Síntomas

Si padeces un trastorno por atracón, es posible que tengas sobrepeso u obesidad, o que tu peso sea normal. La mayoría de las personas con este trastorno se sienten insatisfechas con el tamaño o la forma de su cuerpo, independientemente del número que marque la báscula.

Los síntomas del trastorno por atracón varían, pero pueden incluir:

  • Sentir que no tienes control sobre tu comportamiento alimentario; por ejemplo, que no puedes parar una vez que empiezas.
  • A menudo, ingerir cantidades de comida mucho mayores de lo habitual en un periodo de tiempo determinado, por ejemplo, a lo largo de dos horas.
  • Comer aunque estés lleno o no tengas hambre.
  • Comer muy rápido durante los atracones.
  • Comer hasta sentirse incómodamente lleno.
  • A menudo come solo o a escondidas.
  • Sentirte deprimido, disgustado, avergonzado, culpable o molesto por tu forma de comer.

Una persona con bulimia nerviosa, otro trastorno alimentario, puede dar atracones y luego vomitar, tomar laxantes o hacer ejercicio en exceso para eliminar las calorías de más. Este no es el caso del trastorno por atracón. Si padeces este trastorno, es posible que intentes hacer dieta o comer menos en las comidas para compensar. Sin embargo, restringir la dieta puede acabar provocando más atracones.

El grado en que los atracones afectan a tu estado de ánimo y a tu capacidad para desenvolverte en la vida cotidiana da una idea de la gravedad que tiene esta afección en tu caso. El trastorno por atracón puede variar con el tiempo. La afección puede ser de corta duración, puede desaparecer y reaparecer, o puede prolongarse durante años si no se trata.

Cuándo acudir al médico

Si tienes algún síntoma de trastorno por atracón, busca ayuda médica lo antes posible. Habla con tu médico o con un profesional de la salud mental sobre tus síntomas y cómo te sientes.

Si te da vergüenza hablar de tus hábitos alimenticios y te preocupa hacerlo con tu profesional sanitario, empieza por hablar con alguien de confianza sobre lo que estás pasando. Un amigo, un familiar, un profesor o un líder religioso pueden animarte y apoyarte a dar los primeros pasos para tratar con éxito el trastorno por atracón.

Hablar con un profesional con formación específica en trastornos alimentarios o ponerse en contacto con una organización especializada en este tema puede ser una buena forma de encontrar apoyo por parte de alguien que comprenda por lo que estás pasando.

Cómo ayudar a un ser querido que presenta síntomas

Una persona que padece el trastorno por atracón puede llegar a ser experta en ocultar su comportamiento. Esto suele deberse a los sentimientos de vergüenza y incomodidad que le provocan los síntomas. Ocultar los síntomas puede dificultar que los demás se den cuenta del problema. Si crees que un ser querido puede presentar síntomas de trastorno por atracón, mantén una conversación abierta y sincera sobre tus preocupaciones, pero recuerda abordar el tema con delicadeza. Los trastornos alimentarios son afecciones de salud mental, y los comportamientos no son culpa ni elección de la persona que los padece.

Anímale y apóyale. Ofrécete a ayudar a tu ser querido a encontrar un profesional sanitario o un especialista en salud mental con experiencia en el tratamiento de los trastornos alimentarios. Puedes ayudarle a concertar una cita. Incluso podrías ofrecerte a acompañarle.

Causas

Se desconocen las causas del trastorno por atracón. Sin embargo, ciertos genes, el funcionamiento del organismo, las dietas prolongadas y la presencia de otros trastornos de salud mental aumentan el riesgo.

Factores de riesgo

El trastorno por atracón es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Cualquier persona, independientemente de su edad, puede padecer este trastorno, aunque suele aparecer a finales de la adolescencia o a principios de la veintena.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer un trastorno por atracón se incluyen:

  • Antecedentes familiares. Tienes muchas más probabilidades de padecer un trastorno alimentario si tus padres o hermanos lo padecen —o lo han padecido—. Esto podría indicar que hay genes heredados en tu familia que aumentan el riesgo de padecer un trastorno alimentario.
  • Hacer dieta. Muchas personas con trastorno por atracón tienen antecedentes de haber hecho dieta. Hacer dieta o limitar la ingesta de calorías a lo largo del día puede desencadenar la necesidad de comer compulsivamente.
  • Trastornos de salud mental. Muchas personas que padecen el trastorno por atracón tienen una percepción negativa de sí mismas, de sus capacidades y de sus logros. Entre los factores desencadenantes de los atracones se pueden encontrar el estrés, una imagen corporal negativa y determinados alimentos. También hay situaciones que pueden actuar como desencadenantes, por ejemplo, estar en una fiesta, tener tiempo libre o conducir.

Complicaciones

Los atracones pueden provocar trastornos de salud mental y problemas físicos. Las complicaciones derivadas del trastorno por atracón pueden incluir:

  • No sentirse a gusto o no poder disfrutar de la vida.
  • Problemas para desenvolverse en el trabajo, en la vida personal o en situaciones sociales.
  • Aislarse o sentirse aislado de los demás en el ámbito social.
  • Aumento de peso.
  • Afecciones médicas relacionadas con el aumento de peso. Entre ellas se pueden incluir problemas articulares, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), mala alimentación y algunos trastornos respiratorios del sueño.

Entre los trastornos de salud mental que suelen estar relacionados con el trastorno por atracón se incluyen:

  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Trastornos por consumo de sustancias.
  • Pensamientos y comportamientos suicidas.

Prevención

Si tienes un hijo con comportamientos de atracones:

  • Promueve la aceptación del cuerpo, independientemente de la forma o el tamaño. Deja claro que hacer dieta o restringir la alimentación no es saludable, a menos que se haya diagnosticado una alergia alimentaria.
  • Hable con el profesional sanitario de su hijo sobre cualquier preocupación que tenga. Este profesional puede estar en condiciones de detectar los primeros síntomas de un trastorno alimentario y ayudarle a obtener tratamiento especializado de inmediato. Además, puede recomendarle recursos útiles que le servirán para apoyar a su hijo.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno por atracón, tu profesional sanitario puede recomendarte una evaluación de salud mental. Esto implica hablar sobre tus sentimientos y tus hábitos alimenticios con un profesional de la salud mental. Busca un profesional de la salud mental con experiencia en el tratamiento de los trastornos alimentarios.

Es posible que tu profesional sanitario te pida que te realices otras pruebas para detectar problemas de salud que puedan estar provocados por el trastorno por atracón. Entre ellos pueden figurar el colesterol alto, la hipertensión arterial, los problemas cardíacos, la diabetes, la ERGE, la malnutrición, los desequilibrios electrolíticos y algunos trastornos respiratorios del sueño. Las pruebas pueden incluir:

  • Una exploración física. Con su permiso, la exploración puede incluir la medición de su peso.
  • Análisis de sangre y de orina.
  • Una visita al especialista en trastornos del sueño.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento del trastorno por atracón es adquirir hábitos alimenticios saludables y regulares. Dado que los atracones suelen ir acompañados de sentimientos de vergüenza, una imagen corporal negativa y otras emociones negativas, el tratamiento también aborda estos aspectos y otros trastornos de salud mental relacionados, como la depresión. Al buscar ayuda para el trastorno por atracón, podrás aprender a sentirte más en control de tu alimentación.

El tratamiento del trastorno por atracón puede correr a cargo de un equipo de especialistas. El equipo puede estar formado por médicos y otros profesionales sanitarios, profesionales de la salud mental y dietistas, todos ellos con experiencia en trastornos alimentarios.

Terapia conversacional

La terapia conversacional, también conocida como psicoterapia, puede ayudarte a aprender a sustituir los hábitos poco saludables por otros más sanos y a reducir los atracones. La terapia conversacional puede realizarse en sesiones individuales o grupales. Entre los tipos de terapia conversacional que pueden ayudar a tratar el trastorno por atracón se incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC puede ayudarte a afrontar mejor los problemas que pueden desencadenar los atracones, como los sentimientos negativos hacia tu cuerpo o un estado de ánimo depresivo. La TCC también puede proporcionarte una mayor sensación de control sobre tu comportamiento y ayudarte a adquirir hábitos alimenticios saludables. Una variante de la TCC denominada TCC mejorada (TCC-E) está diseñada específicamente para tratar los trastornos alimentarios.
  • Terapia cognitivo-afectiva integrativa (ICAT). Este tipo de terapia conversacional puede resultar útil para los adultos con trastorno por atracón. Esta terapia puede ayudarte a modificar las emociones y los comportamientos que desencadenan los atracones.
  • Terapia dialéctico-conductual. Este tipo de terapia conversacional puede ayudarte a adquirir habilidades conductuales que te permitan afrontar el estrés, gestionar tus emociones y mejorar tus relaciones con los demás. Estas habilidades pueden reducir las ganas de comer compulsivamente.

Medicamentos

El dimesilato de lisdexamfetamina (Vyvanse) es un medicamento indicado para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Se trata del primer medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para tratar el trastorno por atracón de gravedad moderada a grave, aunque solo en adultos. Al tratarse de un estimulante, este medicamento puede crear dependencia y ser objeto de uso indebido. Entre los efectos secundarios comunes se incluyen sequedad de boca y problemas para dormir, pero pueden producirse efectos secundarios más graves.

Entre otros tipos de medicamentos que pueden ayudar a reducir los síntomas del trastorno por atracón se incluyen algunos fármacos utilizados para controlar las convulsiones y ciertos antidepresivos.

Estilo de vida y remedios caseros

Además de buscar ayuda profesional, puedes seguir estos consejos de autocuidado como parte de tu plan de tratamiento:

  • Sigue con tu tratamiento. No faltes a las sesiones de terapia. Si tienes un plan de alimentación, haz todo lo posible por seguirlo. No dejes que los contratiempos te impidan continuar con el tratamiento.
  • Evita las dietas. Intentar hacer dieta puede provocar más atracones, lo que conduce a un círculo vicioso difícil de romper.
  • Come con regularidad. Por ejemplo, come cada 2 o 3 horas para intentar romper el ciclo de restricción y atracones.
  • Prepárate con antelación para las situaciones desencadenantes. Para algunas personas, el simple hecho de estar cerca de ciertos alimentos puede provocar atracones. Planifica qué hacer cuando te encuentres cerca de alimentos que te resulten tentadores.
  • Consume los nutrientes adecuados. El hecho de que comas mucho durante los atracones no significa que estés ingiriendo los alimentos que te aportan todos los nutrientes que necesitas. Consulta a tu profesional sanitario si debes ajustar tu dieta para obtener las vitaminas y minerales esenciales.
  • Mantente en contacto. No te aísles de tus familiares y amigos, que se preocupan por ti y quieren que te recuperes. Rodéate de personas que se preocupan de verdad por ti.
  • Manténgase activo. Pregunte a su profesional sanitario qué tipo de actividad física es la más adecuada para usted.

Medicina alternativa

La mayoría de los suplementos dietéticos y productos a base de hierbas destinados a reducir el apetito o facilitar la pérdida de peso no son eficaces y pueden ser objeto de un uso indebido por parte de personas con trastornos alimentarios. Que algo sea natural no siempre significa que sea seguro. Algunos suplementos para adelgazar o hierbas medicinales pueden tener efectos secundarios graves e interactuar de forma peligrosa con otros medicamentos.

Antes de tomar cualquier suplemento alimenticio o producto a base de hierbas, consulte con su profesional sanitario los posibles beneficios y riesgos.

Afrontamiento y apoyo

Vivir con un trastorno alimentario puede ser difícil. A continuación te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a sobrellevarlo:

  • Cuídate mucho. Vivir con un trastorno alimentario y seguir un tratamiento es muy duro. A menudo, los demás no comprenden por lo que estás pasando. Sé amable contigo mismo, aunque no consigas resultados inmediatos con el plan de tratamiento. Intenta buscar comunidades en las que la gente pueda apoyar tus esfuerzos.
  • Identifica las situaciones que pueden desencadenar comportamientos alimentarios problemáticos. Identificar estos desencadenantes puede ayudarte a elaborar un plan de acción para hacerles frente.
  • Busca modelos a seguir positivos. Busca modelos a seguir que no contribuyan sin querer a que te sientas insatisfecho con tu cuerpo ni te presionen a comer de forma poco saludable. Recuerda que los modelos, actores e influencers que aparecen en los medios de comunicación o en las redes sociales a menudo no representan cuerpos sanos y realistas.
  • Busca a un familiar o amigo de confianza. Busca a alguien con quien puedas hablar de lo que está pasando.
  • Busca formas saludables de cuidarte. Haz algo solo por diversión o para relajarte, como yoga, meditación o dar un paseo.
  • Piensa en escribir en un diario sobre tus sentimientos y comportamientos. Llevar un diario puede ayudarte a ser más consciente de tus sentimientos y acciones, y de cómo se relacionan entre sí.
  • Visita sitios web de confianza. Entre las organizaciones que ofrecen apoyo a las personas afectadas por trastornos alimentarios se encuentra la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios (NEDA). La organización «Familias Empoderadas y de Apoyo al Tratamiento de los Trastornos Alimentarios» (F.E.A.S.T.) ofrece apoyo a las familias.

Solicita ayuda

Si padeces un trastorno por atracón, es posible que tanto a ti como a tu familia os resulten útiles los grupos de apoyo para recibir ánimo, esperanza y consejos sobre cómo afrontar la situación. Los miembros de estos grupos pueden comprender por lo que estás pasando, ya que ellos mismos han pasado por lo mismo. Pregunta a tu médico o a un profesional de la salud mental cómo encontrar un grupo en tu zona.

Cómo prepararse para una cita

Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a prepararte para tu cita. Plantéate pedirle a un familiar o a un amigo que te acompañe. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar los puntos clave y, con tu permiso, aportar información adicional sobre tu situación.

Qué puedes hacer

Antes de acudir a la cita, haz una lista de:

  • Síntomas. Incluya cualquier síntoma que pueda parecer que no está relacionado con el motivo de su cita.
  • Información personal relevante. Indica cualquier situación de estrés importante o cambios recientes en tu vida.
  • Todos los medicamentos que esté tomando. Incluya cualquier producto a base de hierbas, vitaminas u otros suplementos, así como las dosis.
  • Una jornada típica de alimentación. Haz una lista de lo que comes durante unos días para ayudar a tu médico o al profesional de la salud mental a comprender tus hábitos alimenticios.
  • Preguntas que puedes hacer a tu médico o al profesional de la salud mental.

Algunas preguntas que se pueden plantear son:

  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuáles me recomienda?
  • Si el tratamiento incluye medicación, ¿hay algún medicamento genérico disponible?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomiendan?

No dudes en hacer cualquier otra pregunta durante la consulta.

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu médico o tu terapeuta te haga preguntas como:

  • ¿Cómo es tu alimentación diaria habitual?
  • ¿Comes cantidades de comida mucho mayores de lo habitual o comes hasta sentirte incómodamente lleno?
  • ¿Sientes que tu alimentación está fuera de control?
  • ¿Has intentado perder peso? Si es así, ¿cómo?
  • ¿Piensas a menudo en la comida?
  • ¿Comes aunque estés lleno o no tengas hambre?
  • ¿Alguna vez comes a escondidas?
  • ¿Te sientes deprimido, avergonzado o culpable por tu forma de comer?
  • ¿Alguna vez te provocas el vómito para deshacerte de la comida que has ingerido?
  • ¿Te preocupa tu peso?
  • ¿Haces ejercicio? ¿Qué tipo de actividad física o ejercicio practicas y con qué frecuencia?

Prepárate para responder a preguntas, así tendrás tiempo para hablar de lo que más te importa.

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