Síntomas
Los síntomas del cáncer de piel no melanoma suelen aparecer en las partes del cuerpo expuestas al sol. Entre ellas se encuentran el cuero cabelludo, la cara, las orejas, el cuello, el pecho, los brazos y las manos. Sin embargo, el cáncer de piel no melanoma también puede aparecer en otras partes del cuerpo, como los labios, los dedos, las uñas y las zonas genitales.
Los síntomas del cáncer de piel no melanoma se manifiestan como un cambio en la piel, entre los que se incluyen:
- Una nueva protuberancia en la piel.
- Cambios en una mancha cutánea ya existente, como cambios en la forma o el color.
- Picor, dolor, formación de costras o sangrado en una mancha cutánea.
- Una llaga que no se cura o que vuelve a aparecer una y otra vez.
Cuándo acudir al médico
Pide cita con un profesional sanitario si observas algún cambio en la piel que te preocupe.
Causas
El cáncer de piel no melanoma se desarrolla cuando se producen cambios en el ADN de las células de la piel. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican qué debe hacer. En las células sanas, el ADN les indica que crezcan y se multipliquen a un ritmo determinado. El ADN también les indica que mueran en un momento determinado.
En las células cancerosas, las alteraciones del ADN dan lugar a instrucciones diferentes. Estas alteraciones hacen que las células cancerosas crezcan y se multipliquen rápidamente. Las células cancerosas pueden seguir vivas cuando las células sanas morirían. Esto provoca un exceso de células. En el cáncer de piel no melanoma, las células crecen sin control y pueden formar un nuevo tumor en la piel o provocar cambios en una mancha ya existente en la piel.
La luz ultravioleta, también conocida como luz UV, es la responsable de la mayoría de las alteraciones del ADN en las células cutáneas. La luz UV puede proceder de la luz solar, de las lámparas de bronceado y de las camas solares. Sin embargo, la exposición al sol no explica los cánceres de piel que se desarrollan en zonas que no suelen estar expuestas a la luz solar. Hay otros factores que pueden contribuir al riesgo y al desarrollo del cáncer de piel no melanoma. La causa exacta no siempre está clara.
Factores de riesgo
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel no melanoma se incluyen:
- Pasar demasiado tiempo al sol. Pasar mucho tiempo al sol o utilizar camas solares aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel no melanoma. Sufrir quemaduras solares graves también aumenta ese riesgo.
- Tener una piel que se quema fácilmente con el sol. Cualquier persona, independientemente del color de su piel, puede desarrollar cáncer de piel no melanoma. Sin embargo, es más frecuente en personas con bajos niveles de melanina en la piel. La melanina es una sustancia que da color a la piel. También ayuda a protegerla de los efectos nocivos de la luz ultravioleta. Las personas de piel negra o morena tienen más melanina que las de piel blanca. El riesgo de cáncer de piel no melanoma es mayor en personas con cabello rubio o pelirrojo, ojos claros y que se pecan o se queman con facilidad.
- Antecedentes personales o familiares de cáncer de piel. Las personas que han padecido cáncer de piel anteriormente tienen un mayor riesgo de volver a desarrollarlo. Aquellas con antecedentes familiares de cáncer de piel también pueden tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma.
- Medicamentos para controlar el sistema inmunitario. Los medicamentos que actúan inhibiendo el sistema inmunitario aumentan considerablemente el riesgo de padecer cánceres de piel no melanoma. Entre los medicamentos que actúan de esta manera se encuentran los que se utilizan tras un trasplante de órganos para prevenir el rechazo.
- Radioterapia. La radioterapia para tratar el acné u otras afecciones cutáneas puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel no melanoma en las zonas de la piel donde se aplicó el tratamiento.
- La edad avanzada. El riesgo de padecer algunos tipos de cáncer de piel no melanoma aumenta a medida que se envejece.
- Síndromes hereditarios que provocan cáncer de piel. Algunas enfermedades genéticas poco frecuentes pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel no melanoma.
Diagnóstico
Las pruebas y procedimientos que se utilizan para diagnosticar el cáncer de piel no melanoma incluyen:
- Exploración física. Un miembro de tu equipo sanitario te preguntará por tu historial médico y te examinará la piel para detectar signos de cáncer de piel no melanoma.
- Extracción de una muestra de tejido para su análisis, lo que se conoce como biopsia. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Un miembro de su equipo sanitario utiliza un instrumento para cortar, raspar o extraer mediante una punción una parte o la totalidad de la zona de la piel que presenta un aspecto anormal. La muestra se analiza en un laboratorio para determinar si se trata de cáncer y, en caso afirmativo, de qué tipo.
Si una biopsia revela un cáncer de piel no melanoma, es posible que se necesiten otras pruebas para comprobar si el cáncer se ha extendido más allá de la piel.
Tratamiento
El tratamiento del cáncer de piel no melanoma depende del tamaño, el tipo y la localización del tumor. La profundidad a la que el cáncer haya penetrado en la piel también influye. Es posible que los cánceres de piel no melanoma pequeños que se encuentran en la superficie de la piel no requieran más tratamiento que una biopsia cutánea en la que se extirpe por completo la lesión.
Si se requiere otro tratamiento, las opciones pueden incluir:
- Cirugía. La cirugía suele permitir extirpar el cáncer de piel no melanoma. En algunos casos, también puede ser necesario extirpar una zona de tejido sano alrededor del tumor.
- Congelación. Algunos cánceres de piel no melanoma pequeños y en fase inicial pueden eliminarse mediante la congelación con nitrógeno líquido. A este procedimiento se le denomina criocirugía.
- Radioterapia. La radioterapia trata el cáncer mediante potentes haces de energía. La radioterapia puede ser una opción cuando no es posible extirpar completamente el cáncer durante la cirugía.
- Quimioterapia. La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos potentes. En el caso de los cánceres que se limitan a la capa superior de la piel, se pueden aplicar sobre la piel cremas o lociones que contengan medicamentos contra el cáncer. La quimioterapia sistémica se puede utilizar para tratar los cánceres de piel que se han extendido más allá de la piel.
- Terapia fotodinámica. La terapia fotodinámica es un tratamiento en dos fases que combina la energía lumínica con un medicamento denominado fotosensibilizador. El fotosensibilizador destruye las células cancerosas y precancerosas cuando se activa con la luz, normalmente la de un láser.
- Inmunoterapia. La inmunoterapia utiliza el sistema inmunitario del organismo para destruir las células cancerosas.
Cómo prepararse para una cita
Si notas algún cambio en la piel que te preocupe, lo primero que debes hacer es pedir cita con un profesional sanitario. Si este sospecha que podrías tener un cáncer de piel no melanoma, es posible que te derive a un especialista. A menudo se trata de un médico especializado en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades de la piel, es decir, un dermatólogo.
Dado que las citas pueden ser breves, es recomendable ir preparado. La siguiente información puede ayudarte a prepararte para una cita.
Qué puedes hacer
- Anota todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que puedan parecer ajenos al motivo por el que has concertado la cita.
- Anota la información personal más importante, incluyendo cualquier situación de estrés grave o cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que estés tomando.
- Piensa en ir acompañado de un familiar o un amigo. A veces puede resultar difícil recordar toda la información que te dan durante la consulta. Es posible que la persona que te acompañe recuerde algo que a ti se te haya pasado por alto o se te haya olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle a tu profesional sanitario.
Preguntas para tu médico
A continuación se incluyen algunas preguntas básicas que puede plantearle a su profesional sanitario sobre el cáncer de piel no melanoma. Si se le ocurren otras preguntas durante la consulta, no dude en planteárselas también.
- ¿Tengo cáncer de piel no melanoma? ¿De qué tipo?
- ¿En qué se diferencia este tipo de cáncer de piel de los demás?
- ¿Se ha extendido mi cáncer?
- ¿Qué tratamiento me recomienda?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios del tratamiento?
- ¿Me quedará una cicatriz después del tratamiento?
- ¿Corro el riesgo de que esta enfermedad vuelva a aparecer tras el tratamiento?
- ¿Corro el riesgo de padecer otros tipos de cáncer de piel?
- ¿Con qué frecuencia tendré que acudir a las visitas de seguimiento una vez finalizado el tratamiento?
- ¿Tienen mis familiares riesgo de padecer cáncer de piel?
- ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomiendan?
Qué puedes esperar de tu médico
Prepárate para responder a algunas preguntas básicas, como:
- ¿Cuándo notaste por primera vez este cambio en la piel?
- ¿Ha crecido o cambiado mucho desde que lo descubriste?
- ¿Es doloroso el cambio en la piel? ¿Provoca alguna otra molestia?
- ¿Tienes algún otro bulto o llaga en la piel que te preocupe?
- ¿Ha tenido cáncer de piel alguna vez?
- ¿Cuánto tiempo pasabas al sol cuando eras niño?
- ¿Alguna vez has usado camas solares?
- ¿Cuánto tiempo pasas al sol últimamente?
- ¿Qué haces para protegerte del sol?
- ¿Alguna vez has tomado medicamentos que debilitan el sistema inmunitario?
- ¿Fumas o has fumado? ¿Cuánto?
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