Síntomas
La artritis psoriásica y la psoriasis son enfermedades crónicas que pueden empeorar con el tiempo. Sin embargo, los síntomas también pueden aparecer y desaparecer. Es posible que sufras brotes en los que los síntomas se agraven. Y también puedes tener períodos de alivio en los que los síntomas mejoren o desaparezcan durante un tiempo.
La artritis psoriásica puede afectar a las articulaciones de un lado o de ambos lados del cuerpo. La artritis psoriásica comparte algunos síntomas con la artritis reumatoide. En ambas enfermedades, las articulaciones pueden presentar dolor, hinchazón y estar calientes al tacto.
La artritis psoriásica también puede provocar:
- Hinchazón en los dedos de las manos y los pies. Los dedos de las manos y los pies pueden hincharse y abultarse, llegando a parecer a veces salchichas.
- Dolor en los pies. Es posible que sienta dolor en los puntos donde los tendones o los ligamentos se unen a los huesos. Esta afección es especialmente frecuente en la parte posterior del talón, lo que se conoce como tendinitis aquilea, o en la planta del pie, lo que se conoce como fascitis plantar.
- Dolor lumbar. Algunas personas padecen una enfermedad llamada espondilitis, que provoca dolor y rigidez en la columna vertebral y la pelvis.
- Cambios en las uñas. Las uñas de las manos o de los pies pueden presentar pequeñas hendiduras, denominadas «pits». Las uñas pueden volverse quebradizas o desmoronarse, y pueden empezar a separarse de la piel que hay debajo. Estos cambios pueden parecerse a una infección fúngica de las uñas, por lo que es importante que tu equipo médico te examine para determinar la causa.
- Inflamación ocular. Una afección denominada uveítis puede provocar enrojecimiento y dolor en los ojos, así como visión borrosa. Si no se diagnostica y trata, puede provocar la pérdida de la visión.
- Fatiga. Muchas personas con artritis psoriásica se sienten muy cansadas.
Cuándo acudir al médico
Si padeces psoriasis y empiezas a notar dolor o rigidez en las articulaciones, coméntaselo a tu profesional sanitario. Habla con él sobre la posibilidad de acudir a un reumatólogo. Un reumatólogo es un médico especializado en el tratamiento de la psoriasis y la artritis psoriásica. Tratar la artritis psoriásica en una fase temprana puede ayudar a prevenir daños articulares permanentes.
Causas
La artritis psoriásica se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error a las articulaciones y la piel sanas. El sistema inmunitario es la parte del cuerpo que combate las enfermedades, pero en la artritis psoriásica ataca al tejido sano. Esto provoca inflamación en las articulaciones y hace que el cuerpo produzca un exceso de células cutáneas.
Los investigadores no saben con certeza qué causa la artritis psoriásica. Sin embargo, parece estar relacionada tanto con los genes como con factores ambientales. Muchas personas con artritis psoriásica tienen familiares que padecen esta enfermedad o que tienen psoriasis.
Ciertos genes pueden aumentar la probabilidad de padecer esta enfermedad, entre ellos un gen que produce una proteína llamada HLA-B27. Esta proteína se encuentra en la superficie de algunos glóbulos blancos y desempeña un papel importante en el funcionamiento del sistema inmunitario. HLA son las siglas de «antígeno leucocitario humano». La prueba para determinar si una persona tiene el gen HLA-B27 se denomina tipificación HLA. No todas las personas que tienen este gen desarrollarán artritis psoriásica, y no todas las personas que padecen la enfermedad tienen el gen.
En algunas personas, ciertos factores ambientales —como una lesión, un virus o una infección bacteriana— pueden desencadenar la artritis psoriásica si ya presentan el riesgo genético.
Factores de riesgo
Hay algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar artritis psoriásica, entre ellos:
- Psoriasis. Padecer psoriasis es el principal factor de riesgo. La mayoría de las personas que desarrollan artritis psoriásica ya padecen esta enfermedad cutánea.
- Antecedentes familiares. Si uno de tus padres o un hermano padece artritis psoriásica, tienes más probabilidades de desarrollarla también.
- Edad. La artritis psoriásica puede aparecer a cualquier edad, pero suele aparecer entre los 30 y los 55 años.
Complicaciones
En casos excepcionales, la artritis psoriásica puede derivar en una afección grave denominada artritis mutilante. Esta forma de la enfermedad provoca un dolor intenso y daños en los huesos pequeños de las manos, especialmente en los dedos. Con el tiempo, puede alterar la forma de los dedos y dificultar el uso de las manos para realizar las tareas cotidianas.
La artritis psoriásica también puede estar relacionada con otras afecciones, entre las que se incluyen:
- Presión arterial alta, también conocida como hipertensión.
- El síndrome metabólico, que es un conjunto de trastornos que aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
- Diabetes.
- Enfermedades cardíacas.
- Gota.
- Ansiedad y depresión.
Diagnóstico
Para determinar si padeces artritis psoriásica, es probable que tu médico comience por realizarte un examen físico. Durante la consulta, es posible que tu médico:
- Fíjate si tienes las articulaciones inflamadas o sensibles.
- Fíjate si tus uñas presentan signos de picaduras o descamación.
- Presiona la planta de los pies y la zona de los talones para detectar puntos dolorosos.
No existe una prueba única que permita confirmar el diagnóstico de artritis psoriásica. Sin embargo, diversas pruebas pueden ayudar a descartar otras causas del dolor articular, como la artritis reumatoide o la gota.
Pruebas de diagnóstico por imagen
- Las radiografías pueden mostrar cambios en las articulaciones que son habituales en la artritis psoriásica, pero que no se observan en otros tipos de artritis.
- Las resonancias magnéticas permiten obtener imágenes detalladas de los huesos, las articulaciones y los tejidos blandos. Estas pruebas resultan especialmente útiles para examinar los tendones y los ligamentos de los pies y la zona lumbar.
Pruebas de laboratorio
- La prueba del factor reumatoide (prueba del FR) detecta un anticuerpo presente en las personas con artritis reumatoide. Si no se detecta este anticuerpo, esto puede ayudar a tu profesional sanitario a confirmar, en su lugar, la artritis psoriásica.
- El análisis del líquido articular consiste en extraer una pequeña muestra de líquido de una articulación inflamada, normalmente de la rodilla, mediante una aguja. Si el líquido contiene cristales de ácido úrico, esto podría indicar que padeces gota. Algunas personas pueden padecer tanto gota como artritis psoriásica.
Tratamiento
No existe cura para la artritis psoriásica, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas, reducir la inflamación y proteger las articulaciones y la piel del daño. Una de las principales opciones terapéuticas son los medicamentos recetados denominados fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, a menudo abreviados como FAME.
Tu plan de tratamiento dependerá de la gravedad de tus síntomas y de qué articulaciones estén afectadas. Es posible que tengas que probar diferentes tratamientos hasta dar con el que mejor te funcione.
Medicamentos
Hay varios tipos de medicamentos que pueden ayudar a tratar la artritis psoriásica:
- AINE. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINE, ayudan a aliviar el dolor y la inflamación. Algunos AINE se pueden comprar sin receta médica, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros) y el naproxeno sódico (Aleve). Su profesional sanitario puede recetarle AINE más potentes. Entre los efectos secundarios se pueden incluir molestias estomacales, problemas cardíacos y daños en el hígado o los riñones.
- FAMC convencionales. Estos fármacos ayudan a frenar el avance de la enfermedad y a prevenir el daño articular permanente. El FAMC más habitual es el metotrexato (Trexall, Otrexup). Otros son la leflunomida (Arava) y la sulfasalazina (Azulfidine). Estos medicamentos pueden provocar efectos secundarios como daño hepático, supresión de la médula ósea e inflamación y cicatrización pulmonar, lo que se conoce como fibrosis.
- Los DMARD biológicos, conocidos como «biológicos». Estos fármacos más recientes actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario que provocan la inflamación articular. Entre ellos se encuentran el adalimumab (Humira), el certolizumab (Cimzia), el etanercept (Enbrel) y el golimumab (Simponi). También se incluyen infliximab (Remicade), ustekinumab (Stelara), secukinumab (Cosentyx), ixekizumab (Taltz), guselkumab (Tremfya) y abatacept (Orencia). Los biológicos pueden aumentar el riesgo de infecciones tanto comunes como raras, como la tuberculosis.
- Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) sintéticos específicos. El tofacitinib (Xeljanz) es un medicamento oral que puede utilizarse para reducir la inflamación cuando los FAME convencionales y los agentes biológicos no han surtido efecto. Las dosis elevadas de tofacitinib pueden aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos en los pulmones, problemas cardíacos graves y cáncer.
- Un medicamento oral más reciente. El apremilast (Otezla) es un comprimido que reduce la inflamación. Se utiliza a menudo para tratar la artritis psoriásica de leve a moderada, especialmente si no se desea o no se puede tomar los DMARD convencionales o los biológicos. Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran la diarrea, las náuseas y los dolores de cabeza.
Terapias
La fisioterapia y la terapia ocupacional ayudan a aliviar el dolor, mejoran la movilidad y facilitan las actividades cotidianas. Estas terapias te enseñan nuevas formas de moverte y de utilizar tu cuerpo para evitar la tensión en las articulaciones. Pide a tu profesional sanitario que te derive a un especialista.
La terapia de masaje también puede proporcionar alivio al reducir la tensión muscular y el dolor.
Cirugía y otras intervenciones
- Inyecciones de esteroides. Una inyección de esteroides directamente en una articulación dolorida puede aliviar rápidamente la inflamación y el dolor. Sin embargo, las inyecciones de esteroides suelen administrarse con moderación, ya que su uso repetido puede debilitar los tendones o el cartílago y provocar daños en las articulaciones.
- Cirugía de sustitución articular. Si una articulación ha sufrido daños graves a causa de la artritis psoriásica, su profesional sanitario puede recomendarle una intervención quirúrgica para sustituirla por una articulación artificial fabricada con metal y plástico. Por lo general, esto mejora la movilidad y alivia el dolor.
Cuidado personal
Cuidarte puede ayudarte a sentirte mejor y a controlar la artritis psoriásica con mayor facilidad.
- Cuida tus articulaciones. Cambiar la forma en que realizas las tareas cotidianas puede marcar la diferencia en cómo te sientes. Por ejemplo, prueba a utilizar utensilios que faciliten las tareas, como abridores de tarros. Levanta objetos pesados con ambas manos. Utiliza todo el cuerpo, no solo las manos, al empujar las puertas para abrirlas. Estos pequeños cambios pueden reducir la tensión en tus articulaciones.
- Mantén un peso saludable. El exceso de peso ejerce más presión sobre las articulaciones y puede agravar el dolor. Bajar de peso, si es necesario, también puede ayudar a que algunos medicamentos para la artritis sean más eficaces.
- Come alimentos saludables. Consume más frutas y verduras, y limita el consumo de alimentos con alto contenido en azúcar, grasas y sal para mejorar tu salud general y controlar el peso. El consumo excesivo de alimentos poco saludables puede aumentar la inflamación y la fatiga.
- Mantente activo. El ejercicio regular ayuda a que tus articulaciones se mantengan flexibles y tus músculos fuertes. Algunas buenas opciones son el ciclismo, la natación, caminar, el yoga y el tai chi. Estas actividades son suaves para las articulaciones.
- Deja de fumar. Fumar agrava la psoriasis y la artritis psoriásica. Dejar de fumar puede ayudarte a aliviar los síntomas.
- Bebe menos alcohol. El alcohol puede reducir la eficacia de algunos medicamentos y aumentar los efectos secundarios, especialmente en el caso de fármacos como el metotrexato.
- Tómate descansos cuando lo necesites. Es habitual sentir cansancio debido al dolor y la inflamación. Algunos medicamentos también pueden provocar cansancio. No dejes de mantenerte activo, pero descansa antes de que el cansancio sea excesivo. Divide el ejercicio o las tareas en partes más pequeñas.
Afrontamiento y apoyo
Vivir con artritis psoriásica puede ser difícil, pero no tienes por qué afrontarlo solo. El apoyo de la familia y los amigos puede marcar una gran diferencia. A algunas personas también les reconforta acudir a grupos de apoyo, donde pueden hablar con otras personas que comprenden por lo que están pasando. Un orientador o terapeuta puede ayudarte a gestionar el estrés y a encontrar formas de afrontar el aspecto emocional de padecer una enfermedad crónica.
Cómo prepararse para la cita
Probablemente, lo primero que harás será hablar con tu médico de cabecera sobre tus síntomas. Si es necesario, es posible que te deriven a un especialista llamado reumatólogo. Este tipo de médico se dedica al tratamiento de la artritis y otras enfermedades similares.
Qué puedes hacer
Si es posible, ven acompañado de un amigo o familiar a la cita para que te ayude a recordar toda la información que te den.
Haz una lista de:
- Tus síntomas y cuándo empezaron.
- Tu historial médico y familiar, incluyendo si algún familiar padece artritis psoriásica.
- Todos los medicamentos, vitaminas y otros suplementos que toma, incluyendo las dosis.
- Preguntas que debe hacer a su profesional sanitario.
Algunas preguntas básicas sobre la artritis psoriásica podrían ser:
- ¿Qué está provocando mis síntomas?
- ¿Qué pruebas tengo que hacerme?
- ¿Qué tratamientos hay disponibles?
- ¿Qué cambios tendré que introducir en mi estilo de vida?
- ¿Tienen algún folleto sobre la artritis psoriásica que me puedan dar? ¿Qué páginas web me recomiendan?
No dudes en plantearnos cualquier otra pregunta que tengas.
Qué puedes esperar de tu médico
Es posible que tu profesional sanitario te haga algunas de las siguientes preguntas:
- ¿Qué articulaciones se ven afectadas?
- ¿Hay alguna actividad o postura que mejore o empeore tus síntomas?
- ¿Qué tratamientos has probado? ¿Te ha servido alguno?
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