Síntomas
Los síntomas de la congelación incluyen:
- Entumecimiento.
- Hormigueo.
- Manchas en la piel de tonos rojos, blancos, azules, grises, morados o marrones. El color de la piel afectada depende de la gravedad de la congelación y del color habitual de la piel.
- Piel fría, dura y de aspecto ceroso.
- Torpeza debida a la rigidez articular.
- Dolor.
- Aparición de ampollas tras el recalentamiento.
La congelación suele aparecer con mayor frecuencia en los dedos de las manos y los pies, las orejas, las mejillas, el pene, el mentón y la punta de la nariz. Debido al entumecimiento, es posible que no te des cuenta de que tienes una congelación hasta que alguien te lo señale. Los cambios de color en la zona afectada pueden ser difíciles de apreciar en pieles morenas y negras.
La congelación se produce en varias fases:
- Esquima. La esquima es la fase inicial de la congelación. Los síntomas son dolor, hormigueo y entumecimiento. La esquima no causa daños permanentes en la piel.
- Congelación leve a moderada. La congelación provoca ligeros cambios en el color de la piel. La piel puede empezar a notarse caliente. Esto es un signo de afectación cutánea grave. Si se trata la congelación mediante recalentamiento en esta fase, la superficie de la piel puede presentar un aspecto irregular. La zona afectada puede picar, arder e hincharse. Entre 12 y 36 horas después del recalentamiento puede formarse una ampolla llena de líquido. Esta fase también se denomina congelación superficial.
- Congelación profunda. A medida que la congelación avanza, afecta a todas las capas de la piel y a los tejidos subyacentes. La piel afectada adquiere un color blanco o gris azulado. Pueden aparecer grandes ampollas de sangre entre 24 y 48 horas después de que la zona se haya calentado. Varias semanas después de la lesión, el tejido puede ennegrecerse y endurecerse a medida que se necrosa.
Cuándo acudir al médico
A diferencia de las quemaduras leves por frío, las lesiones por congelación deben ser evaluadas por un profesional sanitario para determinar su gravedad.
Busque atención de emergencia para:
- Dolor intenso incluso después de tomar un analgésico y entrar en calor.
- Escalofríos intensos.
- Dificultad para articular las palabras.
- Somnolencia.
- Dificultad para caminar.
Las personas con congelaciones también pueden sufrir hipotermia. Los temblores, la dificultad para hablar y el sueño o la torpeza son síntomas de hipotermia. En los bebés, los síntomas son piel fría, cambio en el color de la piel y muy poca energía. La hipotermia es una afección grave en la que el cuerpo pierde calor más rápido de lo que puede producirlo.
Qué puedes hacer mientras tanto
Mientras espera a que llegue la asistencia médica de urgencia o a su cita con un profesional sanitario, siga estos pasos según sea necesario:
- Sal del frío y quítate la ropa mojada.
- Si sospechas que alguien sufre hipotermia, envuélvelo en una manta caliente hasta que llegue la ayuda.
- Protege la zona lesionada para evitar que se agrave.
- Si es posible, evita caminar con los pies o los dedos de los pies congelados.
- Tómate un analgésico si lo necesitas.
- Si es posible, toma una bebida caliente sin alcohol.
Causas
La causa más común de la congelación es la exposición a temperaturas muy bajas. El riesgo aumenta si además el tiempo es húmedo y ventoso. La congelación también puede deberse al contacto directo con hielo, metales helados o líquidos muy fríos.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo de la congelación se incluyen:
- Estar expuesto a temperaturas bajo cero sin ropa de abrigo.
- Padecer determinadas afecciones médicas, como diabetes, agotamiento, mala circulación sanguínea o insuficiencia cardíaca congestiva.
- Fumar tabaco de forma habitual.
- Tener el juicio alterado en condiciones de frío extremo.
- Haber sufrido congelaciones u otras lesiones por frío en el pasado.
- Ser un bebé o una persona mayor en condiciones de frío. A las personas de estos grupos de edad les cuesta más producir y mantener el calor corporal.
- Estar expuesto a condiciones de frío a gran altitud.
Complicaciones
Entre las complicaciones de la congelación se incluyen:
- Hipotermia.
- Mayor sensibilidad al frío y mayor riesgo de sufrir congelaciones en el futuro.
- Entumecimiento prolongado en la zona afectada.
- Sudoración excesiva, también conocida como hiperhidrosis.
- Cambios en las uñas o pérdida de las mismas.
- Problemas de crecimiento en los niños si la congelación daña la placa de crecimiento de un hueso.
- Infección.
- Tétanos.
- La gangrena, que puede obligar a extirpar la zona afectada. Este procedimiento se denomina amputación.
Prevención
La congelación se puede prevenir. A continuación te ofrecemos algunos consejos para que te mantengas a salvo y abrigado.
- Limita el tiempo que pasas al aire libre cuando hace mucho frío y llueve o hace viento. Presta atención a las previsiones meteorológicas y a la sensación térmica. El riesgo de sufrir congelación aumenta cuanto más tiempo permanezcas en condiciones de temperaturas bajo cero. Además, la congelación puede producirse en un instante si la piel desnuda entra en contacto con algo frío, como el metal helado.
- Vístete con varias capas holgadas. El aire que queda atrapado entre las capas ayuda a aislarte del frío. Elige ropa interior que absorba la humedad de la piel. A continuación, ponte algo de forro polar o lana. Como capa exterior, ponte algo resistente al viento e impermeable. Cámbiate los guantes, gorros y calcetines mojados lo antes posible.
- Ponte un gorro o una cinta para el pelo pensados para el frío. Asegúrate de que te cubra las orejas.
- Ponte manoplas. Las manoplas protegen mejor que los guantes. Debajo de unas manoplas gruesas, ponte también unos guantes interiores, que absorben la humedad de la piel.
- Lleva calcetines y plantillas. Asegúrate de que te queden bien, absorban la humedad y aíslen del frío.
- Presta atención a los síntomas de la congelación. Los primeros signos de la congelación son ligeros cambios en el color de la piel, hormigueo y entumecimiento. Busca un lugar cálido donde refugiarte si notas síntomas de congelación.
- Toma medidas para protegerte. Cuando viajes en climas fríos, lleva contigo material de emergencia y ropa de abrigo por si te quedas tirado. Si vas a estar en una zona apartada, informa a otras personas de tu ruta y de la fecha prevista de regreso.
- No bebas alcohol si tienes pensado estar al aire libre cuando hace frío. Las bebidas alcohólicas hacen que el cuerpo pierda calor más rápidamente y pueden afectar a tu capacidad de juicio.
- Come de forma equilibrada y mantente hidratado. Hacerlo incluso antes de salir al frío te ayuda a mantener el calor.
- No dejes de moverte. El ejercicio puede activar la circulación y ayudarte a mantener el calor, pero no lo hagas hasta el punto de agotarte.
Diagnóstico
El diagnóstico de la congelación se basa en los síntomas y en un análisis de las actividades recientes durante las cuales se ha estado expuesto al frío.
Es posible que tu equipo médico te pida que te hagas radiografías o una resonancia magnética para detectar posibles lesiones óseas o musculares. Pueden pasar entre 2 y 4 días tras la reanimación antes de que se pueda determinar el alcance de las lesiones tisulares.
Tratamiento
Los primeros auxilios para la congelación son los siguientes:
- Si sospechas que alguien sufre hipotermia, llama a los servicios de emergencia.
- Protege la zona lesionada para evitar que sufra más daños. No intentes calentar la piel afectada por la congelación si existe la posibilidad de que se vuelva a congelar.
- Aléjate del frío, quítate la ropa mojada y envuélvete en una manta caliente.
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Si es posible, sumerja la piel afectada por la congelación en una bañera o un lavabo con agua tibia durante unos 30 minutos. En caso de congelación en la nariz o las orejas, cubra la zona con paños húmedos y tibios durante unos 30 minutos.
Otra opción es calentar la piel afectada con el calor corporal. Por ejemplo, puedes meter los dedos congelados bajo la axila.
- Si es posible, evita caminar con los pies o los dedos de los pies congelados.
- Si es necesario, tómate un analgésico de venta libre.
- Tómate una bebida caliente sin alcohol.
- Quítese los anillos u otras prendas ajustadas. Hágalo antes de que la zona lesionada se hinche al volver a entrar en contacto con el calor.
- No apliques calor directamente. Por ejemplo, no calientes la piel con una almohadilla térmica, una lámpara de calor, un secador de pelo o la calefacción del coche.
- No frotes la piel afectada por la congelación.
Después de prestar los primeros auxilios, acude a un profesional sanitario si sufres una congelación. El tratamiento puede incluir el recalentamiento, la administración de medicamentos, el cuidado de la herida, la cirugía u otras medidas, dependiendo de la gravedad de la lesión.
- Recalentar la piel. Si aún no se ha recalentado la piel, el equipo sanitario recalentará la zona mediante un baño de agua tibia durante 15 a 30 minutos. Es posible que la piel se ablande. Es posible que se le pida que mueva suavemente la zona afectada mientras se recalienta.
- Tómese un analgésico. Dado que el proceso de recalentamiento puede resultar doloroso, es posible que le administren un analgésico.
- Protege la lesión. Una vez que la piel se descongele, es posible que tu equipo sanitario te venda la zona sin apretar con sábanas estériles, toallas o apósitos para proteger la piel. Es posible que tengas que mantener elevada la zona afectada para reducir la hinchazón.
- Date un baño de hidromasaje. Darse un baño de hidromasaje puede favorecer la curación, ya que mantiene la piel limpia y elimina de forma natural el tejido muerto.
- Toma medicamentos para combatir las infecciones. Si la piel o las ampollas parecen estar infectadas, tu equipo médico podría recetarte antibióticos para tomar por vía oral.
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Tómese el medicamento. Es posible que le administren una inyección intravenosa de un medicamento que ayuda a restablecer el flujo sanguíneo. Este tipo de medicamento se denomina trombolítico. Un ejemplo es el activador tisular del plasminógeno, también conocido como TPA. Los estudios realizados en personas con congelaciones graves indican que el TPA puede reducir el riesgo de amputación. Sin embargo, este medicamento puede provocar hemorragias graves. A veces se utiliza en situaciones graves y en las primeras 24 horas tras la exposición al frío.
Otro medicamento que mejora el flujo sanguíneo es el iloprost (Aurlumyn). La FDA lo ha aprobado recientemente para el tratamiento de la congelación grave en adultos. Puede reducir el riesgo de amputación de dedos de las manos o los pies. Los efectos secundarios de este medicamento incluyen dolor de cabeza, enrojecimiento y palpitaciones.
- Retire el tejido dañado. Para que la piel afectada por la congelación se cure correctamente, debe estar libre de tejido dañado, muerto o infectado. El procedimiento para retirar este tejido se denomina desbridamiento.
- Cuida las ampollas y las heridas. Las ampollas pueden actuar como un apósito natural. Dependiendo del tipo de ampolla, tu equipo sanitario puede dejar que se curen por sí solas o drenarlas. Se pueden utilizar diversas técnicas de cuidado de las heridas, dependiendo de la gravedad de la lesión.
- Someterse a una intervención quirúrgica. Las personas que han sufrido congelaciones graves pueden necesitar, con el tiempo, una intervención quirúrgica o una amputación para extirpar el tejido muerto o en descomposición.
Estilo de vida y remedios caseros
Tras el recalentamiento, es posible que la piel deje de picar y recupere su color habitual en unas pocas horas. Las lesiones profundas pueden tardar en curarse y permanecer muy sensibles al tacto durante semanas. Toma todos los medicamentos tal y como te los haya recetado tu equipo sanitario. En caso de congelación leve, un analgésico de venta libre puede ayudar a aliviar los síntomas.
Cómo prepararse para una cita
Acude al médico si sospechas que tienes una congelación. En caso de congelación grave, es posible que te indiquen que acudas al servicio de urgencias.
Si tienes tiempo antes de la cita, utiliza la información que se indica a continuación para prepararte.
Qué puedes hacer
- Enumera todos los síntomas que tengas y desde cuándo los padeces. Es útil que tu equipo sanitario disponga de la mayor cantidad de detalles posible sobre tu exposición al frío y sepa si tus síntomas han cambiado.
- Enumera tu información médica más importante, incluidas otras enfermedades que te hayan diagnosticado. Enumera también todos los medicamentos que estés tomando, incluidos los de venta libre y los suplementos.
- Anota la fecha de tu última vacuna contra el tétanos. La congelación aumenta el riesgo de contraer tétanos. Si no te has vacunado contra el tétanos o no lo has hecho en los últimos cinco años, es posible que tu equipo sanitario te recomiende ponerte la vacuna.
- Haz una lista de preguntas para plantearle a tu equipo sanitario. Estar preparado te ayudará a aprovechar al máximo el tiempo que pases con tu equipo sanitario.
En caso de congelación, algunas preguntas básicas que puede plantear a su equipo sanitario son:
- ¿Es necesario realizar pruebas para confirmar el diagnóstico?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento y cuáles son las ventajas y desventajas de cada una?
- ¿Qué resultados puedo esperar?
- ¿Qué rutinas de cuidado de la piel recomiendas mientras se cura la congelación?
- ¿Qué tipo de seguimiento, si lo hay, debo esperar?
- ¿Qué cambios en mi piel debo tener en cuenta?
No dudes en plantearnos cualquier otra pregunta que se te ocurra.
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