Síntomas
Una hernia umbilical provoca una hinchazón blanda o un bulto cerca del ombligo. En los bebés que padecen una hernia umbilical, el bulto puede ser visible solo cuando lloran, tosen o hacen fuerza.
Las hernias umbilicales en los niños suelen ser indoloras. Las hernias umbilicales que aparecen en la edad adulta pueden provocar molestias abdominales.
Cuándo acudir al médico
Si sospechas que tu bebé tiene una hernia umbilical, habla con su médico. Acude al servicio de urgencias si tu bebé tiene una hernia umbilical y:
- Parece que le duele
- Empieza a vomitar
- Presenta sensibilidad, hinchazón o cambio de color en la zona de la hernia
Las recomendaciones son similares en el caso de los adultos. Consulte a su médico si nota un bulto cerca del ombligo. Acuda al servicio de urgencias si el bulto le duele o está sensible al tacto. Un diagnóstico y un tratamiento tempranos pueden ayudar a prevenir complicaciones.
Causas
Durante el embarazo, el cordón umbilical atraviesa una pequeña abertura en los músculos abdominales del bebé. Normalmente, esta abertura se cierra justo después del nacimiento. Si los músculos no se unen completamente en la línea media de la pared abdominal, puede aparecer una hernia umbilical al nacer o más adelante.
En los adultos, un exceso de presión abdominal contribuye a la aparición de hernias umbilicales. Entre las causas del aumento de la presión abdominal se incluyen:
- Obesidad
- Embarazos múltiples
- Líquido en la cavidad abdominal
- Cirugía abdominal previa
- Diálisis peritoneal a largo plazo para tratar la insuficiencia renal
Factores de riesgo
Las hernias umbilicales son más frecuentes en los bebés, especialmente en los prematuros y en aquellos con bajo peso al nacer. En Estados Unidos, los bebés de raza negra parecen tener un riesgo ligeramente mayor de padecer hernias umbilicales. Esta afección afecta por igual a niños y niñas.
En el caso de los adultos, el sobrepeso o haber tenido varios embarazos pueden aumentar el riesgo de desarrollar una hernia umbilical. Este tipo de hernia suele ser más frecuente en las mujeres.
Complicaciones
En los niños, las complicaciones de una hernia umbilical son poco frecuentes. Pueden surgir complicaciones cuando el tejido abdominal que sobresale queda atrapado (encarcelado) y ya no es posible volver a introducirlo en la cavidad abdominal. Esto reduce el riego sanguíneo de la sección de intestino atrapada y puede provocar dolor abdominal y daño tisular.
Si la parte del intestino atrapada queda completamente aislada del riego sanguíneo, puede producirse la necrosis del tejido. La infección puede extenderse por toda la cavidad abdominal, lo que puede poner en peligro la vida del paciente.
Los adultos con hernias umbilicales tienen una probabilidad algo mayor de sufrir una obstrucción intestinal. Por lo general, estas complicaciones requieren una intervención quirúrgica de urgencia.
Diagnóstico
La hernia umbilical se diagnostica durante una exploración física. En ocasiones, se recurren a pruebas de imagen —como una ecografía abdominal o una tomografía computarizada— para detectar posibles complicaciones.
Tratamiento
La mayoría de las hernias umbilicales en los bebés se cierran por sí solas al cumplir 1 o 2 años. Es posible que el médico pueda incluso empujar el bulto hacia el interior del abdomen durante una exploración física. Sin embargo, no intente hacerlo usted mismo.
Aunque hay quien afirma que una hernia se puede curar pegando una moneda sobre el bulto, no lo intentes. Colocar cinta adhesiva u otro objeto sobre el bulto no sirve de nada y los gérmenes pueden acumularse debajo de la cinta, provocando una infección.
En el caso de los niños, la cirugía suele reservarse para las hernias umbilicales que:
- ¿Son dolorosos?
- Tienen un diámetro ligeramente superior a entre 1/4 y 3/4 de pulgada (entre 1 y 2 centímetros)
- Son grandes y no disminuyen de tamaño durante los dos primeros años de vida
- No desaparezcas antes de los 5 años
- Quedarse atascado o obstruir el intestino
En el caso de los adultos, normalmente se recomienda la cirugía para evitar posibles complicaciones, sobre todo si la hernia umbilical aumenta de tamaño o empieza a causar dolor.
Durante la intervención quirúrgica, se realiza una pequeña incisión cerca del ombligo. El tejido herniado se vuelve a colocar en la cavidad abdominal y se sutura la abertura de la pared abdominal. En los adultos, los cirujanos suelen utilizar una malla para reforzar la pared abdominal.
Cómo prepararse para la cita
Si usted o su hijo presentan signos o síntomas típicos de una hernia umbilical, pida cita con su médico de cabecera o con el pediatra de su hijo.
Aquí tienes algunos datos que te ayudarán a prepararte para la cita y a saber qué puedes esperar de tu médico.
Qué puedes hacer
- Enumera todos los signos o síntomas que hayas tenido tú o tu hijo, y desde cuándo.
- Traiga una foto de la hernia si los síntomas del problema no siempre son evidentes.
- Anote la información médica más importante, incluidos cualquier otro problema de salud y los nombres de los medicamentos que usted o su hijo estén tomando.
- Anota las preguntas que quieras asegurarte de hacerle a tu médico.
Preguntas que puedes hacerle a tu médico
- ¿Es la protuberancia que tengo cerca del ombligo, o que tiene mi hijo cerca del ombligo, una hernia umbilical?
- ¿Es el defecto lo suficientemente grande como para requerir una intervención quirúrgica?
- ¿Hay que hacerse alguna prueba para diagnosticar la inflamación?
- ¿Qué enfoque terapéutico recomienda, si es que hay alguno?
- ¿Podría ser necesaria una operación si la hernia no mejora?
- ¿Con qué frecuencia debemos acudir a las revisiones de seguimiento, tanto yo como mi hijo?
- ¿Existe algún riesgo de que surjan complicaciones derivadas de esta hernia?
- ¿A qué signos y síntomas de urgencia debo prestar atención en casa?
- ¿Recomiendas alguna restricción en la actividad física?
- ¿Debería consultarse a un especialista?
Si te surge alguna pregunta durante tu visita, no dudes en preguntarnos.
Qué puedes esperar de tu médico
Es probable que tu médico te haga varias preguntas, como por ejemplo:
- ¿Cuándo te diste cuenta del problema por primera vez?
- ¿Ha empeorado con el tiempo?
- ¿Tú o tu hijo tenéis dolor?
- ¿Ha vomitado usted o su hijo?
- Si eres tú quien sufre este problema, ¿tus aficiones o tu trabajo implican levantar objetos pesados o realizar esfuerzos?
- ¿Ha engordado mucho usted o su hijo últimamente?
- ¿Ha recibido usted o su hijo tratamiento recientemente por alguna otra afección médica?
- ¿Tienes tú o tu hijo una tos crónica?
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