Síntomas

Los síntomas de la erupción cutánea en la erupción polimorfa lumínica pueden incluir:

  • Grupos densos de pequeñas protuberancias y ampollas.
  • Parches inflamados, elevados y ásperos.
  • Picor o ardor.

En raras ocasiones, las personas pueden presentar otros síntomas, como fiebre y escalofríos.

En la erupción polimorfa lumínica, el término «erupción» se refiere al sarpullido, que suele aparecer entre 30 minutos y varias horas después de la exposición al sol. El sarpullido suele aparecer en zonas del cuerpo que permanecen cubiertas en invierno pero que quedan expuestas en verano, como la parte superior del tórax, la parte delantera del cuello y los brazos.

Cuándo acudir al médico

Acude a tu médico si presentas cualquier erupción cutánea sin causa aparente, como una alergia conocida o un contacto reciente con la hiedra venenosa.

Las erupciones cutáneas de la erupción polimorfa lumínica se parecen a las provocadas por otras enfermedades, algunas de las cuales son graves. Por eso es importante obtener un diagnóstico y un tratamiento rápidos.

Acuda inmediatamente al médico si la erupción:

  • Es muy común.
  • Es doloroso.
  • Viene acompañado de fiebre.

Causas

Se desconoce la causa exacta de la erupción polimorfa lumínica. La erupción aparece en personas que han desarrollado sensibilidad a la luz solar, especialmente a la radiación ultravioleta (UV) procedente del sol o de otras fuentes, como las camas solares. Esto se denomina fotosensibilidad. Provoca una reacción del sistema inmunitario que da lugar a la erupción.

Radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta (UV) es una longitud de onda de la luz solar que se encuentra en un rango demasiado corto para que el ojo humano pueda percibirla. La luz UV que llega a la Tierra se divide en dos bandas de longitud de onda: ultravioleta A (UVA) e ultravioleta B (UVB).

Una persona con fotosensibilidad puede reaccionar ante ambos tipos de radiación ultravioleta. La radiación ultravioleta B (UVB) no atraviesa el cristal. La radiación ultravioleta A (UVA) sí lo hace. La exposición a la luz solar a través de las ventanas, o incluso con la piel protegida con protector solar, puede provocar una reacción en algunas personas con fotosensibilidad.

Fotosensibilidad

En el caso de la erupción polimorfa lumínica, la sensibilidad a la luz solar disminuye con la exposición repetida. Las características de la erupción polimorfa lumínica son bastante predecibles:

  • Es más probable que se produzca un episodio tras las primeras una o dos veces que uno se expone al sol después de un largo periodo sin exposición, como en primavera o a principios de verano.
  • A medida que avanza el verano, es menos probable que se produzcan episodios.
  • Tras el primer episodio, es probable que se repita cada año. Algunas personas pierden sensibilidad gradualmente a lo largo de varios años y, con el tiempo, dejan de sufrir la erupción anual.

Factores de riesgo

Cualquiera puede padecer una erupción polimorfa a la luz, pero hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de padecerla:

  • Ser mujer.
  • Tener una piel que se quema fácilmente con el sol.
  • Que viven en las regiones del norte.
  • Tener antecedentes familiares de esta enfermedad.

Diagnóstico

Es probable que su profesional sanitario pueda diagnosticarle una erupción polimorfa a la luz basándose en una exploración física y en sus respuestas a las preguntas. Es posible que se le realicen pruebas de laboratorio para confirmar el diagnóstico o descartar otras afecciones. Las pruebas pueden incluir:

  • Biopsia cutánea. Es posible que sea necesario realizar una biopsia de la erupción. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio.
  • Análisis de sangre. Un miembro de su equipo médico le extraerá sangre para analizarla en un laboratorio.
  • Prueba fototóxica. Un especialista en afecciones cutáneas (dermatólogo) expone pequeñas zonas de la piel a cantidades controladas de luz ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB) para intentar reproducir el problema. Si la piel reacciona a la radiación ultravioleta (UV), se considera que eres sensible a la luz solar (fotosensible) y es posible que padezcas una erupción polimorfa lumínica u otra afección provocada por la luz.

Otras afecciones provocadas por la luz

Es posible que su profesional sanitario tenga que descartar otras afecciones caracterizadas por reacciones cutáneas provocadas por la luz. Entre estas afecciones se incluyen:

  • Fotosensibilidad química. Hay una serie de sustancias químicas —medicamentos, lociones medicinales, fragancias, productos vegetales— que pueden provocar fotosensibilidad. Cuando esto ocurre, la piel reacciona cada vez que se expone a la luz solar tras haber ingerido o entrado en contacto con una sustancia química concreta.
  • Urticaria solar. La urticaria solar es una reacción alérgica provocada por el sol que produce ronchas —protuberancias elevadas, inflamadas y que pican, que aparecen y desaparecen en la piel—. Las ronchas pueden aparecer a los pocos minutos de la exposición al sol y durar desde unos minutos hasta varias horas. La urticaria solar es una afección crónica que puede prolongarse durante años.
  • Erupción cutánea del lupus. El lupus es una enfermedad inflamatoria que afecta a varios sistemas del organismo. Uno de los síntomas es la aparición de una erupción con protuberancias en la piel expuesta a la luz solar, como la cara, el cuello o la parte superior del tórax.

Tratamiento

A menudo no es necesario tratar la erupción polimorfa lumínica, ya que la erupción suele desaparecer por sí sola en un plazo de 10 días. Si los síntomas son graves, tu profesional sanitario puede recetarte un medicamento contra el picor (una crema o pastillas con corticosteroides).

Fototerapia

Si presenta síntomas incapacitantes, es posible que su profesional sanitario le recomiende la fototerapia para prevenir los episodios estacionales de erupción polimorfa lumínica. Este tratamiento consiste en exponer la piel a pequeñas dosis de luz UVA o UVB, lo que ayuda a que la piel sea menos sensible a la luz. Imita el aumento de la exposición solar que se produciría durante el verano.

Cuidado personal

Prueba estas medidas de autocuidado para aliviar tus síntomas:

  • Aplícate una crema contra el picor. Prueba una crema contra el picor de venta libre, que puede incluir productos que contengan al menos un 1 % de hidrocortisona.
  • Toma antihistamínicos. Si el picor te molesta, los antihistamínicos orales pueden ayudarte.
  • Utiliza compresas frías. Aplica una toalla humedecida con agua fría del grifo sobre la zona afectada. O date un baño fresco.
  • No toques las ampollas. Para acelerar la curación y evitar infecciones, deja las ampollas intactas. Si es necesario, puedes cubrirlas ligeramente con una gasa.
  • Tómate un analgésico. Un analgésico de venta libre puede ayudarte a reducir la inflamación y el dolor.
  • Protege la erupción de una mayor exposición al sol. Cuando salgas al aire libre, cúbrete la zona donde ha aparecido la erupción.

Para reducir la probabilidad de que se repitan los episodios de erupción polimorfa a la luz, toma las siguientes precauciones:

  • Evita exponerte al sol entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Dado que los rayos del sol son más intensos durante esas horas, intenta programar las actividades al aire libre para otros momentos del día.
  • Usa protector solar. Quince minutos antes de salir al aire libre, aplícate un protector solar de amplio espectro, es decir, uno que proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB. Utiliza un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30. Aplícalo generosamente y renuévalo cada dos horas, o con más frecuencia si te bañas o sudas. Si utilizas un protector solar en spray, asegúrate de cubrir toda la zona por completo.
  • Cúbrete bien. Para protegerte del sol, lleva ropa de tejido tupido que te cubra los brazos y las piernas. Plantéate llevar un sombrero de ala ancha, ya que ofrece más protección que una gorra o una visera.

    Considera la posibilidad de llevar ropa diseñada para protegerte del sol. Busca prendas que indiquen un factor de protección ultravioleta (UPF) de entre 40 y 50. Sigue las instrucciones de cuidado que figuran en la etiqueta de la ropa con protección UV para mantener su capacidad protectora.

Cómo prepararse para la cita

Lo más probable es que empieces por acudir a tu médico de cabecera. Es posible que te deriven a un especialista en enfermedades de la piel (dermatólogo).

Aquí tienes algunos datos que te ayudarán a prepararte para tu cita.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta las posibles restricciones previas a la cita. Cuando conciertes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer con antelación.
  • Enumera todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que puedan parecer ajenos al motivo por el que concertaste la cita.
  • Enumera los datos personales más importantes, incluyendo cualquier situación de estrés grave o cambios recientes en tu vida.
  • Enumera todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que estés tomando, incluyendo las dosis.
  • Haz una lista de preguntas para plantearle a tu equipo sanitario.

En el caso de la erupción polimorfa lumínica, algunas preguntas básicas que puede plantear a su equipo sanitario son:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Qué pruebas tengo que hacerme? ¿Hay que prepararse de alguna manera especial?
  • ¿Es esta situación temporal o duradera?
  • ¿Es posible que este problema esté relacionado con una enfermedad más grave?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuáles recomienda?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del tratamiento?
  • ¿Tengo que seguir alguna restricción?
  • ¿Hay algún medicamento genérico que pueda sustituir al que me está recetando?
  • ¿Tienen algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué páginas web me recomiendan?

Qué puedes esperar de tu médico

Tu equipo médico te hará una serie de preguntas sobre tus síntomas y tu historial médico, como por ejemplo:

  • ¿Cuándo apareció la erupción?
  • ¿Te pica o te duele?
  • ¿Has tenido fiebre junto con la erupción?
  • ¿Tienes algún otro síntoma?
  • ¿Ha empezado a tomar algún medicamento nuevo recientemente?
  • ¿Ha utilizado recientemente algún producto cosmético o perfume en la zona de la erupción?
  • ¿Has tenido alguna erupción similar antes? ¿Cuándo?
  • ¿Ha aumentado últimamente el tiempo que pasas expuesto al sol?
  • ¿Has utilizado recientemente una cama o una lámpara de bronceado?
  • ¿Usas protector solar?

Qué puedes hacer mientras tanto

Evita la exposición al sol siempre que sea posible. Si no puedes evitarla, utiliza un protector solar de amplio espectro con un FPS de al menos 30 en las zonas que no puedas cubrir con ropa. Aplícalo generosamente 15 minutos antes de exponerte al sol. Vuelve a aplicarlo cada dos horas, o con mayor frecuencia si nadas o sudas. Esto no te protegerá totalmente de una reacción, ya que los rayos ultravioleta A pueden atravesar la mayoría de los protectores solares.

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