Síntomas

Los signos y síntomas del colangiocarcinoma incluyen:

  • Coloración amarillenta de la piel y de la parte blanca de los ojos (ictericia)
  • Picazón intensa en la piel
  • Heces de color blanco
  • Fatiga
  • Dolor abdominal en el lado derecho, justo debajo de las costillas
  • Adelgazar sin esfuerzo
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Orina oscura

Cuándo acudir al médico

Acude al médico si tienes cansancio persistente, dolor abdominal, ictericia u otros signos y síntomas que te preocupen. Es posible que te derive a un especialista en enfermedades digestivas (gastroenterólogo).

Causas

El colangiocarcinoma se produce cuando las células de los conductos biliares sufren alteraciones en su ADN. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican qué debe hacer. Estas alteraciones hacen que las células se multipliquen sin control y formen una masa celular (tumor) que puede invadir y destruir el tejido sano del organismo. No está claro qué provoca las alteraciones que dan lugar al colangiocarcinoma.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer un colangiocarcinoma se incluyen:

  • Colangitis esclerosante primaria. Esta enfermedad provoca el endurecimiento y la cicatrización de los conductos biliares.
  • Enfermedad hepática crónica. La cicatrización del hígado provocada por antecedentes de enfermedad hepática crónica aumenta el riesgo de colangiocarcinoma.
  • Problemas en los conductos biliares presentes desde el nacimiento. Las personas que nacen con un quiste de Coledoco, que provoca la dilatación y la irregularidad de los conductos biliares, tienen un mayor riesgo de padecer colangiocarcinoma.
  • Un parásito hepático. En algunas zonas del sudeste asiático, el colangiocarcinoma se asocia a la infección por la duela del hígado, que puede contraerse al consumir pescado crudo o poco cocido.
  • Edad avanzada. El colangiocarcinoma se da con mayor frecuencia en adultos mayores de 50 años.
  • El tabaquismo. El tabaquismo se asocia a un mayor riesgo de colangiocarcinoma.
  • Diabetes. Las personas con diabetes de tipo 1 o 2 pueden tener un mayor riesgo de padecer colangiocarcinoma.
  • Ciertas enfermedades hereditarias. Algunas mutaciones genéticas transmitidas de padres a hijos provocan enfermedades que aumentan el riesgo de padecer un colangiocarcinoma. Entre estas enfermedades se encuentran, por ejemplo, la fibrosis quística y el síndrome de Lynch.

Prevención

Para reducir el riesgo de padecer un colangiocarcinoma, puedes:

  • Deje de fumar. Fumar está relacionado con un mayor riesgo de padecer colangiocarcinoma. Si fuma, deje de hacerlo. Si ya ha intentado dejarlo en otras ocasiones y no lo ha conseguido, hable con su médico sobre estrategias que le ayuden a dejarlo.
  • Reduzca el riesgo de padecer una enfermedad hepática. Las enfermedades hepáticas crónicas se asocian a un mayor riesgo de colangiocarcinoma. Algunas causas de las enfermedades hepáticas no se pueden prevenir, pero otras sí. Haga todo lo posible por cuidar su hígado.

    Por ejemplo, para reducir el riesgo de inflamación del hígado (cirrosis), bebe alcohol con moderación, si decides hacerlo. En el caso de los adultos sanos, eso significa hasta una copa al día para las mujeres y hasta dos copas al día para los hombres. Mantén un peso saludable. Cuando trabajes con productos químicos, sigue las instrucciones de seguridad.

Diagnóstico

Si su médico sospecha que padece un colangiocarcinoma, es posible que le pida que se someta a una o varias de las siguientes pruebas:

  • Pruebas de función hepática. Los análisis de sangre para evaluar la función hepática pueden dar a tu médico pistas sobre la causa de tus signos y síntomas.
  • Prueba de marcadores tumorales. Analizar el nivel de antígeno carbohidrático (CA) 19-9 en la sangre puede proporcionar a tu médico información adicional para el diagnóstico. El CA 19-9 es una proteína que las células cancerosas de los conductos biliares producen en exceso.

    Sin embargo, un nivel elevado de CA 19-9 en sangre no significa necesariamente que padezcas cáncer de vías biliares. Este resultado también puede darse en otras enfermedades de las vías biliares, como la inflamación u obstrucción de las mismas.

  • Una prueba para examinar los conductos biliares mediante una pequeña cámara. Durante la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), se introduce un tubo delgado y flexible, provisto de una pequeña cámara, por la garganta y a través del tracto digestivo hasta el intestino delgado. La cámara se utiliza para examinar la zona donde los conductos biliares se conectan con el intestino delgado. El médico también puede utilizar este procedimiento para inyectar un medio de contraste en los conductos biliares, con el fin de que se vean mejor en las pruebas de imagen.
  • Pruebas de imagen. Las pruebas de imagen pueden ayudar al médico a ver los órganos internos y buscar signos de colangiocarcinoma. Las técnicas que se utilizan para diagnosticar el cáncer de vías biliares incluyen la ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) combinada con la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM). La CPRM se utiliza cada vez más como alternativa no invasiva a la CPRE. Ofrece imágenes en 3D sin necesidad de utilizar un medio de contraste para mejorar la calidad de las imágenes.
  • Procedimiento para extraer una muestra de tejido con fines de análisis. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una pequeña muestra de tejido para examinarla al microscopio.

    Si la zona sospechosa se encuentra muy cerca del punto en el que el conducto biliar se une al intestino delgado, es posible que el médico obtenga una muestra para biopsia durante la CPRE. Si la zona sospechosa se encuentra dentro del hígado o cerca de él, es posible que el médico obtenga una muestra de tejido introduciendo una aguja larga a través de la piel hasta la zona afectada (aspiración con aguja fina). Para guiar la aguja hasta la zona exacta, es posible que utilice una prueba de imagen, como una ecografía endoscópica o una tomografía computarizada.

    La forma en que el médico obtenga la muestra para la biopsia puede influir en las opciones de tratamiento que se te ofrezcan posteriormente. Por ejemplo, si la biopsia del cáncer de conductos biliares se realiza mediante aspiración con aguja fina, no podrás optar a un trasplante de hígado. No dudes en preguntar al médico por su experiencia en el diagnóstico del colangiocarcinoma. Si tienes alguna duda, pide una segunda opinión.

Si su médico confirma un diagnóstico de colangiocarcinoma, intentará determinar la extensión (estadio) del cáncer. A menudo, esto implica la realización de pruebas de imagen adicionales. El estadio del cáncer ayuda a determinar su pronóstico y sus opciones de tratamiento.

Tratamiento

Los tratamientos para el colangiocarcinoma (cáncer de los conductos biliares) pueden incluir:

  • Cirugía. Siempre que sea posible, los cirujanos intentan extirpar la mayor parte posible del cáncer. En el caso de los cánceres de conductos biliares muy pequeños, esto implica extirpar parte del conducto biliar y unir los extremos seccionados. En el caso de los cánceres de conductos biliares más avanzados, también se puede extirpar tejido hepático, tejido pancreático o ganglios linfáticos cercanos.
  • Trasplante de hígado. La intervención quirúrgica para extirpar el hígado y sustituirlo por el de un donante (trasplante de hígado) puede ser una opción en determinadas situaciones para las personas con colangiocarcinoma hilar. Para muchas personas, el trasplante de hígado puede suponer la curación del colangiocarcinoma hilar, pero existe el riesgo de que el cáncer reaparezca tras la intervención.
  • Quimioterapia. La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas. La quimioterapia puede utilizarse antes de un trasplante de hígado. También puede ser una opción para las personas con colangiocarcinoma avanzado, con el fin de ayudar a frenar la enfermedad y aliviar los signos y síntomas. Los medicamentos de quimioterapia pueden administrarse por vía intravenosa para que se distribuyan por todo el cuerpo. O bien, pueden administrarse de manera que lleguen directamente a las células cancerosas.
  • Radioterapia. La radioterapia utiliza haces de energía de alta potencia procedentes de fuentes como los rayos X y los protones para destruir las células cancerosas. La radioterapia puede realizarse mediante un aparato que dirige los haces de radiación hacia el cuerpo (radioterapia de haz externo). O bien, puede consistir en la colocación de material radiactivo dentro del cuerpo, cerca de la zona afectada por el cáncer (braquiterapia).
  • Terapia farmacológica dirigida. Los tratamientos farmacológicos dirigidos se centran en anomalías específicas presentes en las células cancerosas. Al bloquear estas anomalías, los tratamientos farmacológicos dirigidos pueden provocar la muerte de las células cancerosas. Es posible que su médico analice sus células cancerosas para determinar si la terapia dirigida podría ser eficaz contra su colangiocarcinoma.
  • Inmunoterapia. La inmunoterapia utiliza el sistema inmunitario para combatir el cáncer. Es posible que el sistema inmunitario de tu cuerpo, encargado de combatir las enfermedades, no ataque el cáncer porque las células cancerosas producen proteínas que les ayudan a ocultarse de las células del sistema inmunitario. La inmunoterapia actúa interfiriendo en ese proceso. En el caso del colangiocarcinoma, la inmunoterapia podría ser una opción para el cáncer avanzado cuando otros tratamientos no han surtido efecto.
  • Calentar las células cancerosas. La ablación por radiofrecuencia utiliza corriente eléctrica para calentar y destruir las células cancerosas. Guiándose por una prueba de imagen, como una ecografía, el médico introduce una o varias agujas finas a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Cuando las agujas llegan al tumor, se calientan con corriente eléctrica, lo que destruye las células cancerosas.
  • Terapia fotodinámica. En la terapia fotodinámica, se inyecta en una vena una sustancia química fotosensible que se acumula en las células cancerosas de rápido crecimiento. La luz láser dirigida hacia el cáncer provoca una reacción química en las células cancerosas, lo que las destruye. Por lo general, se necesitarán varias sesiones de tratamiento. La terapia fotodinámica puede ayudar a aliviar los signos y síntomas, y también puede ralentizar el crecimiento del cáncer. Deberás evitar la exposición al sol después de los tratamientos.
  • Drenaje biliar. El drenaje biliar es un procedimiento destinado a restablecer el flujo de la bilis. Puede consistir en la colocación de un tubo fino en el conducto biliar para drenar la bilis. Otras estrategias incluyen la cirugía de derivación para desviar la bilis alrededor del tumor y la colocación de stents para mantener abierto un conducto biliar que se ha colapsado a causa del cáncer. El drenaje biliar ayuda a aliviar los signos y síntomas del colangiocarcinoma.

Dado que el colangiocarcinoma es un tipo de cáncer muy difícil de tratar, no dude en preguntar a su médico por su experiencia en el tratamiento de esta enfermedad. Si tiene alguna duda, pida una segunda opinión.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos son estudios destinados a evaluar nuevos tratamientos, como nuevos medicamentos y nuevas técnicas quirúrgicas. Si el tratamiento que se está estudiando resulta ser más seguro y eficaz que los tratamientos actuales, puede convertirse en el nuevo tratamiento de referencia.

Los ensayos clínicos no garantizan la curación y pueden provocar efectos secundarios graves o imprevistos. Por otro lado, los ensayos clínicos sobre el cáncer se supervisan de cerca para garantizar que se lleven a cabo con la mayor seguridad posible. Ofrecen acceso a tratamientos a los que, de otro modo, no podría acceder.

Consulte con su médico qué ensayos clínicos podrían ser adecuados para usted.

Cuidados de apoyo (paliativos)

Los cuidados paliativos son una atención médica especializada que se centra en aliviar el dolor y otros síntomas de una enfermedad grave. Los especialistas en cuidados paliativos colaboran contigo, con tu familia y con tus otros médicos para ofrecerte un apoyo adicional que complemente tu atención habitual. Los cuidados paliativos pueden prestarse mientras se siguen tratamientos intensivos, como la cirugía.

Cuando los cuidados paliativos se combinan con otros tratamientos adecuados —incluso poco después del diagnóstico—, las personas con cáncer pueden sentirse mejor y vivir más tiempo.

Los cuidados paliativos son prestados por equipos formados por médicos, enfermeros y otros profesionales con formación específica. El objetivo de estos equipos es mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer y de sus familias. Los cuidados paliativos no son lo mismo que los cuidados en centros de cuidados terminales ni que los cuidados al final de la vida.

Afrontamiento y apoyo

Descubrir que padeces una enfermedad que pone en peligro tu vida puede ser devastador. No encontrarás respuestas fáciles para afrontar el colangiocarcinoma, pero algunas de las siguientes sugerencias pueden resultarte de ayuda:

  • Infórmate sobre todo lo que necesitas saber acerca de tu cáncer. Pregunta a tu médico sobre tu cáncer, incluyendo el tipo y el estadio de la enfermedad, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, el pronóstico. A medida que aprendas más sobre el colangiocarcinoma, te sentirás más seguro a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento. Pide que te indiquen fuentes fiables de información adicional.
  • Mantén cerca a tus amigos y familiares. Mantener unas relaciones sólidas con tus seres queridos te ayudará a afrontar el cáncer. Tus amigos y familiares pueden ofrecerte el apoyo práctico que necesites, como ayudarte a cuidar de tu casa si estás ingresado en el hospital. Además, pueden servirte de apoyo emocional cuando te sientas abrumado.
  • Busca a alguien con quien hablar. Aunque los amigos y la familia pueden ser tus mejores aliados, en algunos casos les cuesta asimilar el impacto de tu diagnóstico. En estos casos, puede resultarte útil hablar con un terapeuta, un trabajador social médico o un consejero pastoral o religioso. Pide a tu médico que te derive a alguien.
  • Ponte en contacto con otras personas que han superado el cáncer. Hablar con otras personas que han superado el cáncer puede resultarte reconfortante. Ponte en contacto con la delegación local de la Sociedad Americana contra el Cáncer para encontrar grupos de apoyo para personas con cáncer en tu zona.
  • Prepárate para lo desconocido. Padecer una enfermedad que pone en peligro la vida, como el cáncer, te obliga a prepararte para la posibilidad de que puedas morir. Para algunas personas, tener una fe firme o sentir que hay algo más grande que ellas mismas les ayuda a aceptar mejor una enfermedad que pone en peligro la vida.

    Pregunte a su médico sobre las instrucciones anticipadas y los testamentos vitales para que le ayuden a planificar los cuidados al final de la vida, en caso de que los necesite.

Cómo prepararse para una cita

Empieza por pedir cita con tu médico si tienes algún signo o síntoma que te preocupe. Si tu médico determina que tienes un colangiocarcinoma, es posible que te derive a un especialista en enfermedades del sistema digestivo (gastroenterólogo) o a un especialista en el tratamiento del cáncer (oncólogo).

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la cita, como limitar tu dieta.
  • Enumera tus síntomas, incluidos aquellos que parezcan no estar relacionados con el motivo por el que concertaste la cita.
  • Enumera los datos personales más importantes, incluyendo los cambios recientes o los factores de estrés.
  • Enumera todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomas, indicando las dosis.
  • Pide a un familiar o a un amigo que te acompañe para que te ayude a recordar lo que dice el médico.
  • Haz una lista de las preguntas que quieres hacerle al médico.
  • Si es la primera vez que acude a un médico nuevo, lleve copias de su historial médico a la cita. Si se ha realizado pruebas de imagen en otro centro, pida que le graben las imágenes en un CD y llévelo a la cita.

Algunas preguntas básicas que puedes hacerle a tu médico son:

  • ¿Tengo cáncer de vías biliares? ¿De qué tipo?
  • ¿En qué estadio se encuentra mi cáncer?
  • ¿Qué dice mi informe patológico? ¿Puedo obtener una copia del informe patológico?
  • ¿Tendré que hacerme más pruebas?
  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada opción de tratamiento?
  • ¿Hay algún tratamiento que le parezca el más adecuado para mí?
  • ¿Cómo afectará mi tratamiento a mi vida cotidiana?
  • ¿Cuánto tiempo tengo para decidir sobre el tratamiento del cáncer de vías biliares?
  • ¿Cuál es su experiencia en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de vías biliares? ¿Cuántas intervenciones quirúrgicas para este tipo de cáncer se realizan cada año en este centro médico?
  • ¿Debería acudir a un especialista en cáncer de vías biliares? ¿Cuánto costará y lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Tienen algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomiendan?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle al médico, no dudes en plantearle otras durante la consulta.

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas, como por ejemplo:

  • ¿Cuándo empezaste a notar los primeros síntomas?
  • ¿Qué gravedad tienen tus síntomas? ¿Son esporádicos o constantes?
  • ¿Hay algo que mejore o empeore tus síntomas?

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