Síntomas

Existen varios tipos de trastornos bipolares y afines:

  • Trastorno bipolar tipo I. Ha tenido al menos un episodio maníaco, que puede producirse antes o después de episodios hipomaníacos o de depresión mayor. En algunos casos, la manía puede provocar una pérdida de contacto con la realidad. A esto se le denomina psicosis.
  • Trastorno bipolar II. Has tenido al menos un episodio depresivo mayor y al menos un episodio hipomaníaco. Pero nunca has tenido un episodio maníaco.
  • Ciclotimia. Has tenido, al menos durante dos años —o un año en el caso de niños y adolescentes—, numerosos episodios con síntomas de hipomanía y episodios con síntomas depresivos. Estos síntomas son menos graves que los de la depresión mayor.
  • Otros tipos. Entre ellos se incluyen los trastornos bipolares y afines provocados por determinadas drogas o el alcohol, o debidos a una afección médica, como la enfermedad de Cushing, la esclerosis múltiple o un ictus.

Entre estos trastornos se pueden incluir la manía, o la hipomanía, que es menos grave que la manía, y la depresión. Los síntomas pueden provocar cambios en el estado de ánimo y el comportamiento que son imposibles de predecir. Esto puede generar mucho malestar y hacer que te resulte difícil llevar una vida normal.

El trastorno bipolar II no es una forma más leve del trastorno bipolar I. Se trata de un diagnóstico independiente. Si bien los episodios maníacos del trastorno bipolar I pueden ser graves y peligrosos, las personas con trastorno bipolar II pueden sufrir episodios depresivos durante períodos de tiempo más prolongados.

El trastorno bipolar puede aparecer a cualquier edad, pero suele diagnosticarse en la adolescencia o a principios de la veintena. Los síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden cambiar con el tiempo.

Manía e hipomanía

La manía y la hipomanía son diferentes, pero presentan los mismos síntomas. La manía es más grave que la hipomanía. Provoca problemas más evidentes en el trabajo, en los estudios y en las actividades sociales, así como en las relaciones con los demás. La manía también puede provocar una pérdida de contacto con la realidad, lo que se conoce como psicosis. Es posible que tengas que ingresar en un hospital para recibir tratamiento.

Los episodios maníacos e hipomaníacos incluyen tres o más de estos síntomas:

  • Estar mucho más activo, enérgico o inquieto de lo habitual.
  • Sentir una sensación distorsionada de bienestar o tener demasiada confianza en uno mismo.
  • Necesitar dormir mucho menos de lo habitual.
  • Ser inusualmente hablador y hablar rápido.
  • Tener pensamientos acelerados o pasar rápidamente de un tema a otro.
  • Distraerse con facilidad.
  • Tomar decisiones erróneas. Por ejemplo, puedes lanzarte a una juerga de compras, correr riesgos sexuales o hacer inversiones imprudentes.

Episodio depresivo mayor

Un episodio depresivo mayor se caracteriza por síntomas lo suficientemente graves como para dificultar la realización de las actividades cotidianas. Entre estas actividades se incluyen ir al trabajo o al colegio, así como participar en actividades sociales y relacionarse con los demás.

Un episodio incluye cinco o más de estos síntomas:

  • Sentirse deprimido. Es posible que te sientas triste, vacío, sin esperanza o con ganas de llorar. Los niños y adolescentes que sufren depresión pueden parecer irritables, enfadados u hostiles.
  • Experimentar una pérdida notable de interés o no sentir placer alguno en todas o la mayoría de las actividades.
  • Perder mucho peso sin estar a dieta ni comer en exceso, y volver a ganar peso. Cuando los niños no aumentan de peso como se esperaba, esto puede ser un síntoma de depresión.
  • Dormir muy poco o demasiado.
  • Sentirse inquieto o moverse con más lentitud de lo habitual.
  • Sentirse muy cansado o sin energía.
  • Sentirse inútil, sentirse demasiado culpable o sentirse culpable cuando no hay motivo para ello.
  • Tener dificultades para pensar o concentrarse, o no ser capaz de tomar decisiones.
  • Pensar en el suicidio, planearlo o intentarlo.

Otras características del trastorno bipolar

Los síntomas del trastorno bipolar, incluidos los episodios depresivos, pueden incluir otros aspectos, tales como:

  • Angustia por ansiedad: cuando sientes síntomas de ansiedad y temes estar perdiendo el control.
  • La melancolía, cuando uno se siente muy triste y experimenta una profunda pérdida del gusto por las cosas.
  • Psicosis: cuando los pensamientos o las emociones se desconectan de la realidad.

La evolución temporal de los síntomas puede describirse de la siguiente manera:

  • Misto: cuando se presentan síntomas de depresión y manía o hipomanía al mismo tiempo.
  • Ciclo rápido: cuando se han producido cuatro episodios de alteración del estado de ánimo en el último año en los que se alterna entre manía, hipomanía y depresión mayor.

Además, los síntomas del trastorno bipolar pueden aparecer durante el embarazo. O bien, los síntomas pueden variar según la estación del año.

Síntomas en niños y adolescentes

Los síntomas del trastorno bipolar pueden ser difíciles de identificar en niños y adolescentes. A menudo resulta complicado distinguir si estos síntomas se deben a los altibajos habituales, al estrés o a un trauma, o si son signos de un problema de salud mental distinto del trastorno bipolar.

Los niños y adolescentes pueden sufrir episodios claros de depresión mayor, manía o hipomanía. Sin embargo, el patrón puede diferir del de los adultos con trastorno bipolar. El estado de ánimo puede cambiar rápidamente durante los episodios. Algunos niños pueden pasar por periodos sin síntomas del estado de ánimo entre un episodio y otro.

Los síntomas más evidentes del trastorno bipolar en niños y adolescentes pueden ser cambios de humor intensos que difieren de sus cambios de humor habituales.

Cuándo acudir al médico

A pesar de sus cambios de humor extremos, las personas con trastorno bipolar a menudo no son conscientes de hasta qué punto su inestabilidad emocional afecta a sus vidas y a las de sus seres queridos. Como consecuencia, no reciben el tratamiento que necesitan.

Si eres como algunas personas con trastorno bipolar, es posible que disfrutes de las sensaciones de euforia y de los periodos en los que te sientes más productivo. Sin embargo, a esa euforia siempre le sigue un bajón emocional. Este bajón puede dejarte deprimido y agotado. Podría provocarte problemas para relacionarte con los demás. También podría meterte en problemas económicos o legales.

Si tienes algún síntoma de depresión o manía, acude a tu médico o a un profesional de la salud mental. El trastorno bipolar no se cura por sí solo. Un profesional de la salud mental con experiencia en el trastorno bipolar puede ayudarte a controlar tus síntomas.

Cuándo solicitar ayuda de urgencia

Los pensamientos suicidas y la puesta en práctica de esos pensamientos son comunes entre las personas con trastorno bipolar. Si estás pensando en hacerte daño, o si tienes un ser querido que corre peligro de suicidarse o de intentar suicidarse, busca ayuda. Puedes contárselo a un familiar o amigo, ponerte en contacto con una línea de atención al suicidio, llamar al 911 o al número de emergencias local, o acudir al servicio de urgencias. En EE. UU., llama o envía un mensaje de texto al 988 para contactar con la línea de ayuda 988 Suicide & Crisis Lifeline, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. O utiliza el chat de Lifeline. Los servicios son gratuitos y confidenciales. La línea de ayuda Suicide & Crisis Lifeline en EE. UU. cuenta con una línea telefónica en español en el 1-888-628-9454 (llamada gratuita).

Causas

Aunque se desconoce cuál es la causa del trastorno bipolar, estos factores podrían influir:

  • Diferencias biológicas. Las personas con trastorno bipolar parecen presentar cambios físicos en el cerebro. La importancia de estos cambios aún no está clara, pero seguir investigando podría ayudar a determinar por qué se producen.
  • Genética. El trastorno bipolar es más frecuente en personas que tienen un familiar de primer grado, como un hermano o un progenitor, que padezca esta enfermedad. Los investigadores están tratando de identificar los genes que podrían causar el trastorno bipolar.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer un trastorno bipolar o provocar el primer episodio se incluyen:

  • Tener un familiar de primer grado, como un padre o un hermano, con trastorno bipolar.
  • Periodos de gran estrés, como la muerte de un ser querido u otro acontecimiento traumático.
  • Abuso de drogas o alcohol.

Complicaciones

Si no se trata, el trastorno bipolar puede provocar graves problemas que afecten a todos los aspectos de tu vida, entre ellos:

  • Problemas relacionados con el consumo indebido de drogas y alcohol.
  • Suicidio o intentos de suicidio.
  • Problemas legales o financieros.
  • Dificultades para llevarse bien con los demás.
  • Bajo rendimiento en el trabajo o en los estudios.

Condiciones que se dan al mismo tiempo

A veces, lo que parece ser un trastorno bipolar puede ser en realidad otro trastorno. O bien, los síntomas del trastorno bipolar pueden solaparse con los de otros trastornos, y es posible que también padezcas otra afección médica que deba tratarse junto con el trastorno bipolar. Algunas afecciones pueden agravar los síntomas del trastorno bipolar o reducir la eficacia del tratamiento.

Algunos ejemplos son:

  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos alimentarios.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Trastorno por estrés postraumático (TEPT).
  • Abuso de alcohol o drogas.
  • Rasgos o trastornos de la personalidad límite.
  • Problemas de salud física, como enfermedades cardíacas, trastornos tiroideos, dolores de cabeza u obesidad.

Prevención

No hay una forma segura de prevenir el trastorno bipolar. Sin embargo, recibir tratamiento tan pronto como se detecten los primeros síntomas de un trastorno de salud mental puede ayudar a evitar que el trastorno bipolar u otros trastornos de salud mental empeoren.

Si te han diagnosticado un trastorno bipolar, aquí tienes algunas formas de evitar que los síntomas leves se conviertan en episodios graves de manía o depresión:

  • Presta atención a las señales de alerta. Hablar con tu equipo médico sobre los síntomas en una fase temprana puede evitar que los episodios empeoren. Es posible que hayas detectado un patrón en tus episodios bipolares y en lo que los provoca. Llama a tu médico o al profesional de salud mental si sientes que estás empezando a tener un episodio de depresión o manía. Pide a tus familiares o amigos que estén atentos a las señales de alerta.
  • Duerme lo suficiente. Las alteraciones del sueño suelen provocar inestabilidad en el trastorno bipolar.
  • Mantente alejado de las drogas y el alcohol. Beber alcohol o consumir drogas ilegales puede empeorar tus síntomas y aumentar la probabilidad de que vuelvan a aparecer.
  • Toma los medicamentos tal y como te los hayan indicado. Es posible que te sientas tentado a interrumpir el tratamiento, pero no lo hagas. Dejar de tomar la medicación o reducir la dosis por tu cuenta puede provocar efectos de abstinencia. Además, tus síntomas podrían empeorar o reaparecer.

Diagnóstico

Para saber si padeces un trastorno bipolar, tu evaluación puede incluir:

  • Examen físico. Su profesional sanitario puede realizarle un examen físico y pruebas de laboratorio para detectar cualquier problema médico que pueda estar causando sus síntomas.
  • Evaluación de la salud mental. Tu profesional sanitario puede derivarte a un psiquiatra, quien hablará contigo sobre tus pensamientos, sentimientos y patrones de comportamiento. También es posible que debas responder a una serie de preguntas. Con tu permiso, es posible que se pida a tus familiares o amigos cercanos que proporcionen información sobre tus síntomas.
  • Registro del estado de ánimo. Es posible que se le pida que lleve un registro diario de su estado de ánimo, sus patrones de sueño u otros factores que puedan ayudar a establecer el diagnóstico correcto y a recibir el tratamiento adecuado.

Diagnóstico en niños

Aunque a los niños y adolescentes con trastorno bipolar se les diagnostica esta enfermedad basándose en los mismos criterios que se utilizan para los adultos, los síntomas en los niños y adolescentes suelen presentar patrones diferentes. Es posible que estos patrones no encajen perfectamente en las categorías diagnósticas.

Además, a los niños con trastorno bipolar a menudo se les diagnostican otros trastornos de salud mental, como el TDAH o problemas de conducta. Esto puede complicar el diagnóstico. Es posible que estos niños necesiten acudir a un psiquiatra infantil con experiencia en el trastorno bipolar.

Tratamiento

Lo más recomendable es que el tratamiento sea supervisado por un médico especializado en el diagnóstico y el tratamiento de trastornos de salud mental (psiquiatra) con experiencia en el tratamiento del trastorno bipolar y otros trastornos relacionados. El equipo de atención también puede incluir a un psicólogo, un trabajador social o un enfermero psiquiátrico.

El trastorno bipolar es una enfermedad crónica, cuyo tratamiento se centra en controlar los síntomas.

En función de tus necesidades, el tratamiento puede incluir:

  • Medicamentos. A menudo, tendrás que empezar a tomar medicamentos de inmediato para equilibrar tu estado de ánimo.
  • Tratamiento continuo. Debes tomar la medicación durante el resto de tu vida, incluso cuando te sientas mejor. Si dejas de tomarla, los síntomas podrían reaparecer, o unos cambios de humor leves podrían derivar en una manía o una depresión en toda regla.
  • Programas ambulatorios intensivos o un programa que implique una estancia parcial en el hospital. Estos programas ofrecen apoyo y asesoramiento intensivos durante unas horas al día a lo largo de varias semanas para ayudarte a controlar los síntomas.
  • Tratamiento para el abuso de alcohol o drogas. Si tienes problemas con el alcohol o las drogas, también necesitarás tratamiento para este abuso. Sin este tratamiento, puede resultar muy difícil controlar el trastorno bipolar.
  • Una hospitalización. Tu profesional sanitario puede recomendarte que te ingreses en un hospital si tu comportamiento es peligroso, tienes pensamientos suicidas o has perdido el contacto con la realidad. Recibir tratamiento de salud mental en un hospital puede ayudarte a mantener la calma y la seguridad, y a estabilizar tu estado de ánimo. Esto es así tanto si estás pasando por un episodio maníaco como por un episodio depresivo mayor.

Los principales tratamientos para el trastorno bipolar incluyen medicamentos y terapia conversacional, también conocida como psicoterapia, para controlar los síntomas. El tratamiento también puede incluir programas de formación y grupos de apoyo.

Medicamentos

Para tratar el trastorno bipolar se utilizan varios medicamentos. Los tipos y las dosis de los medicamentos recetados dependen de tus síntomas. Por lo general, necesitarás un estabilizador del estado de ánimo o un medicamento antipsicótico que actúe como estabilizador del estado de ánimo.

Los medicamentos pueden incluir:

  • Estabilizadores del estado de ánimo. Los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo ayudan a controlar los episodios maníacos o hipomaníacos. También pueden ayudar a tratar los episodios depresivos. Algunos ejemplos son el litio (Lithobid), el ácido valproico, el divalproato sódico (Depakote, Depakote ER), la carbamazepina (Tegretol, Tegretol XR, Equetro, entre otros) y la lamotrigina (Lamictal).
  • Antipsicóticos. Los medicamentos antipsicóticos tienen propiedades estabilizadoras del estado de ánimo, y muchos de ellos han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de episodios maníacos o hipomaníacos, o para el tratamiento de mantenimiento. Los antipsicóticos pueden utilizarse solos o junto con estabilizadores del estado de ánimo. Algunos ejemplos de fármacos antipsicóticos son la olanzapina (Zyprexa, Lybalvi, otros), la risperidona (Risperdal), la quetiapina (Seroquel, Seroquel XR), el aripiprazol (Abilify, Aristada, otros), la ziprasidona (Geodon), la lurasidona (Latuda), la asenapina (Saphris), la lumateperona (Caplyta) y la cariprazina (Vraylar).
  • Antidepresivos. Tu profesional sanitario puede recetarte un antidepresivo con precaución para tratar la depresión. Sin embargo, en ocasiones, un antidepresivo puede provocar un episodio maníaco o hipomaníaco. Los antidepresivos deben recetarse junto con un estabilizador del estado de ánimo o un antipsicótico.
  • Combinación de antidepresivo y antipsicótico. El medicamento Symbyax combina el antidepresivo fluoxetina y el antipsicótico olanzapina. Está autorizado para el tratamiento de la depresión bipolar.
  • Medicamentos contra la ansiedad. Las benzodiazepinas pueden aliviar la ansiedad y ayudarte a dormir mejor. Sin embargo, suelen utilizarse a corto plazo, ya que pueden dar lugar a un uso indebido si se toman durante mucho tiempo.

Encontrar el medicamento adecuado

Encontrar el medicamento adecuado para usted probablemente requiera algo de ensayo y error. Si uno no le funciona bien, puede que haya otros que pueda probar. A veces, se utilizan dos o tres medicamentos a la vez. Este proceso requiere paciencia, ya que algunos medicamentos tardan entre semanas y meses en surtir pleno efecto. Es posible que sea necesario realizar análisis de sangre periódicos o de rutina con ciertos medicamentos.

Por lo general, el profesional sanitario solo cambia un medicamento cada vez. El objetivo es determinar qué medicamentos alivian los síntomas con los menores efectos secundarios molestos. Es posible que el profesional sanitario también tenga que cambiar los medicamentos a medida que cambien los síntomas.

Efectos secundarios

Es posible que experimente efectos secundarios con los medicamentos. Algunos efectos secundarios pueden mejorar a medida que su profesional sanitario ajuste la dosis y su organismo se acostumbre a los medicamentos. Hable con su profesional sanitario o con su especialista en salud mental para encontrar un medicamento que sea eficaz y tenga efectos secundarios mínimos.

No modifique la medicación ni deje de tomarla. Si deja de tomar el medicamento, podría sufrir síntomas de abstinencia o sus síntomas podrían empeorar o reaparecer. Podría sentirse muy deprimido, tener pensamientos suicidas o sufrir un episodio maníaco o hipomaníaco. Si cree que necesita hacer algún cambio, llame a su profesional sanitario.

Medicamentos y embarazo

Algunos medicamentos para el trastorno bipolar pueden estar relacionados con defectos congénitos. Estos medicamentos pueden pasar a la leche materna y llegar al bebé. Cada medicamento es diferente, por lo que debes consultar con tu médico. El ácido valproico y el divalproato sódico incluyen una advertencia específica de que deben evitarse durante el embarazo. La carbamazepina, un estabilizador del estado de ánimo, puede reducir la eficacia de ciertos anticonceptivos.

Si es posible, habla con tu profesional sanitario sobre las opciones de tratamiento antes de quedarte embarazada. Si estás tomando medicamentos para tratar tu trastorno bipolar y crees que puedes estar embarazada, habla con tu profesional sanitario de inmediato.

Terapia conversacional

La terapia conversacional, también conocida como psicoterapia, es una parte fundamental del tratamiento del trastorno bipolar. Este tratamiento puede impartirse en sesiones individuales, familiares o grupales.

Hay varios tipos de terapia que pueden resultar útiles, entre ellos:

  • Terapia del ritmo interpersonal y social. Esta terapia se centra en estabilizar los ritmos diarios, como el sueño, la vigilia y la alimentación. Una rutina constante ayuda a controlar los cambios de estado de ánimo. Una rutina diaria en cuanto al sueño, la alimentación y el ejercicio puede ayudar a las personas con trastorno bipolar.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta terapia se centra en identificar creencias y comportamientos nocivos y negativos, y sustituirlos por creencias y comportamientos saludables y positivos. La TCC puede ayudarte a descubrir qué factores desencadenan tus episodios bipolares. Además, aprenderás formas eficaces de gestionar el estrés y afrontar situaciones angustiosas.
  • Psicoeducación. Informarse sobre el trastorno bipolar, lo que también se conoce como psicoeducación, puede ayudaros a ti y a tus seres queridos a conocer mejor esta enfermedad. Saber qué está pasando puede ayudarte a obtener el mejor apoyo, identificar los problemas, elaborar un plan para evitar que los síntomas vuelvan a aparecer y seguir con el tratamiento.
  • Terapia centrada en la familia. El apoyo y la comunicación familiar pueden ayudarte a seguir tu plan de tratamiento. Además, pueden ayudaros a ti y a tus seres queridos a detectar y gestionar los signos de alerta de los cambios de humor.

Otras opciones de tratamiento

En función de tus necesidades, tu profesional sanitario podría añadir otros tratamientos a tu terapia contra la depresión, tales como:

  • Terapia electroconvulsiva, también conocida como TEC. Durante la TEC, se aplican corrientes eléctricas al cerebro, lo que provoca una breve crisis convulsiva. La TEC parece alterar la química cerebral, lo que puede revertir los síntomas de ciertas enfermedades mentales. La TEC puede ser una opción para tratar el trastorno bipolar si no mejoras con los medicamentos, no puedes tomar antidepresivos por motivos de salud —como un embarazo— o si tienes un alto riesgo de intentar suicidarte.
  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva, también conocida como rTMS. Durante una serie de sesiones de tratamiento con rTMS, las ondas magnéticas estimulan el cerebro para reducir la depresión. Este tratamiento se está estudiando como una opción para las personas con trastorno bipolar que no han respondido a los antidepresivos. No es tan potente como la TEC.
  • Ketamina. La ketamina también se está estudiando como posible tratamiento para la depresión bipolar. Las investigaciones, aunque limitadas, sugieren que la ketamina podría ser un tratamiento prometedor a corto plazo que, en general, se tolera bien. Se ha demostrado que alivia los síntomas de la depresión y reduce los pensamientos suicidas, todo ello en un plazo de dos semanas. Sin embargo, entre los efectos de la ketamina se incluyen síntomas disociativos durante el tratamiento. Los pacientes pueden sentirse aturdidos, ausentes, desconectados o alejados de la realidad y del entorno. Sin embargo, algunos pacientes también refieren pensar con mayor claridad y sentirse más conectados con los demás. Se necesitan más estudios para determinar el papel de la ketamina en el tratamiento a largo plazo del trastorno bipolar y elaborar directrices para su uso.

Tratamiento en niños y adolescentes

Por lo general, los profesionales sanitarios deciden los tratamientos para niños y adolescentes caso por caso, en función de los síntomas, los efectos secundarios de los medicamentos y otros factores.

Por lo general, el tratamiento incluye:

  • Medicamentos. Existen menos estudios sobre la seguridad y la eficacia de los medicamentos para el trastorno bipolar en niños que en adultos, por lo que los profesionales sanitarios suelen decidir el tratamiento basándose en los estudios realizados en adultos. A los niños y adolescentes con trastorno bipolar se les suelen recetar los mismos tipos de medicamentos que a los adultos. Esto se debe a que los niños han participado en menos estudios. Sin embargo, los niños pueden responder a los medicamentos de forma diferente a los adultos. Es posible que algunos niños tengan que probar más de un medicamento para obtener los mejores resultados.
  • Terapia conversacional. La terapia inicial y a largo plazo puede ayudar a evitar que los síntomas reaparezcan. La terapia conversacional, también conocida como psicoterapia, puede ayudar a los niños y adolescentes a gestionar sus rutinas, afrontar mejor las situaciones, lidiar con las dificultades de aprendizaje, mejorar los problemas sociales y fortalecer los lazos familiares y la comunicación. Si es necesario, la terapia conversacional puede tratar los problemas de abuso de alcohol o drogas, comunes en los niños mayores y adolescentes con trastorno bipolar.
  • Psicoeducación. La psicoeducación puede consistir en aprender cuáles son los síntomas del trastorno bipolar y en qué se diferencian del comportamiento propio de la edad de tu hijo, de la situación y de las normas culturales. Conocer mejor el trastorno bipolar también puede ayudarte a apoyar a tu hijo.
  • Apoyo. Los profesores y los orientadores escolares pueden ayudar a encontrar servicios. Ellos, junto con la familia y los amigos, pueden motivar el éxito.

Estilo de vida y remedios caseros

Probablemente tendrás que introducir cambios en tu estilo de vida para romper los patrones de comportamiento que agravan tu trastorno bipolar. A continuación te indicamos algunas medidas que puedes tomar:

  • Deja de beber o de consumir drogas ilegales. Una de las mayores preocupaciones relacionadas con el trastorno bipolar son las consecuencias negativas de las conductas de riesgo y del abuso de drogas o alcohol. Busca ayuda si te cuesta dejarlo por tu cuenta.
  • Establece relaciones sanas. Rodéate de personas que ejerzan una influencia positiva. Los amigos y los familiares pueden ofrecerte apoyo y ayudarte a detectar las señales de alerta de los cambios de estado de ánimo.
  • Establece una rutina saludable. Seguir una rutina regular en cuanto al sueño, la alimentación y la actividad física puede ayudarte a equilibrar tu estado de ánimo. Sigue una dieta saludable. Si tomas litio, consulta con tu médico o profesional sanitario qué cantidad de líquido y sal debes ingerir. Si tienes problemas para dormir, habla con tu médico o con un profesional de la salud mental sobre qué puedes hacer.
  • Consulte primero antes de tomar otros medicamentos. Llame a su médico o al profesional de salud mental antes de tomar cualquier medicamento que le recete otro profesional sanitario, así como cualquier suplemento o medicamento de venta libre. Por ejemplo, si toma litio (Lithobid), debe evitar el uso habitual de ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros). En ocasiones, otros medicamentos pueden provocar depresión o manía. O bien, es posible que estos medicamentos no se combinen bien con los que toma para el trastorno bipolar.
  • Piensa en llevar un registro de tu estado de ánimo. Anotar a diario cómo te sientes, los tratamientos que sigues, cómo duermes, tus actividades y tus sensaciones puede ayudarte a identificar los factores desencadenantes, las opciones de tratamiento más eficaces y cuándo es necesario cambiar de tratamiento.

Medicina alternativa

No hay muchos estudios sobre la medicina alternativa o complementaria —también conocida como medicina integrativa— y el trastorno bipolar. La mayoría de los estudios se centran en la depresión mayor, por lo que no está claro cómo funcionan estos enfoques no tradicionales en el caso del trastorno bipolar.

Si decides recurrir a la medicina alternativa o complementaria además del tratamiento que te recomienda tu profesional sanitario, toma primero algunas precauciones:

  • No dejes de tomar los medicamentos que te han recetado ni te saltes las sesiones de terapia. La medicina alternativa o complementaria no sustituye a la atención médica habitual para tratar el trastorno bipolar.
  • Sé sincero con tu médico y con tu profesional de la salud mental. Explícales qué tratamientos alternativos o complementarios estás siguiendo o te gustaría probar.
  • Ten cuidado con los posibles riesgos. Los productos alternativos y complementarios no están regulados como los medicamentos con receta. El hecho de que sean naturales no significa que sean seguros. Antes de recurrir a la medicina alternativa o complementaria, consulta con tu médico o con un profesional de la salud mental sobre los riesgos, incluyendo la posibilidad de que estos tratamientos puedan interactuar con los medicamentos que ya tomas.

Afrontamiento y apoyo

Lidiar con el trastorno bipolar puede resultar difícil. A continuación te ofrecemos algunas sugerencias que pueden ayudarte:

  • Infórmate sobre el trastorno bipolar. Conocer tu enfermedad puede motivarte a seguir tu plan de tratamiento y a reconocer cuándo cambia tu estado de ánimo. Ayuda a tu familia y amigos a comprender lo que estás pasando.
  • Céntrate en tus objetivos. Aprender a controlar el trastorno bipolar puede llevar tiempo. Mantén la motivación teniendo siempre presentes tus objetivos y recordándote a ti mismo que puedes esforzarte por reparar las relaciones dañadas y otros problemas que provocan tus cambios de humor.
  • Únete a un grupo de apoyo. Los grupos de apoyo para personas con trastorno bipolar pueden ayudarte a conectar con otras personas que se enfrentan a retos similares y a compartir lo que te está pasando.
  • Busca formas saludables de canalizar tu energía. Explora formas saludables de canalizar tu energía, como aficiones, ejercicio y actividades recreativas.
  • Aprende formas de relajarte y controlar el estrés. El yoga, los masajes, la respiración profunda, la meditación u otras técnicas de relajación pueden ayudarte.

Cómo prepararse para una cita

Puedes empezar por acudir a tu médico de cabecera o a un psiquiatra. Si es posible, quizá te convenga ir acompañado de un familiar o un amigo a la cita, para que te apoye y te ayude a recordar la información.

Qué puedes hacer

Antes de acudir a la cita, haz una lista de:

  • Cualquier síntoma que haya tenido, incluidos aquellos que puedan parecer ajenos a la consulta.
  • Información personal relevante, incluyendo cualquier situación de estrés importante o cambios recientes en tu vida.
  • Todos los medicamentos, vitaminas, hierbas u otros suplementos que esté tomando, así como las dosis.
  • Preguntas que debe hacer a su profesional sanitario.

Algunas preguntas que puede plantearle a su profesional sanitario son:

  • ¿Tengo trastorno bipolar?
  • ¿Hay alguna otra causa posible para mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas tendré que hacerme?
  • ¿Qué tratamientos recomiendas?
  • ¿Qué efectos secundarios puede provocar el tratamiento?
  • ¿Qué alternativas hay al tratamiento que me propone?
  • Tengo otras afecciones de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar todas estas afecciones a la vez?
  • ¿Debería acudir a un psiquiatra o a otro profesional de la salud mental?
  • ¿Existe algún medicamento genérico equivalente al que me está recetando?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme?
  • ¿Qué páginas web me recomiendas?

No dudes en hacer cualquier otra pregunta durante la consulta.

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu profesional sanitario te haga varias preguntas:

  • ¿Cuándo empezaste tú o tus seres queridos a notar los síntomas por primera vez?
  • ¿Con qué frecuencia te cambia el estado de ánimo?
  • ¿Piensas en el suicidio cuando te sientes deprimido?
  • ¿Tus síntomas te impiden llevar una vida normal o te dificultan la relación con los demás?
  • ¿Tienes algún familiar consanguíneo que padezca trastorno bipolar o depresión?
  • ¿Qué otras afecciones de salud mental o física padeces?
  • ¿Bebes alcohol, fumas o masticas tabaco, o consumes drogas ilegales?
  • ¿Cuántas horas duermes por la noche? ¿Varía la cantidad de horas que duermes con el paso del tiempo?
  • ¿A veces te arriesgas de formas que normalmente no harías, como mantener relaciones sexuales sin protección o tomar decisiones económicas poco acertadas o impulsivas?
  • ¿Qué es lo que, en su caso, parece aliviar o agravar sus síntomas?

Tu profesional sanitario o de salud mental te hará más preguntas en función de tus respuestas, tus síntomas y tus necesidades. Prepararte para estas preguntas te ayudará a aprovechar al máximo el tiempo de la consulta.

Volver al inicio

© 1998-2025 Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médicas (MFMER). Todos los derechos reservados. Condiciones de uso