Síntomas
Las personas con la enfermedad de Meniere suelen presentar una combinación de síntomas que afectan a la audición y al equilibrio. Entre ellos pueden figurar:
- Episodios de mareo, denominados vértigo. Es posible que tengas una sensación de que todo da vueltas que aparece y desaparece de forma repentina. El vértigo puede aparecer sin previo aviso. Suele durar entre 20 minutos y 12 horas. Rara vez dura más de 24 horas. El vértigo grave puede provocar náuseas. Tras un episodio de vértigo, los síntomas suelen mejorar y pueden desaparecer durante un tiempo. Con el tiempo, el número de ataques de vértigo que sufres puede disminuir.
- Pérdida auditiva. La pérdida auditiva asociada a la enfermedad de Meniere puede ser intermitente, sobre todo en las primeras fases. Con el paso del tiempo, es posible que la pérdida auditiva no mejore, incluso con tratamiento.
- Zumbido en el oído. «Tinnitus» es el término médico que se utiliza para referirse a la sensación de tener un zumbido, un murmullo, un rugido, un silbido o un siseo en el oído.
- Sensación de plenitud en el oído. Las personas con la enfermedad de Meniere suelen sentir presión en el oído. A esto se le denomina «sensación de plenitud auricular».
Cuándo acudir al médico
Acude a tu profesional sanitario si presentas síntomas de la enfermedad de Meniere. Hay otras enfermedades que pueden provocar los mismos síntomas. Por eso es importante averiguar cuál es la causa de tus síntomas lo antes posible.
Causas
Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Meniere. Sin embargo, los investigadores creen que los síntomas están relacionados con una acumulación de líquido, denominado endolinfa, en el oído interno. Esta acumulación de líquido se conoce como hidropesía endolinfática. No está claro por qué se acumula este líquido.
Entre los factores que pueden provocar la acumulación de líquido se encuentran:
- Drenaje deficiente del líquido. Esto puede deberse a una obstrucción o a la forma del oído.
- Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide y el lupus. Estas enfermedades se producen cuando el sistema inmunitario ataca por error a los propios tejidos sanos del organismo.
- Infecciones víricas.
- Antecedentes familiares de esta afección.
Sin embargo, no está claro si la acumulación de líquido provoca los síntomas de la enfermedad de Meniere o si simplemente se produce al mismo tiempo que estos. Es probable que la enfermedad esté provocada por una combinación de factores.
Factores de riesgo
La enfermedad de Meniere es más frecuente en personas de entre 40 y 60 años.
Tu riesgo podría ser mayor si:
- Tienes un familiar cercano que padece la enfermedad de Meniere.
- Tienes una enfermedad autoinmune.
Complicaciones
Entre las complicaciones más graves de la enfermedad de Meniere se encuentran:
- Ataques de vértigo repentinos e impredecibles.
- Posible pérdida auditiva a largo plazo.
Dado que los síntomas pueden aparecer sin previo aviso, esta afección puede provocar preocupación, estrés y ansiedad.
El vértigo también puede hacer que pierdas el equilibrio. Esto aumenta el riesgo de sufrir una caída y de lesionarte.
Diagnóstico
Para diagnosticar la enfermedad de Meniere, tu profesional sanitario te preguntará por tu historial médico y te realizará un reconocimiento físico.
El diagnóstico suele basarse en lo siguiente:
- Al menos dos episodios de vértigo, cada uno de los cuales dura entre 20 minutos y 12 horas. En contadas ocasiones, un episodio de vértigo puede durar hasta 24 horas.
- Pérdida auditiva confirmada mediante una prueba de audición.
- Zumbido en el oído o sensación de plenitud o presión en el oído.
La enfermedad de Meniere presenta síntomas similares a los de otras afecciones. Tu profesional sanitario puede realizarte pruebas para descartar otras posibles causas de tus síntomas.
Prueba de audición
La prueba de audición se denomina audiometría. La audiometría evalúa la capacidad para percibir sonidos a diferentes tonos y volúmenes. También evalúa la capacidad para distinguir entre palabras que suenan igual. Las personas con la enfermedad de Meniere suelen tener dificultades para oír los sonidos graves o una combinación de tonos agudos y graves. Sin embargo, pueden tener una audición normal en los tonos medios.
Pruebas de equilibrio
La mayoría de las personas con la enfermedad de Meniere recuperan el equilibrio entre un ataque de vértigo y otro. Sin embargo, algunas personas padecen problemas de equilibrio persistentes.
Tu profesional sanitario puede utilizar las siguientes pruebas para comprobar cómo funcionan tu oído interno y tu sistema del equilibrio:
- Pruebas de electronistagmografía (ENG) o videonistagmografía (VNG). Estas pruebas miden el equilibrio mediante el seguimiento de los movimientos oculares. Una parte de la prueba analiza cómo se mueven los ojos al seguir un objetivo. Otra parte comprueba los movimientos oculares a medida que la cabeza cambia de posición. Una tercera parte, denominada prueba calórica, utiliza aire o agua caliente y fría en el oído para observar cómo reacciona el oído interno.
- Prueba de la silla giratoria. Te sientas en una silla controlada por ordenador que gira suavemente. Se registran los movimientos oculares para comprobar cómo responde tu oído interno.
- Prueba de potenciales miogénicos evocados vestibulares (VEMP). Esta prueba utiliza el sonido para estimular determinadas partes del oído interno. Registra la respuesta de los músculos del oído interno. Puede revelar alteraciones habituales en personas con la enfermedad de Meniere.
- Posturografía dinámica computarizada (CDP). Durante esta prueba, te colocas de pie, descalzo, sobre una plataforma mientras llevas puesto un arnés de seguridad. La prueba modifica lo que ves y sientes bajo los pies. Intentas mantener el equilibrio mientras tu cerebro procesa la información procedente de los ojos, el oído interno y el cuerpo. Esto ayuda a tu equipo sanitario a comprender qué parte de tu sistema de equilibrio puede necesitar ayuda.
- Prueba de impulso cefálico con vídeo (vHIT). Esta prueba mide la coordinación entre los ojos y el oído interno. La vHIT utiliza vídeo para medir las reacciones oculares ante movimientos bruscos. Mientras te concentras en un objetivo, se mueve rápidamente tu cabeza. Si tus ojos no se mantienen fijos en el objetivo, esto podría indicar un problema en tus reflejos de equilibrio.
- Electrocochleografía (ECoG). Esta prueba mide cómo responde el oído interno al sonido. Puede ayudar a detectar la acumulación de líquido en el oído interno.
Pruebas para descartar otras enfermedades
Tu profesional sanitario puede recurrir a análisis de laboratorio, pruebas de imagen y otras pruebas para descartar afecciones que puedan provocar síntomas similares a los de la enfermedad de Meniere. Entre otras afecciones que pueden causar síntomas similares se encuentran los tumores cerebrales y la esclerosis múltiple.
Tratamiento
No existe cura para la enfermedad de Meniere. Sin embargo, algunos tratamientos pueden reducir la frecuencia de los episodios de vértigo y su gravedad. Lamentablemente, no hay tratamientos que permitan revertir la pérdida auditiva permanente. No obstante, tu equipo médico puede sugerirte formas de proteger la audición que aún te queda.
Medicamentos para el vértigo
Tu profesional sanitario puede recetarte medicamentos para tomar durante un episodio de vértigo con el fin de aliviar los síntomas.
- Medicamentos contra el mareo. Medicamentos como la meclizina (Antivert) o el diazepam (Valium) pueden aliviar la sensación de vértigo y ayudar a combatir las náuseas y los vómitos.
- Medicamentos contra las náuseas. Los medicamentos como la prometazina también pueden ayudar a aliviar las náuseas y los vómitos.
- Diuréticos y betahistina. Estos medicamentos pueden utilizarse juntos o por separado para aliviar el vértigo. Los diuréticos ayudan a eliminar el exceso de líquido del organismo, lo que puede reducir la presión en el oído interno. La betahistina alivia los síntomas del vértigo al mejorar el flujo sanguíneo en el oído interno.
Uso prolongado de medicamentos
Tu profesional sanitario puede recetarte un medicamento para reducir la cantidad de líquido que acumula tu cuerpo. Además, es posible que te aconseje limitar el consumo de sal. Esto puede ayudar a controlar la frecuencia y la gravedad de los síntomas de la enfermedad de Meniere en algunas personas.
Terapias y procedimientos no invasivos
Algunas personas con la enfermedad de Meniere pueden beneficiarse de tratamientos que no implican cirugía, como:
- Terapia de rehabilitación vestibular (TRV). Se trata de un tipo de terapia que ayuda a mejorar el equilibrio entre los episodios de vértigo. La TRV ayuda a reeducar al cerebro para que utilice otros sentidos, como la visión y la conciencia corporal, con el fin de mejorar el equilibrio.
- Audífonos. Un audífono en el oído afectado por la enfermedad de Meniere puede mejorar tu audición. Tu profesional sanitario puede derivarte a un especialista en audición, denominado audiólogo, para que te ayude a encontrar el audífono adecuado.
Si estos tratamientos no dan resultado, es posible que tu equipo médico te proponga otras opciones.
Inyecciones en el oído medio
Los medicamentos que se inyectan y se absorben en el oído medio pueden ayudar a aliviar los síntomas del vértigo. Este tratamiento lo realiza un profesional sanitario en su consulta. Las inyecciones pueden incluir:
- Gentamicina. Se trata de un antibiótico que daña la parte del oído interno que provoca el vértigo. Esto permite que el oído sano asuma las funciones del equilibrio. Sin embargo, puede provocar una mayor pérdida auditiva en el oído afectado.
- Esteroides. Los esteroides, como la dexametasona, pueden reducir los episodios de vértigo en algunas personas. Es posible que la dexametasona no sea tan eficaz como la gentamicina. Sin embargo, es menos probable que provoque una mayor pérdida auditiva.
Cirugía
Si los ataques de vértigo provocados por la enfermedad de Meniere son graves y otros tratamientos no han surtido efecto, tu profesional sanitario podría recomendarte una intervención quirúrgica. Las intervenciones quirúrgicas incluyen:
- Cirugía del saco endolinfático. Esta intervención reduce la presión en la parte del oído interno que regula los niveles de líquido. En ocasiones, se coloca un tubo para facilitar el drenaje del exceso de líquido.
- Laberintectomía. En esta intervención, el cirujano extirpa la parte del oído interno que provoca el vértigo. Esto provoca una pérdida auditiva total en ese oído, por lo que solo se realiza cuando la audición ya es muy deficiente o se ha perdido por completo. El oído sano asume las funciones del equilibrio y la audición.
- Sección del nervio vestibular. En esta intervención, el cirujano secciona el nervio vestibular, que transmite la información relacionada con el equilibrio desde el oído interno al cerebro. Por lo general, esto detiene el vértigo y permite conservar la audición en el oído afectado. Se realiza bajo anestesia general, es decir, con un medicamento que te hace dormir. Si te sometes a esta intervención, tendrás que pasar la noche en el hospital.
Estilo de vida y remedios caseros
Algunos síntomas de la enfermedad de Meniere pueden ser más fáciles de controlar con medidas de autocuidado. Prueba estos consejos durante un ataque de vértigo:
- Siéntate o túmbate en cuanto notes mareos. Evita todo aquello que pueda agravar tus síntomas. Estas actividades pueden ser los movimientos bruscos, las luces intensas, ver la televisión o leer. Intenta fijarte en algo que no se mueva.
- Descansa durante y después del ataque. No te obligues a retomar tus actividades cotidianas. Si te sientes cansado, túmbate y descansa un rato. Cuando te sientas preparado, levántate poco a poco y muévete. Los movimientos suaves ayudan al cerebro a restablecer el sentido del equilibrio.
- Planifica con antelación. Habla con tu profesional sanitario sobre cómo puedes prepararte para los episodios de vértigo. Pregúntale qué medicamentos puedes tomar para aliviar los síntomas y cuándo debes acudir al médico. Pregunta también cómo puedes prevenir lesiones, por ejemplo, cómo reducir el riesgo de caídas.
Cambios en el estilo de vida
Introducir algunos cambios saludables en el estilo de vida puede ayudar a prevenir los ataques de vértigo.
- Limita el consumo de sal. Un exceso de sal puede hacer que tu cuerpo retenga líquido, lo que puede provocar síntomas. Para mantener una buena salud, intenta no superar los 2.300 miligramos de sodio al día. También es recomendable repartir el consumo de sal de forma uniforme a lo largo del día, en lugar de ingerir muchos alimentos salados de una sola vez.
- Limita el consumo de cafeína, alcohol y tabaco. Estos pueden desencadenar ataques de vértigo en algunas personas. Intenta llevar un diario de tus síntomas y anota qué puede estar provocándolos.
Afrontamiento y apoyo
La enfermedad de Meniere puede afectar a tu vida cotidiana, a tus relaciones y a tu bienestar general. Conocer mejor tu enfermedad puede ayudarte a sentir que tienes más control sobre ella.
Plantéate unirte a un grupo de apoyo para relacionarte con otras personas que entiendan por lo que estás pasando. Los grupos de apoyo pueden ofrecerte consejos útiles, apoyo emocional e información sobre cómo convivir con la enfermedad de Meniere. Pregunta a tu profesional sanitario por los grupos locales o consulta recursos en línea, como la Asociación de Trastornos Vestibulares.
Cómo prepararse para una cita
Lo más probable es que, en primer lugar, acudas a tu profesional sanitario habitual. Es posible que este te derive a un médico especialista en otorrinolaringología, conocido como otorrinolaringólogo. O bien, puede que te derive a un especialista en audición, conocido como audiólogo, o a un especialista en el sistema nervioso, conocido como neurólogo.
Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a prepararte para tu cita.
Qué puedes hacer
Cuando conciertes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer con antelación, como no comer ni beber antes de una prueba. Si puedes, ve acompañado de un familiar o un amigo. Te pueden ayudar a recordar toda la información que te den.
Anota lo siguiente:
- Tus síntomas, sobre todo lo que ocurre durante un episodio de vértigo, cuánto duran los síntomas y con qué frecuencia se producen.
- Datos personales importantes, como situaciones de estrés recientes, cambios importantes en la vida y antecedentes médicos familiares.
- Todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que toma, incluyendo los nombres, las dosis y la frecuencia con la que los toma.
- Preguntas que debe hacer a su profesional sanitario.
En el caso de la enfermedad de Meniere, algunas preguntas interesantes que puedes plantearle a tu profesional sanitario son:
- ¿Qué puede estar provocando mis síntomas?
- ¿Podría haber alguna otra causa para estos síntomas?
- ¿Qué pruebas tengo que hacerme?
- ¿Es probable que esta afección sea de corta duración o de por vida?
- ¿Qué tratamientos recomiendas?
- ¿Existen otras opciones de tratamiento?
- ¿Cómo debo afrontar esto junto con mis otras afecciones médicas?
- ¿Hay alguna restricción en cuanto a la actividad física o la alimentación que deba seguir?
- ¿Debería acudir a un especialista?
- ¿Hay algún folleto o página web que me recomiendes?
No dudes en plantear cualquier otra pregunta que se te ocurra durante tu visita.
Qué puedes esperar de tu médico
Prepárate para responder a preguntas como:
- ¿Cuándo empezaron tus síntomas?
- ¿Con qué frecuencia ocurren?
- ¿Qué gravedad tienen tus síntomas y cuánto tiempo duran?
- ¿Qué es lo que, en su caso, parece desencadenar sus síntomas?
- ¿Qué es lo que, si es que hay algo, parece aliviar tus síntomas?
- ¿Qué es lo que, en su caso, parece agravar sus síntomas?
- ¿Has tenido problemas de oído alguna vez? ¿Alguien de tu familia tiene problemas de oído o de equilibrio?
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