Síntomas

El síntoma principal del síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, es el dolor o los calambres en la parte posterior de la pierna. La parte posterior de la pierna se denomina pantorrilla. El dolor o los calambres se producen durante el ejercicio y desaparecen con el reposo. Otros síntomas del PAES pueden incluir:

  • Pies fríos después de hacer ejercicio.
  • Hormigueo o ardor en la pantorrilla.
  • Entumecimiento en la zona de la pantorrilla.

Si la vena cercana, llamada vena poplítea, también queda oprimida por el músculo de la pantorrilla, es posible que presente:

  • Una sensación de pesadez en la pierna.
  • Calambres en la parte inferior de las piernas por la noche.
  • Hinchazón en la zona de la pantorrilla.
  • Cambios en el color de la piel alrededor del músculo de la pantorrilla.

Los síntomas suelen afectar a personas menores de 40 años.

Cuándo acudir al médico

Pide cita para un chequeo médico si tienes cualquier tipo de dolor en las piernas. Esto es especialmente importante si sufres calambres en las pantorrillas o los pies durante la actividad física y estos mejoran con el reposo.

Causas

El síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, está causado por un músculo de la pantorrilla con forma anómala, normalmente el músculo gastrocnemio.

Esta afección puede observarse al nacer o aparecer más adelante. Cuando está presente desde el nacimiento, el músculo de la pantorrilla o una arteria cercana se forma en un lugar incorrecto durante el embarazo. Las personas en las que la afección aparece más adelante tienen un músculo de la pantorrilla más grande de lo habitual.

Los cambios que se producen en el músculo de la pantorrilla hacen que este ejerza presión sobre la arteria principal situada detrás de la rodilla. Esto reduce el flujo sanguíneo hacia la parte inferior de la pierna. La falta de riego sanguíneo provoca dolor y calambres en la parte posterior de la pierna durante la actividad física.

Factores de riesgo

El síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, es poco frecuente. Los siguientes factores aumentan el riesgo de padecer esta afección:

  • Edad más temprana. Esta afección se observa con mayor frecuencia en personas que se encuentran en la última etapa de la adolescencia o en la veintena. Rara vez se diagnostica en personas mayores de 40 años.
  • Sexo masculino asignado al nacer. El síndrome de hipopituitarismo primario (PAES) puede afectar a cualquier persona, pero es mucho más frecuente en hombres jóvenes.
  • Actividad deportiva de alta intensidad. Los corredores, ciclistas y deportistas que intentan desarrollar masa muscular rápidamente mediante rutinas de entrenamiento con pesas o circuitos de entrenamiento de alta intensidad son los que corren mayor riesgo.

Complicaciones

La presión prolongada sobre la arteria poplítea puede provocar su estrechamiento. Esto se conoce como estenosis arterial. Puede causar dolor y calambres con una actividad mínima, como caminar.

En casos muy graves o cuando la afección no se diagnostica, los nervios y los músculos de la pierna pueden sufrir daños. Pueden formarse coágulos de sangre en la parte inferior de la pierna. En ocasiones, el síndrome de compresión de la arteria poplítea puede provocar daños en otras arterias que requieren tratamiento.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, un profesional sanitario te examinará y te hará preguntas sobre tus síntomas y tu historial médico. Dado que la mayoría de las personas con PAES son jóvenes y suelen gozar de buena salud, diagnosticar esta afección puede resultar a veces complicado. Es posible que en la exploración física no se detecte nada inusual.

El equipo médico suele solicitar pruebas para descartar otras causas del dolor en las piernas, como distensiones musculares, fracturas por estrés, síndrome compartimental crónico por esfuerzo y enfermedad arterial periférica.

Pruebas

Las pruebas para diagnosticar el síndrome de compresión de la arteria poplítea y las afecciones que pueden provocar síntomas similares pueden incluir:

  • La medición del índice tobillo-brazo, también conocido como ITB, suele ser la primera prueba que se realiza para diagnosticar el síndrome de resistencia periférica (PAES). Se toman medidas de la presión arterial en los brazos y las piernas durante y después de caminar en una cinta. El ITB se calcula dividiendo la presión arterial del tobillo por la del brazo. La presión arterial de las piernas debería ser más alta que la de los brazos. Sin embargo, si padeces PAES, la presión arterial del tobillo desciende durante el ejercicio.
  • La ecografía dúplex de la pantorrilla utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para mostrar la velocidad a la que circula la sangre por las arterias de la pierna. Esta prueba puede realizarse antes o después de hacer ejercicio. Es posible que se le pida que flexione el pie hacia arriba y hacia abajo, lo que hace trabajar el músculo de la pantorrilla.
  • La angiografía por resonancia magnética permite determinar si el músculo de la pantorrilla está oprimiendo la arteria. También permite evaluar el grado de estrechamiento de la arteria poplítea. Es posible que se le pida que flexione el pie o que lo presione contra una tabla durante la prueba. Esto ayuda a evaluar cómo fluye la sangre hacia la parte inferior de la pierna.
  • La angiografía por TC también permite determinar qué músculo de la pierna está provocando la compresión de la arteria. Es posible que se le pida que mueva el pie durante la prueba.
  • La angiografía con catéter muestra en tiempo real cómo fluye la sangre hacia y desde la parte inferior de la pierna. Se realiza cuando el diagnóstico sigue sin estar claro tras otras pruebas de imagen menos invasivas.
  • La prueba de presión compartimental se realiza para descartar una afección muscular y nerviosa denominada síndrome compartimental crónico por esfuerzo. Este síndrome afecta a zonas específicas, conocidas como compartimentos, de los músculos de los brazos o las piernas. El médico introduce una aguja o un tubo fino, denominado catéter, en un músculo antes y después del ejercicio para realizar las mediciones. Esta prueba puede resultar ligeramente dolorosa. No se lleva a cabo a menos que su historial médico y otras pruebas indiquen claramente que padece este síndrome.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, depende de:

  • El tipo de PAES.
  • Si hay daño en las arterias y, en caso afirmativo, cuál es su gravedad.

Si los síntomas afectan de manera significativa a las actividades cotidianas o deportivas, el tratamiento puede requerir una intervención quirúrgica. La cirugía es la única forma de reparar el músculo de la pantorrilla y liberar la arteria oprimida.

Cirugía u otros procedimientos

La cirugía del síndrome de compresión de la arteria poplítea se realiza en un hospital o centro médico bajo anestesia general. Esto significa que se le administrarán medicamentos que le mantendrán en un estado similar al sueño durante la intervención. El cirujano realiza una incisión en la parte interna de la pantorrilla, justo debajo de la rodilla, o en la parte posterior de la rodilla. De este modo, se libera el músculo de la pantorrilla para dar más espacio a la arteria. El músculo de la pantorrilla ya no ejerce presión sobre la arteria.

La intervención dura aproximadamente una hora. La mayoría de las personas suelen permanecer en el hospital al menos un día.

Si padece esta afección desde hace tiempo y presenta un estrechamiento grave de la arteria, es posible que necesite someterse a otra intervención quirúrgica denominada «bypass arterial».

La intervención quirúrgica para liberar el músculo y la arteria de la pantorrilla no suele afectar al funcionamiento de la pierna. Cuando el PAES se diagnostica y se trata a tiempo, se espera una recuperación completa. Los síntomas deberían mejorar.

Cómo prepararse para una cita

Si cree que puede padecer el síndrome de compresión de la arteria poplítea, también conocido como PAES, pida cita para hacerse un chequeo médico. Si la afección se detecta a tiempo, el tratamiento puede resultar más sencillo y ser más eficaz.

Las citas médicas pueden ser breves. Sin embargo, a menudo hay mucho de qué hablar. Por eso, es recomendable prepararse para la cita. A continuación te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a prepararte.

Qué puedes hacer

  • Pregunta si tienes que hacer algo antes de la cita. Por ejemplo, es posible que te indiquen que no comas ni bebas durante un tiempo antes de algunas pruebas o intervenciones quirúrgicas.
  • Anota todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que puedan parecer no estar relacionados con el síndrome de compresión de la arteria poplítea.
  • Anota la información personal importante. Incluye cualquier antecedente familiar de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, hipertensión o coágulos sanguíneos, así como cualquier situación de estrés grave o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que estés tomando. Indica las dosis.
  • Si es posible, ve acompañado de alguien. A veces puede resultar difícil comprender y recordar toda la información que se recibe durante una cita. La persona que te acompañe puede recordar algo que a ti se te haya pasado por alto o se te haya olvidado.
  • Anota las preguntas que quieras hacerle a tu equipo sanitario.

En el caso del síndrome de compresión de la arteria poplítea, algunas preguntas básicas que conviene plantear son:

  • ¿Qué podría estar causando mis síntomas?
  • ¿Qué otras causas podrían explicar mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas tendré que hacerme?
  • ¿Cuál es el tratamiento más adecuado?
  • ¿Cuál es el nivel adecuado de actividad física?
  • ¿Qué alternativas hay al tratamiento que me propone?
  • Tengo otras afecciones de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas todas a la vez?
  • ¿Tengo que cambiar o evitar alguna actividad?
  • ¿Hay alguna información que pueda llevarme a casa? ¿Qué páginas web me recomiendas?

No dudes en plantearnos cualquier otra pregunta.

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu equipo médico te haga muchas preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para repasar aquellos puntos en los que quieras profundizar más. Es posible que te pregunten:

  • ¿Cuándo empezaste a tener síntomas?
  • ¿Tienes síntomas todo el tiempo o aparecen y desaparecen?
  • En una escala del 1 al 10, siendo 10 el peor, ¿cómo de intensos son tus síntomas?
  • ¿Qué es lo que, si es que hay algo, parece aliviar tus síntomas?
  • ¿Qué es lo que, en su caso, empeora tus síntomas?

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