio hormonal que al aumento físico.
- Cambios en la voz. El engrosamiento de los tejidos de las cuerdas vocales y la garganta puede hacer que la voz se vuelva más grave o ronca con el tiempo. Algunas personas también notan que roncan o que se les altera la forma de hablar.
Los primeros síntomas de la acromegalia pueden ser sutiles, como cambios en la talla de los anillos o del calzado. A medida que la enfermedad avanza, otros síntomas comunes pueden incluir:
- Problemas de visión, incluida la pérdida de la visión periférica.
- Más sudoración y olor corporal de lo habitual.
- Fatiga y falta de energía.
- Dolores de cabeza.
- Dolor articular.
- Problemas de sueño, incluida la apnea del sueño.
¿En qué se diferencia la acromegalia de otras enfermedades?
La acromegalia es una enfermedad hormonal poco frecuente en adultos que se produce cuando hay un exceso de hormona del crecimiento (GH) y de factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1). La acromegalia suele estar causada por un tumor hipofisario no canceroso, también denominado benigno. Provoca el agrandamiento de las manos, los pies y los rasgos faciales, dolor articular y complicaciones graves si no se trata. Existen otras afecciones que pueden parecerse a la acromegalia, pero las causas y los síntomas son diferentes.
Acromegalia frente a gigantismo
- El gigantismo se produce cuando se genera un exceso de hormona del crecimiento antes de la pubertad, mientras los huesos aún están en fase de crecimiento.
- Los niños con gigantismo crecen hasta alcanzar una estatura inusualmente alta, con brazos y piernas muy largos.
- La acromegalia se desarrolla después de la pubertad, cuando las placas de crecimiento ya se han cerrado. Provoca cambios en las manos, los pies y los huesos faciales, pero no un aumento extremo de la estatura.
Acromegalia frente a la enfermedad de Cushing
- La enfermedad de Cushing está provocada por un exceso de cortisol. El cortisol es otra hormona hipofisaria. El exceso de cortisol altera la distribución de la grasa corporal.
- Los síntomas incluyen aumento de peso en la cara y el tronco, una joroba en la espalda debido a la redistribución de la grasa, facilidad para sufrir hematomas y diabetes.
- La acromegalia está provocada por un exceso de las hormonas GH e IGF-1 y provoca un crecimiento excesivo de los huesos y los tejidos, no una redistribución de la grasa.
Acromegalia frente al síndrome de Marfan
- El síndrome de Marfan es una enfermedad genética que afecta al tejido conectivo.
- Las personas con síndrome de Marfan son altas y delgadas, tienen los brazos, las piernas y los dedos largos, y padecen afecciones cardíacas u oftalmológicas.
- La acromegalia se desarrolla en edades más avanzadas y no provoca la complexión alta y delgada característica del síndrome de Marfan.
Acromegalia frente a la enfermedad ósea de Paget
- La enfermedad de Paget es una afección en la que los huesos se descomponen y vuelven a formarse de manera anómala, lo que hace que se debiliten y se deformen.
- Puede provocar un agrandamiento del cráneo, piernas torcidas o dolor óseo.
- A diferencia de la enfermedad ósea de Paget, la acromegalia también provoca inflamación de los tejidos blandos, agrandamiento de las manos y los pies, y complicaciones metabólicas como diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto y apnea del sueño.
Acromegalia frente a acondroplasia
- La acondroplasia es la forma más común de enanismo. Está provocada por una mutación genética que afecta al crecimiento óseo.
- Las personas con acondroplasia tienen baja estatura, brazos y piernas cortos, y un tronco de tamaño normal.
- La acromegalia no provoca baja estatura. Por el contrario, provoca un aumento del tamaño de los rasgos físicos una vez finalizado el crecimiento normal.
Acromegalia frente al síndrome de Weaver
- El síndrome de Weaver es una enfermedad muy poco frecuente presente desde el nacimiento que provoca un crecimiento rápido, una edad ósea avanzada y retrasos en el desarrollo. El síndrome de Weaver está causado por una mutación genética y se transmite de padres a hijos.
- Los bebés y los niños con síndrome de Weaver son altos y corpulentos para su edad.
- La acromegalia se desarrolla en la edad adulta y no está provocada por una mutación genética.
Cuándo acudir al médico
Acude al médico si crees que tienes síntomas de acromegalia. Esta enfermedad suele desarrollarse de forma gradual. Incluso los familiares pueden tardar mucho tiempo en darse cuenta de los cambios físicos que se producen. Sin embargo, es importante que un profesional sanitario la detecte lo antes posible. El tratamiento puede ayudar a prevenir problemas de salud graves que pueden aparecer asociados a la acromegalia.
Causas
La causa más común de la acromegalia es un tumor benigno en la glándula pituitaria, denominado adenoma. Un adenoma produce una cantidad excesiva de hormona del crecimiento durante un largo periodo de tiempo.
Un exceso de hormona del crecimiento provoca muchos de los síntomas de la acromegalia. Algunos de estos síntomas, como los dolores de cabeza y los problemas de visión, se deben a la presión que ejerce el tumor sobre los tejidos cerebrales circundantes.
En raras ocasiones, los tumores en otras partes del cuerpo provocan acromegalia. Entre ellos se encuentran los tumores de pulmón o de páncreas. A veces, estos tumores liberan hormona del crecimiento. O bien producen una hormona llamada hormona liberadora de la hormona del crecimiento. Esta hormona indica a la glándula pituitaria que produzca más hormona del crecimiento.
La glándula pituitaria se encuentra en la base del cerebro, detrás del puente de la nariz. Produce la hormona del crecimiento y otras hormonas. La hormona del crecimiento desempeña un papel importante en el control del crecimiento físico.
La glándula pituitaria libera hormona del crecimiento al torrente sanguíneo. Esto hace que el hígado produzca una hormona llamada factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1). El IGF-1 es el responsable del crecimiento de los huesos y otros tejidos. Un exceso de hormona del crecimiento provoca un exceso de IGF-1. Y eso puede causar los síntomas y las complicaciones de la acromegalia.
¿Cuál es la relación entre los tumores hipofisarios y la acromegalia?
La acromegalia casi siempre está causada por un adenoma hipofisario, que es un tumor benigno que se desarrolla en la glándula pituitaria. Los adenomas hipofisarios son el tipo más común de tumor hipofisario. Los adenomas hipofisarios y otros tumores son tipos de tumores de la base del cráneo.
La glándula pituitaria contiene diferentes tipos de células productoras de hormonas, entre ellas las células somatotróficas. Las células somatotróficas producen la hormona del crecimiento (GH). Cuando se desarrolla un tumor a partir de las células somatotróficas, este puede liberar una cantidad excesiva de GH. El exceso de GH hace que el hígado produzca más factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1). Esto provoca los cambios corporales que se observan en la acromegalia, como el agrandamiento de las manos, los pies y los rasgos faciales. Solo los adenomas somatotróficos, a veces denominados adenomas secretores de GH, causan acromegalia.
Hay otros tipos de adenomas hipofisarios que se originan en diferentes células productoras de hormonas, pero estos no provocan acromegalia:
- Los adenomas lactotróficos producen prolactina y pueden provocar problemas como menstruaciones irregulares y dificultades para quedarse embarazada.
- Los adenomas corticotróficos producen la hormona adrenocorticotrópica (ACTH). Un exceso de ACTH hace que las glándulas suprarrenales liberen cortisol de más, lo que puede provocar la enfermedad de Cushing.
- Los adenomas tirotropos producen hormona estimulante del tiroides (TSH) y pueden provocar hipertiroidismo.
- Los adenomas gonadotrópicos no suelen producir un exceso de hormonas. Sin embargo, a medida que crecen, pueden ejercer presión sobre los tejidos circundantes y provocar síntomas como dolores de cabeza, problemas de visión, falta de energía o alteraciones en la salud sexual y reproductiva.
Factores de riesgo
El principal factor de riesgo conocido de la acromegalia es una enfermedad hereditaria poco frecuente denominada neoplasia endocrina múltiple de tipo 1 (MEN1). En la MEN1, pueden formarse tumores en las glándulas paratiroides, el páncreas y la glándula pituitaria. Estos tumores liberan un exceso de hormonas. Un exceso de hormona paratiroidea puede debilitar los huesos y provocar cálculos renales. Un tumor en el páncreas puede liberar insulina y provocar hipoglucemia. Si un tumor hipofisario produce un exceso de hormona del crecimiento, puede producirse acromegalia.
En muy raras ocasiones, la acromegalia también puede ser hereditaria. Esto puede darse en afecciones como el adenoma hipofisario aislado familiar (FIPA), que aumenta el riesgo de padecer tumores hipofisarios.
Aparte de estos síndromes hereditarios poco frecuentes, la mayoría de las personas con acromegalia no presentan factores de riesgo conocidos.
Complicaciones
Si no se trata, la acromegalia puede provocar complicaciones, entre ellas:
Complicaciones cardíacas y vasculares
- Presión arterial alta, también conocida como hipertensión.
- Arterias estrechadas, lo que aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.
- Enfermedad del músculo cardíaco, denominada miocardiopatía, que puede provocar rigidez o agrandamiento del corazón. Esto puede acabar provocando insuficiencia cardíaca.
El cáncer y las enfermedades que pueden provocar cáncer
- Mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, como el de próstata, mama, colon, tiroides y estómago.
- Crecimientos denominados pólipos en el revestimiento del colon. Sin tratamiento, estos crecimientos pueden provocar cáncer de colon.
Cuestiones relacionadas con la salud sexual, la salud reproductiva y el embarazo
- Menstruaciones irregulares o ausencias de la menstruación.
- Sangrado vaginal irregular.
- Disfunción eréctil y disminución del deseo sexual.
- Infertilidad.
- Las mujeres embarazadas con acromegalia pueden necesitar un seguimiento especial debido al aumento de riesgos, como la diabetes gestacional.
Problemas metabólicos
- Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
- Colesterol alto y otros cambios en los lípidos en sangre.
Afecciones óseas, articulares y nerviosas
- Artrosis, con dolor y rigidez en las articulaciones.
- El síndrome del túnel carpiano, que provoca entumecimiento y hormigueo en las manos.
- Compresión o fracturas de la médula espinal.
Otras complicaciones
- La apnea del sueño, que es una afección en la que la respiración se detiene y se reanuda repetidamente durante el sueño.
- Alteraciones en la glándula tiroides, lo que se conoce como bocio.
- Cambios en la visión o pérdida de la visión si el tumor ejerce presión sobre los nervios ópticos.
- Depresión (trastorno depresivo mayor), fatiga y disminución de la calidad de vida.
El tratamiento precoz de la acromegalia puede prevenir estas complicaciones o evitar que empeoren. Sin tratamiento, la acromegalia y sus complicaciones pueden reducir la esperanza de vida.
Diagnóstico
El diagnóstico consiste en los pasos que sigue tu profesional sanitario para determinar si padeces acromegalia. Tu profesional sanitario te preguntará por tu historial médico y te realizará un examen físico. Es posible que también debas someterte a las siguientes pruebas:
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Análisis de IGF-1. El análisis de sangre de IGF-1 mide el nivel de factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) en la sangre. Un nivel elevado de IGF-1 puede indicar que el nivel de hormona del crecimiento también es elevado. El IGF-1 es una hormona producida en el hígado en respuesta a la hormona del crecimiento. Un nivel elevado de IGF-1 es un marcador importante para diagnosticar la acromegalia. Sin embargo, el IGF-1 también puede estar elevado debido a otras afecciones, como la diabetes, una enfermedad hepática o renal, o el embarazo.
Por este motivo, los profesionales sanitarios suelen confirmar el diagnóstico mediante una segunda prueba, como una prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT), y una resonancia magnética de la glándula pituitaria para descartar la presencia de un tumor.
Ayuda a confirmar el diagnóstico de acromegalia. La prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT) mide el nivel de hormona del crecimiento antes y después de ingerir una solución azucarada llamada glucosa. En las personas que no padecen acromegalia, la ingesta de glucosa suele provocar una disminución del nivel de hormona del crecimiento. Sin embargo, si padeces acromegalia, tu nivel de hormona del crecimiento tiende a mantenerse elevado.
- Resonancia magnética y otras pruebas de imagen. La resonancia magnética de la glándula pituitaria es la principal prueba de imagen para diagnosticar la acromegalia. Muestra la ubicación y el tamaño de un tumor hipofisario. Si no se detecta ningún tumor hipofisario, su profesional sanitario puede solicitar otras pruebas de imagen para buscar tumores en otras partes del cuerpo. También se pueden utilizar radiografías de las manos y los pies para detectar cambios en el crecimiento óseo causados por un exceso de hormona del crecimiento.
Tratamiento
La acromegalia no siempre es curable, pero el tratamiento suele permitir controlar la enfermedad. El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y restablecer los niveles de la hormona del crecimiento (GH) y del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) a valores normales. Mantener estos niveles hormonales bajo control puede mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos para la salud a largo plazo.
Las opciones de tratamiento para la acromegalia incluyen:
- Cirugía de un tumor hipofisario para extirpar el tumor que provoca los síntomas. Este suele ser el primer tratamiento cuando la acromegalia se debe a un tumor hipofisario.
- Medicamentos que reducen la GH o bloquean sus efectos. Estos pueden utilizarse si la cirugía no logra que los niveles hormonales se sitúen dentro de los límites normales.
- Radioterapia para tratar el tumor y reducir la producción de hormonas. Esta opción puede recomendarse si la cirugía no es posible, si no se puede extirpar todo el tumor o si los medicamentos no resultan lo suficientemente eficaces.
Algunas personas necesitan una combinación de estos tratamientos. Su plan de tratamiento depende de factores como el tamaño y la ubicación del tumor, la gravedad de los síntomas, así como su edad y su estado de salud general.
El tratamiento puede mejorar algunos aspectos físicos, como la inflamación de los tejidos blandos o los cambios en la piel. Sin embargo, el agrandamiento óseo no suele ser reversible.
Si además padeces otras afecciones relacionadas con la acromegalia, como diabetes, apnea del sueño o enfermedades cardíacas, es posible que necesites tratamientos adicionales para controlarlas.
Cirugía de tumores hipofisarios u otras intervenciones
El tratamiento quirúrgico principal para la acromegalia es la cirugía transesfenoidal. En esta intervención, un neurocirujano extirpa el tumor hipofisario a través de la nariz y de un espacio hueco situado detrás de las fosas nasales, denominado seno esfenoidal. Este método evita la apertura del cráneo y es la forma más habitual en que los cirujanos tratan la acromegalia. Si el tumor que causa los síntomas no se encuentra en la glándula pituitaria, el cirujano puede recomendar otro tipo de cirugía para extirparlo.
La cirugía hipofisaria para tratar la acromegalia suele restablecer los niveles adecuados de hormona del crecimiento, sobre todo si el tumor es pequeño. Si el tumor ejercía presión sobre los tejidos que rodean la glándula pituitaria, su extirpación también puede ayudar a aliviar los dolores de cabeza y los cambios en la visión.
A veces, los cirujanos no pueden extirpar todo el tumor, sobre todo si ha crecido cerca de nervios o vasos sanguíneos importantes. Cuando esto ocurre, es posible que los niveles de hormona del crecimiento sigan siendo demasiado altos después de la cirugía. Puede ser necesario un tratamiento adicional mediante otra intervención quirúrgica, medicamentos o radioterapia.
Medicamentos
Los medicamentos para la acromegalia pueden ayudar a reducir los niveles de hormona del crecimiento (GH) y del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1). Algunos medicamentos pueden bloquear los efectos de estas hormonas. Su profesional sanitario puede recomendarle uno o varios de los siguientes:
- Análogos de la somatostatina. La somatostatina es una hormona cerebral natural que limita la producción de GH. Los medicamentos octreotida (Mycapssa, Sandostatin) y lanreotida (Somatuline Depot) reducen los niveles de GH e IGF-1 y pueden hacer que el tumor se reduzca. Tomar uno de estos medicamentos indica a la glándula pituitaria que produzca menos hormona del crecimiento. Mycapssa es una cápsula que se toma por vía oral dos veces al día. Los demás son inyecciones mensuales. En septiembre de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) aprobó una nueva somatostatina llamada paltusotina (Palsonify) para el tratamiento de la acromegalia. Se trata de una cápsula que se toma por vía oral una vez al día. A diferencia de la octreotida o la lanreotida, que son péptidos, la paltusotina no es un péptido. Eso significa que no está compuesta por aminoácidos como las proteínas. En cambio, es una molécula pequeña diseñada para imitar la acción de la somatostatina, con una estructura química que facilita su absorción y le permite permanecer en el torrente sanguíneo durante más tiempo que los medicamentos peptídicos. Las somatostatinas son el tratamiento de primera línea para la acromegalia si la cirugía no mejora los síntomas.
- Agonistas de la dopamina. La cabergolina y la bromocriptina (Cycloset, Parlodel) son medicamentos que se toman por vía oral y que pueden ayudar a reducir los niveles de GH e IGF-1, especialmente cuando estos son solo ligeramente elevados. También pueden reducir el tamaño del tumor. Dado que a menudo se requieren dosis más altas, pueden producirse efectos secundarios como náuseas, cansancio, mareos, problemas para dormir o cambios de humor.
- Antagonista del receptor de la hormona del crecimiento. El pegvisomant (Somavert) bloquea el efecto de la hormona del crecimiento en los tejidos del organismo, lo que reduce los niveles de IGF-1. No reduce el tamaño de los tumores ni disminuye los niveles de GH. El pegvisomant se administra mediante una inyección diaria y puede utilizarse cuando otros medicamentos no resultan lo suficientemente eficaces. Dado que el pegvisomant puede afectar al hígado, es necesario realizar análisis de sangre periódicos para controlar la función hepática.
Terapias
La radioterapia para la acromegalia suele utilizarse tras la cirugía para destruir las células tumorales restantes. Además, reduce gradualmente los niveles de hormona del crecimiento, aunque pueden pasar meses o incluso años antes de que se note una mejoría.
La radioterapia también puede reducir los niveles de otras hormonas hipofisarias, no solo los de la hormona del crecimiento. Si te sometes a radioterapia, necesitarás un seguimiento de por vida para controlar tus niveles hormonales y la función hipofisaria.
Entre los tipos de radioterapia se incluyen:
- Radiocirugía estereotáctica. Este método utiliza imágenes tridimensionales para administrar una dosis elevada de radiación de forma precisa en el tumor, al tiempo que se limita la exposición del tejido sano. Por lo general, se administra en una sola sesión. Los niveles de la hormona del crecimiento pueden volver a los valores normales en el plazo de varios años. La técnica más habitual se denomina «Gamma Knife». Esta técnica de radiocirugía no implica el uso de un bisturí.
- Radioterapia con haz de protones. Este tipo de radioterapia utiliza partículas minúsculas llamadas protones que se dirigen directamente al tumor. Puede causar menos daño a la glándula pituitaria y al tejido que la rodea que la radiocirugía convencional.
- Radioterapia convencional. Este tipo de radioterapia consiste en recibir pequeñas dosis de radiación durante un periodo de entre 4 y 6 semanas. El riesgo de daño en la glándula pituitaria es mayor que con la radioterapia de haz de protones y la radiocirugía estereotáctica. El efecto completo del tratamiento puede tardar 10 años o más en manifestarse.
Pronóstico y esperanza de vida en la acromegalia
¿Cuál es la esperanza de vida de las personas con acromegalia?
En el pasado, las personas con acromegalia no tratada solían tener una esperanza de vida más corta debido a complicaciones como enfermedades cardíacas, diabetes, apnea del sueño y cáncer. Hoy en día, gracias a un diagnóstico más precoz y a mejores tratamientos, la esperanza de vida de las personas con acromegalia tratada es similar a la de las personas que no padecen esta enfermedad. Muchas personas con acromegalia pueden alcanzar una esperanza de vida normal si, mediante el tratamiento, se reducen y se mantienen en niveles saludables sus niveles de GH e IGF-1.
¿Cuál es el pronóstico de la acromegalia?
El pronóstico de la acromegalia depende de la precocidad del diagnóstico y de la eficacia del tratamiento para controlar los niveles hormonales. La cirugía para extirpar por completo los tumores hipofisarios pequeños puede curar la acromegalia. Los tumores grandes son más difíciles de extirpar por completo. Sin embargo, los medicamentos y la radioterapia suelen permitir reducir los niveles de GH e IGF-1 hasta niveles seguros.
Incluso después del tratamiento, es posible que algunos cambios físicos —como el crecimiento óseo en la mandíbula, las manos o los pies— no se reviertan por completo. Sin embargo, el control de los niveles hormonales mejora los síntomas y reduce el riesgo de complicaciones graves. Es importante realizar un seguimiento periódico para controlar los niveles hormonales y vigilar si se produce una reaparición del crecimiento tumoral.
Cómo prepararse para una cita
Probablemente, lo primero que harás será acudir a tu médico de cabecera. O tal vez te deriven directamente a un especialista llamado endocrinólogo, que se dedica a diagnosticar y tratar los trastornos hormonales.
Es recomendable prepararse para la cita. A continuación te ofrecemos información que te ayudará a prepararte y a saber qué puedes esperar de tu profesional sanitario.
Qué puedes hacer
- Infórmate de cualquier restricción antes de la cita. Cuando conciertes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer para prepararte para las pruebas. Por ejemplo, es posible que te pidan que no comas durante un determinado número de horas antes de una prueba. A esto se le llama ayuno.
- Anota tus síntomas. Toma nota de cualquier cosa que te cause molestias o te preocupe. Esto puede incluir dolores de cabeza, cambios en la visión o molestias en las manos. Anota todos tus síntomas, aunque no parezcan estar relacionados con el motivo por el que pediste la cita.
- Anota la información personal más importante, incluyendo cualquier cambio en tu vida sexual o en tu ciclo menstrual.
- Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que estás tomando, indicando las dosis.
- Lleva contigo fotos antiguas que tu profesional sanitario pueda utilizar para compararlas con tu aspecto actual. Probablemente, a tu profesional sanitario le interesarán las fotos tomadas desde hace 10 años hasta la actualidad.
- Si puedes, ve acompañado de un familiar o un amigo. Es posible que esa persona recuerde algo que a ti se te haya pasado por alto o se te haya olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle a tu profesional sanitario.
Hacer una lista de preguntas te ayuda a aprovechar al máximo el tiempo que pasas con tu profesional sanitario. En el caso de la acromegalia, algunas preguntas básicas que puedes plantear son:
- ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas? ¿Hay otras causas posibles?
- ¿Qué pruebas tengo que hacerme? ¿Debería acudir a un especialista?
- ¿Qué tratamientos hay disponibles para esta afección? ¿Qué enfoque recomienda?
- ¿Cuánto tiempo tendré que seguir el tratamiento antes de que mejoren mis síntomas? ¿Podría el tratamiento ayudarme a verme y sentirme como antes de que aparecieran los síntomas de la acromegalia?
- ¿Tendré complicaciones a largo plazo debido a esta afección?
- Tengo otras enfermedades. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas todas a la vez?
- ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomendáis?
No dudes en preguntarnos cualquier otra cosa que se te ocurra.
Qué puedes esperar de tu médico
Es probable que tu profesional sanitario te haga preguntas como:
- ¿Cuáles son tus síntomas y cuándo empezaron?
- ¿Has notado algún cambio en tu aspecto?
- ¿Dirías que tus rasgos han cambiado mucho con el tiempo? ¿Tienes fotos antiguas que pueda usar para comparar?
- ¿Has notado algún cambio en tu sueño o en tu vida sexual? ¿Tienes dolores de cabeza o de articulaciones, cambios en la vista o sudas más de lo habitual?
- ¿Hay algo que parezca aliviar o empeorar tus síntomas?
- ¿Todavía te quedan bien tus zapatos y anillos viejos? Si no es así, ¿cuánto ha cambiado la talla con el paso del tiempo?
- ¿Te has hecho alguna prueba de detección del cáncer de colon?
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