Síntomas
En la mayoría de los casos, la diabetes gestacional no presenta signos ni síntomas evidentes. El aumento de la sed y la necesidad de orinar con mayor frecuencia son posibles síntomas.
Cuándo acudir al médico
Si es posible, acude al médico lo antes posible —en cuanto empieces a plantearte quedarte embarazada— para que tu médico pueda evaluar tu riesgo de padecer diabetes gestacional, además de tu estado de salud general. Una vez que estés embarazada, tu médico te hará pruebas para detectar la diabetes gestacional como parte de tu atención prenatal.
Si desarrollas diabetes gestacional, es posible que necesites revisiones más frecuentes. Es más probable que estas se realicen durante los últimos tres meses del embarazo, cuando tu médico controlará tu nivel de azúcar en sangre y la salud de tu bebé.
Causas
Los investigadores aún no saben por qué algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional y otras no. El sobrepeso antes del embarazo suele ser un factor determinante.
Normalmente, varias hormonas se encargan de mantener bajo control los niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, durante el embarazo, los niveles hormonales cambian, lo que dificulta que el cuerpo procese el azúcar en sangre de forma eficaz. Esto provoca un aumento de los niveles de azúcar en sangre.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo de la diabetes gestacional se incluyen:
- Tener sobrepeso u obesidad
- La falta de actividad física
- Tener prediabetes
- Haber padecido diabetes gestacional en un embarazo anterior
- Tener síndrome de ovario poliquístico
- Tener un familiar directo con diabetes
- Habiendo dado a luz anteriormente a un bebé que pesaba más de 9 libras (4,1 kilogramos)
- Pertenecer a una determinada raza o etnia, como la negra, la hispana, la indígena americana y la asiático-americana
Complicaciones
La diabetes gestacional que no se controla adecuadamente puede provocar niveles elevados de azúcar en sangre. Los niveles elevados de azúcar en sangre pueden causar problemas tanto a ti como a tu bebé, entre ellos un mayor riesgo de que sea necesaria una intervención quirúrgica para dar a luz (cesárea).
Complicaciones que pueden afectar a tu bebé
Si tienes diabetes gestacional, tu bebé puede correr un mayor riesgo de:
- Peso excesivo al nacer. Si tu nivel de azúcar en sangre es superior al rango normal, esto puede provocar que tu bebé crezca demasiado. Los bebés muy grandes —los que pesan 4 kg o más— tienen más probabilidades de quedarse atascados en el canal del parto, sufrir lesiones durante el parto o necesitar un parto por cesárea.
- Parto prematuro. Un nivel elevado de azúcar en sangre puede aumentar el riesgo de que se produzca un parto prematuro antes de la fecha prevista. O bien, puede recomendarse un parto prematuro debido al gran tamaño del bebé.
- Graves dificultades respiratorias. Los bebés prematuros pueden sufrir el síndrome de dificultad respiratoria, una afección que dificulta la respiración.
- Niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia). A veces, los bebés presentan niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) poco después del nacimiento. Los episodios graves de hipoglucemia pueden provocar convulsiones en el bebé. Una alimentación inmediata y, en ocasiones, una solución intravenosa de glucosa pueden restablecer los niveles normales de azúcar en sangre del bebé.
- Obesidad y diabetes tipo 2 en la edad adulta. Los bebés tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad y diabetes tipo 2 en la edad adulta.
- Muerte fetal. La diabetes gestacional no tratada puede provocar la muerte del bebé antes del parto o poco después de este.
Complicaciones que podrían afectarle
La diabetes gestacional también puede aumentar el riesgo de:
- Hipertensión y preeclampsia. La diabetes gestacional aumenta el riesgo de sufrir hipertensión, así como de padecer preeclampsia, una complicación grave del embarazo que provoca hipertensión y otros síntomas que pueden poner en peligro tanto tu vida como la de tu bebé.
- Parto por cesárea. Si tienes diabetes gestacional, es más probable que te practiquen una cesárea.
- Diabetes en el futuro. Si has tenido diabetes gestacional, tienes más probabilidades de volver a padecerla en un embarazo futuro. Además, a medida que te haces mayor, corres un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Prevención
No hay garantías a la hora de prevenir la diabetes gestacional, pero cuantos más hábitos saludables adoptes antes del embarazo, mejor. Si has tenido diabetes gestacional, estas opciones saludables también pueden reducir el riesgo de volver a padecerla en futuros embarazos o de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
- Come alimentos saludables. Elige alimentos ricos en fibra y bajos en grasas y calorías. Da prioridad a las frutas, las verduras y los cereales integrales. Intenta variar la dieta para alcanzar tus objetivos sin renunciar al sabor ni a los nutrientes. Presta atención al tamaño de las raciones.
- Mantente activa. Hacer ejercicio antes y durante el embarazo puede ayudarte a prevenir la diabetes gestacional. Intenta realizar 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana. Da un paseo a paso ligero todos los días. Monta en bicicleta. Nada unos largos. Las pequeñas dosis de actividad —como aparcar más lejos de la tienda cuando vas a hacer recados o dar un breve paseo— también cuentan.
- Empieza el embarazo con un peso saludable. Si estás pensando en quedarte embarazada, perder el exceso de peso antes de quedarte embarazada puede ayudarte a tener un embarazo más saludable. Céntrate en introducir cambios duraderos en tus hábitos alimenticios que te ayuden durante el embarazo, como comer más verduras y frutas.
- No aumentes de peso más de lo recomendado. Es normal y saludable ganar algo de peso durante el embarazo. Sin embargo, aumentar demasiado peso demasiado rápido puede aumentar el riesgo de padecer diabetes gestacional. Pregunta a tu médico cuál es el aumento de peso adecuado en tu caso.
Diagnóstico
Si tienes un riesgo medio de padecer diabetes gestacional, es probable que te hagan una prueba de detección durante el segundo trimestre, entre las semanas 24 y 28 de embarazo.
Si tienes un alto riesgo de padecer diabetes —por ejemplo, si tienes sobrepeso u obesidad antes del embarazo; si tu madre, tu padre, un hermano o un hijo padecen diabetes; o si tuviste diabetes gestacional en un embarazo anterior—, es posible que tu médico te haga una prueba de detección de diabetes al principio del embarazo, probablemente en tu primera visita prenatal.
Pruebas de detección rutinarias de la diabetes gestacional
Las pruebas de detección pueden variar ligeramente según el profesional sanitario, pero suelen incluir:
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Prueba de tolerancia a la glucosa inicial. Deberá beber una solución azucarada de glucosa. Una hora después, se le realizará un análisis de sangre para medir su nivel de azúcar en sangre. Un nivel de azúcar en sangre de 190 miligramos por decilitro (mg/dL) o 10,6 milimoles por litro (mmol/L) indica diabetes gestacional.
Por lo general, se considera que un nivel de azúcar en sangre inferior a 140 mg/dl (7,8 mmol/l) se encuentra dentro de los valores normales en una prueba de tolerancia a la glucosa, aunque esto puede variar según el centro médico o el laboratorio. Si tu nivel de azúcar en sangre es más alto de lo esperado, necesitarás realizar otra prueba de tolerancia a la glucosa para determinar si padeces diabetes gestacional.
- Prueba de tolerancia a la glucosa de seguimiento. Esta prueba es similar a la inicial, salvo que la solución azucarada contiene aún más azúcar y se te controlará el nivel de azúcar en sangre cada hora durante tres horas. Si al menos dos de los valores de azúcar en sangre son más altos de lo esperado, se te diagnosticará diabetes gestacional.
Tratamiento
El tratamiento de la diabetes gestacional incluye:
- Cambios en el estilo de vida
- Control de la glucemia
- Medicación, si es necesario
Controlar tus niveles de azúcar en sangre te ayuda a mantenerte sana a ti y a tu bebé. Un control riguroso también puede ayudarte a evitar complicaciones durante el embarazo y el parto.
Cambios en el estilo de vida
Tu estilo de vida —tu alimentación y tu actividad física— es fundamental para mantener tus niveles de azúcar en sangre dentro de unos límites saludables. Por lo general, los profesionales sanitarios no recomiendan perder peso durante el embarazo, ya que tu cuerpo está trabajando intensamente para sustentar al bebé en crecimiento. No obstante, tu profesional sanitario puede ayudarte a establecer unos objetivos de aumento de peso basados en tu peso antes del embarazo.
Los cambios en el estilo de vida incluyen:
- Una dieta saludable. Una dieta saludable se centra en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras —alimentos ricos en nutrientes y fibra y bajos en grasas y calorías— y limita los carbohidratos altamente refinados, incluidos los dulces. Un dietista titulado o un especialista certificado en atención y educación diabética puede ayudarte a elaborar un plan de alimentación basado en tu peso actual, tus objetivos de aumento de peso durante el embarazo, tu nivel de azúcar en sangre, tus hábitos de ejercicio, tus preferencias alimentarias y tu presupuesto.
- Mantenerse activa. La actividad física regular desempeña un papel fundamental en cualquier plan de bienestar antes, durante y después del embarazo. El ejercicio reduce los niveles de azúcar en sangre. Además, el ejercicio regular puede ayudar a aliviar algunas molestias habituales del embarazo, como el dolor de espalda, los calambres musculares, la hinchazón, el estreñimiento y los problemas para dormir.
Si tu médico te lo permite, intenta hacer 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana. Si llevas tiempo sin hacer ejercicio, empieza poco a poco y ve aumentando la intensidad gradualmente. Caminar, montar en bicicleta y nadar son buenas opciones durante el embarazo. Las actividades cotidianas, como las tareas domésticas y la jardinería, también cuentan.
Control de la glucemia
Durante el embarazo, es posible que tu equipo médico te pida que te controles el nivel de azúcar en sangre cuatro o más veces al día —a primera hora de la mañana y después de las comidas— para asegurarse de que se mantenga dentro de unos límites saludables.
Medicamentos
Si la dieta y el ejercicio no son suficientes para controlar tus niveles de azúcar en sangre, es posible que necesites inyecciones de insulina para reducir tu nivel de azúcar en sangre. Un pequeño número de mujeres con diabetes gestacional necesita insulina para alcanzar sus objetivos de control de la glucemia.
Algunos profesionales sanitarios recetan medicamentos orales para controlar los niveles de azúcar en sangre. Otros profesionales sanitarios consideran que se necesitan más estudios para confirmar que los medicamentos orales son tan seguros y eficaces como la insulina inyectable para tratar la diabetes gestacional.
Un seguimiento minucioso de tu bebé
Una parte importante de tu plan de tratamiento es la observación minuciosa de tu bebé. Tu profesional sanitario puede controlar el crecimiento y el desarrollo de tu bebé mediante ecografías periódicas u otras pruebas. Si no te pones de parto antes de la fecha prevista —o, en ocasiones, antes—, tu profesional sanitario podría inducirte el parto. Dar a luz después de la fecha prevista puede aumentar el riesgo de complicaciones tanto para ti como para tu bebé.
Seguimiento tras el parto
Tu médico te medirá el nivel de azúcar en sangre después del parto y de nuevo entre 6 y 12 semanas después, para asegurarse de que tus niveles han vuelto a situarse dentro de los valores normales. Si tus resultados se encuentran dentro de este rango —y la mayoría lo hacen—, deberás someterte a una evaluación del riesgo de diabetes al menos cada tres años.
Si los próximos análisis indican que padeces diabetes tipo 2 o prediabetes, habla con tu médico para reforzar tus medidas de prevención o poner en marcha un plan de control de la diabetes.
Afrontamiento y apoyo
Es estresante saber que padeces una afección que puede afectar a la salud de tu bebé antes de nacer. Sin embargo, las medidas que te ayudarán a controlar tu nivel de azúcar en sangre —como llevar una alimentación saludable y hacer ejercicio con regularidad— pueden contribuir a aliviar el estrés, nutrir a tu bebé y ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 en el futuro.
Es posible que te sientas mejor si te informas lo mejor posible sobre la diabetes gestacional. Habla con tu equipo médico o lee libros y artículos sobre la diabetes gestacional. Quizás te resulte útil un grupo de apoyo para personas con diabetes gestacional. Pide sugerencias a tu equipo médico.
Cómo prepararse para la cita
Probablemente te enterarás de que tienes diabetes gestacional gracias a los exámenes de rutina que te realicen durante el embarazo. Tu médico puede derivarte a otros profesionales sanitarios especializados en diabetes, como un endocrinólogo, un especialista certificado en atención y educación diabética o un dietista titulado. Uno o varios de estos profesionales pueden ayudarte a aprender a controlar tu nivel de azúcar en sangre durante el embarazo.
Si es posible, quizá te interese que te acompañe un familiar o un amigo a la cita. La persona que te acompañe podría recordar algo que a ti se te haya pasado por alto o se te haya olvidado.
Aquí tienes algunos datos que te ayudarán a prepararte para tu cita y a saber qué puedes esperar de tu médico.
Qué puedes hacer
Antes de la cita:
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando conciertes la cita, pregunta si debes estar en ayunas para los análisis de laboratorio o si hay algo más que debas hacer para prepararte para las pruebas diagnósticas.
- Haz una lista de los síntomas que tengas, incluidos aquellos que puedan parecer ajenos a la diabetes gestacional. Es posible que no tengas síntomas evidentes, pero es recomendable que anotes cualquier cosa inusual que observes.
- Haz una lista con los datos personales más importantes, incluyendo las principales fuentes de estrés o los cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos que tomas, incluidos los de venta libre, las vitaminas y los suplementos.
- Haz una lista de preguntas para aprovechar al máximo el tiempo que pases con tu médico.
Algunas preguntas básicas que puedes hacerle a tu médico son:
- ¿Qué puedo hacer para controlar mi enfermedad?
- ¿Me podrías recomendar a un dietista titulado o a un especialista certificado en atención y educación diabética que me ayude a planificar las comidas, un programa de ejercicio y estrategias para afrontar la enfermedad?
- ¿Necesitaré medicación para controlar mi nivel de azúcar en sangre?
- ¿Qué síntomas deberían llevarme a acudir al médico?
- ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomendáis?
Qué puedes esperar de tu médico
Es probable que tu médico también te haga algunas preguntas, sobre todo si es tu primera visita. Entre ellas pueden figurar:
- ¿Ha notado que tiene más sed o que orina con más frecuencia? Si es así, ¿cuándo empezaron estos síntomas? ¿Con qué frecuencia los tiene?
- ¿Has notado algún otro síntoma inusual?
- ¿Tienes algún padre o hermano al que le hayan diagnosticado diabetes?
- ¿Ha estado embarazada anteriormente? ¿Tuvo diabetes gestacional en sus embarazos anteriores?
- ¿Tuviste otros problemas en embarazos anteriores?
- Si tienes otros hijos, ¿cuánto pesó cada uno al nacer?
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