Síntomas

Algunas personas pueden notar los síntomas de la carcinomatosis peritoneal en una fase temprana, mientras que otras pueden no sentir nada hasta que la enfermedad haya avanzado. Los síntomas suelen hacerse más evidentes cuando las células cancerosas crecen y empiezan a afectar a los órganos cercanos, como los intestinos, la vejiga y el estómago.

Los síntomas más comunes son:

  • Hinchazón abdominal. Este es el síntoma más común. La hinchazón se debe a la acumulación de líquido, denominada ascitis, en la barriga. Es posible que la persona sienta que está engordando en la zona abdominal a pesar de hacer ejercicio. Las mujeres en la menopausia pueden parecer embarazadas.
  • Dolor o molestias abdominales. A menudo se describe como un dolor vago, similar a un calambre o a una sensación de presión.
  • Pérdida de apetito. Es posible que la persona se sienta llena rápidamente, incluso después de comer poco.
  • Perder peso sin proponérselo. Esta pérdida de peso no está relacionada con cambios en la dieta ni en la actividad física.
  • Fatiga. Es posible que una persona se sienta muy cansada, incluso después de haber descansado.
  • Náuseas y vómitos. A menudo están relacionados con problemas intestinales provocados por la presión del tumor.
  • Alteraciones intestinales. Estas pueden incluir estreñimiento o diarrea y, en ocasiones, una obstrucción que impide el paso de los alimentos o los gases.
  • Sangrado. La carcinomatosis peritoneal puede provocar sangrado rectal o vaginal.

Otros posibles síntomas son:

  • Síntomas urinarios. Si el cáncer se extiende a zonas cercanas a la vejiga o a los uréteres, puede provocar cambios en la micción u obstruir el flujo de orina. Los uréteres son conductos delgados que transportan la orina desde cada riñón hasta la vejiga.
  • Dificultad para respirar. Esto suele deberse a la presión que ejerce la acumulación de líquido sobre los pulmones.

Causas

La carcinomatosis peritoneal se desarrolla cuando las células cancerosas se desprenden de otros órganos. A continuación, estas células se desplazan hacia la cavidad abdominal y se adhieren al revestimiento del abdomen, denominado peritoneo. El peritoneo tiene una gran superficie y un rico riego sanguíneo, lo que permite que las células cancerosas crezcan rápidamente.

Entre los tipos de cáncer más frecuentes que pueden provocar carcinomatosis peritoneal se encuentran:

  • Cáncer de ovario.
  • Cáncer de colon o de recto.
  • Cáncer de estómago.
  • Cáncer de páncreas.
  • Cáncer de apéndice.
  • Con menor frecuencia, cáncer de mama, de pulmón, neuroendocrino o de piel, o tumores del estroma gastrointestinal.

El cáncer que se origina en el peritoneo se denomina cáncer peritoneal primario. Es mucho menos frecuente que la carcinomatosis peritoneal, que se ha extendido desde otros órganos y se considera un cáncer secundario o metastásico. El cáncer peritoneal primario más frecuente es el mesotelioma peritoneal.

Factores de riesgo

En la mayoría de los casos, la carcinomatosis peritoneal se produce cuando el cáncer se extiende al peritoneo desde otra parte del cuerpo. Algunas características del cáncer o de la persona pueden aumentar la probabilidad de que el cáncer se extienda al peritoneo.

  • Cánceres avanzados o de mayor tamaño. Los cánceres que atraviesan las capas más externas de los órganos o se extienden a los ganglios linfáticos tienen más probabilidades de alcanzar el peritoneo.
  • Ciertos tipos de células cancerosas. Algunas células cancerosas, como las del cáncer mucinoso y el cáncer de anillo de sello, están estrechamente relacionadas con la carcinomatosis peritoneal. Estos tipos de cáncer pueden ser de crecimiento rápido y agresivos, y son más propensos a extenderse por todo el abdomen que a permanecer en un solo lugar. Esto aumenta el riesgo de que provoquen carcinomatosis peritoneal.
  • Afectación de los ganglios linfáticos. Cuando el cáncer ya se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos, el riesgo de carcinomatosis peritoneal es mayor.
  • Cirugía para extirpar un cáncer primario. La cirugía para extirpar un cáncer primario en órganos cercanos aumenta el riesgo de que las células cancerosas se diseminen durante la intervención. Si el tejido canceroso se corta accidentalmente o se produce una fuga durante la cirugía, las células cancerosas pueden propagarse a la cavidad abdominal. Estas células pueden implantarse en el peritoneo y dar lugar a nuevos cánceres.
  • Localización del cáncer. Los cánceres situados en el lado derecho del colon tienen más probabilidades de extenderse al peritoneo que los situados en el lado izquierdo.

Complicaciones

La carcinomatosis peritoneal puede provocar varias complicaciones graves a medida que el cáncer se extiende y afecta a los órganos de la cavidad abdominal:

  • Acumulación de líquido en el abdomen. Las células cancerosas en el peritoneo suelen provocar la acumulación de líquido en el abdomen, una afección denominada ascitis. Esto provoca hinchazón, molestias, dificultad para respirar y, en ocasiones, infecciones. Es posible que sea necesario drenar el líquido con frecuencia, a veces mediante catéteres que usted o su cuidador deberán manejar en casa.
  • Obstrucción intestinal. A medida que el cáncer se extiende por el peritoneo, puede ejercer presión sobre los intestinos o envolverlos. Esto puede provocar una obstrucción intestinal. Esto puede causar dolor intenso y vómitos, y dificultar la evacuación de heces o la ingesta de alimentos. Las obstrucciones pueden requerir intervenciones quirúrgicas de urgencia.
  • Obstrucción urinaria. En la carcinomatosis peritoneal, el cáncer puede ejercer presión sobre los ureteres —los finos conductos que transportan la orina desde cada riñón hasta la vejiga— o crecer a su alrededor. Esto puede bloquear el flujo de orina.
  • Dificultad para absorber los nutrientes. Cuando los intestinos no funcionan correctamente, el cuerpo no puede absorber los nutrientes necesarios de los alimentos. Con el tiempo, esto puede debilitar a la persona y aumentar el riesgo de padecer afecciones como infecciones o malnutrición.

Diagnóstico

La carcinomatosis peritoneal suele extenderse por el revestimiento abdominal sin formar masas diferenciadas. Por este motivo, los médicos suelen tener que combinar pruebas de imagen, análisis de líquidos y, en ocasiones, cirugía, para confirmar el diagnóstico.

Pruebas

  • Pruebas de imagen. Las pruebas de imagen, como la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET), suelen ser el primer paso para investigar una posible carcinomatosis peritoneal. Estas pruebas ayudan a identificar la diseminación tumoral visible, la acumulación de líquido o la afectación de órganos. Sin embargo, las pruebas de imagen a menudo no son lo suficientemente sensibles como para detectar tumores de pequeño tamaño o una enfermedad peritoneal en fase temprana. Por lo tanto, un resultado negativo en estas pruebas no descarta la carcinomatosis peritoneal.
  • Citología del lavado peritoneal. En esta prueba, se extrae quirúrgicamente líquido de la cavidad abdominal mediante una intervención menor. A continuación, se examina bajo el microscopio. Los profesionales sanitarios utilizan la citología del lavado peritoneal para detectar células cancerosas presentes en el líquido peritoneal. Incluso cuando no hay signos visibles de cáncer, un resultado citológico positivo es un indicio claro de que se ha producido una diseminación peritoneal.
  • Laparoscopia de estadificación. La laparoscopia de estadificación es una intervención quirúrgica segura y mínimamente invasiva que se utiliza para observar directamente el interior de la cavidad abdominal mediante una pequeña cámara. Permite a los profesionales sanitarios examinar el peritoneo, detectar tumores ocultos y tomar muestras de tejido o líquido. Esta prueba resulta especialmente útil para detectar metástasis peritoneales que son demasiado pequeñas para ser visibles en las pruebas de imagen.
  • Pruebas de marcadores tumorales. Las pruebas de marcadores tumorales utilizan una muestra de sangre para detectar sustancias químicas producidas por las células cancerosas.
  • ADN tumoral circulante (ADNtc). Se trata de un análisis de sangre relativamente nuevo que busca pequeños fragmentos de ADN procedentes de células cancerosas en la sangre. Puede ayudar a detectar un cáncer peritoneal que no se aprecia en las pruebas de imagen. Sin embargo, el papel del ADNtc en el diagnóstico sigue siendo incierto.

Tratamiento

El tratamiento de la carcinomatosis peritoneal suele requerir una combinación de terapias. El plan concreto depende del lugar donde se originó el cáncer, del grado de diseminación y de su estado de salud general. Su equipo sanitario también tiene en cuenta los objetivos del tratamiento, como prolongar la vida, aliviar los síntomas o ambos.

Quimioterapia sistémica

El tratamiento más habitual para la carcinomatosis peritoneal es la quimioterapia sistémica. Se trata de un medicamento que se administra a través del torrente sanguíneo para que llegue a todo el cuerpo. La quimioterapia utiliza medicamentos potentes para destruir las células cancerosas, ayudar a reducir el tamaño de los tumores y aliviar síntomas como el dolor o la hinchazón. Además, la quimioterapia puede facilitar la realización de una intervención quirúrgica posterior.

Sin embargo, la quimioterapia sistémica no llega al peritoneo con la misma eficacia que a otras partes del cuerpo, lo que puede limitar su eficacia en el tratamiento de la carcinomatosis peritoneal.

Inmunoterapia

La inmunoterapia es otro tipo de tratamiento sistémico que puede prescribirse para determinados tipos de cáncer.

Cirugía citorreductora

La cirugía citorreductora (CRS) elimina todo el cáncer visible del peritoneo y otros órganos del abdomen. También conocida como cirugía de reducción tumoral, la CRS es una intervención quirúrgica mayor y solo debe realizarse en centros con experiencia. Es la mejor opción para las personas que gozan de un estado de salud adecuado para someterse a una intervención quirúrgica y cuyo cáncer puede extirparse en su mayor parte o en su totalidad.

Quimioterapia intraperitoneal hipertermica

La quimioterapia intraperitoneal hipertermica (HIPEC) suele combinarse con la cirugía de resección radical (CRS). Una vez extirpado el cáncer durante la intervención quirúrgica, se irriga la cavidad abdominal con quimioterapia calentada para eliminar cualquier célula cancerosa microscópica que pueda quedar.

Este enfoque combinado, conocido a menudo como CRS-HIPEC o cirugía HIPEC, permite que alcancen el cáncer en el peritoneo concentraciones más elevadas de fármaco. Esto puede reducir los efectos secundarios habituales que suelen sufrir los pacientes con la quimioterapia sistémica, debido a una menor absorción en el torrente sanguíneo.

Las investigaciones han demostrado que la HIPEC puede prevenir la reaparición del cáncer en determinadas personas cuyo cáncer se ha extendido a la cavidad abdominal. Por lo tanto, la HIPEC puede prolongar la supervivencia.

Quimioterapia intraperitoneal mediante aerosol a presión

La quimioterapia intraperitoneal en aerosol a presión (PIPAC) es un método relativamente nuevo para tratar la carcinomatosis peritoneal. Durante la PIPAC, se administra directamente en la cavidad abdominal una niebla especial en aerosol del fármaco quimioterapéutico mediante una intervención mínimamente invasiva. El medicamento se administra en forma de aerosol fino a presión, lo que ayuda a que se distribuya de manera uniforme por todo el abdomen. La PIPAC se suele realizar cuando la cirugía no es posible o cuando esta sería demasiado arriesgada o no resultaría útil.

Cuidados paliativos

Cuando la carcinomatosis peritoneal no puede curarse ni tratarse con quimioterapia o cirugía, la atención se centra en el bienestar y la calidad de vida. Los cuidados paliativos son un tipo especial de atención sanitaria que se centra en aliviar el dolor y otros síntomas, como los problemas digestivos, la desnutrición y la acumulación de líquido, conocida como ascitis. Los tratamientos pueden incluir el drenaje de líquido, medicamentos para aliviar el dolor y apoyo nutricional.

Los cuidados paliativos cuentan con un equipo de profesionales sanitarios. El equipo puede estar formado por médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios con formación específica. El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades graves y de sus familias.

Pronóstico

La carcinomatosis peritoneal es una enfermedad grave que suele presentarse en una fase avanzada. Dependiendo de la agresividad del cáncer, las personas con carcinomatosis peritoneal derivada de cánceres más avanzados pueden tener una esperanza de vida media de solo entre 4 y 6 meses cuando se tratan únicamente con quimioterapia sistémica.

Sin embargo, algunas personas pueden vivir más tiempo si gozan de la salud necesaria para someterse a una CRS-HIPEC. En algunos estudios, la CRS-HIPEC prolongó la supervivencia en más de tres años. En el caso de las personas que no pueden someterse a cirugía, los tratamientos más recientes, como la PIPAC, también pueden ayudarles a vivir más tiempo.

Afrontamiento y apoyo

Puede resultar difícil afrontar un diagnóstico de cáncer, sobre todo si se trata de una recidiva o de metástasis. Con el tiempo, cada persona aprende a sobrellevarlo a su manera. Hasta que encuentres lo que mejor te funciona, podrías intentar:

  • Infórmate lo suficiente sobre tu cáncer para poder tomar decisiones sobre el tratamiento. Pregunta a tu equipo sanitario cuáles son tus opciones de tratamiento y sus efectos secundarios. Cuanto más sepas, más podrás participar en las decisiones sobre tu atención médica. Pide a tu equipo sanitario que te recomiende otras fuentes de información, como sitios web de confianza.
  • Mantén cerca a tus amigos y familiares. Tener cerca a las personas que te importan puede ayudarte a afrontar el cáncer. Tus amigos y familiares pueden ayudarte a ocuparte de las cosas si estás en el hospital. Además, pueden ofrecerte apoyo cuando sientas que todo te supera.
  • Busca a alguien con quien hablar. Busca a alguien que sepa escuchar y con quien puedas hablar de tus esperanzas y tus miedos. Puede ser un amigo o un familiar. También puede resultarte útil hablar con un terapeuta, un asistente social médico, un miembro del clero o un grupo de apoyo para personas con cáncer.

    Pregunta a tu equipo médico por los grupos de apoyo que hay en tu zona o ponte en contacto con una organización dedicada al cáncer, como el Instituto Nacional del Cáncer o la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Cómo prepararse para una cita

Si padeces carcinomatosis peritoneal, es probable que te deriven a especialistas en el tratamiento de la enfermedad en fase avanzada. Es posible que te atiendan:

  • Un médico que utiliza medicamentos para tratar el cáncer se denomina oncólogo.
  • Un médico que extirpa el cáncer mediante cirugía; se le conoce como cirujano o oncólogo quirúrgico.

Aquí tienes algunos datos que te ayudarán a prepararte para tu cita.

Qué puedes hacer

Pide a un familiar o a un amigo que te acompañe a la cita. Esa persona te puede ayudar a recordar la información que te den.

Haz una lista de:

  • Tus síntomas y cuándo empezaron.
  • Información médica importante, como otras enfermedades que padezcas y tus antecedentes médicos familiares.
  • Todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que toma, incluyendo las dosis.
  • Preguntas que puedes hacer a tu equipo sanitario.

Algunas preguntas básicas que se pueden plantear son:

  • ¿Qué gravedad tiene mi enfermedad?
  • ¿Me puede explicar el informe de laboratorio sobre mi cáncer?
  • ¿Me puede dar una copia de mi informe de laboratorio?
  • ¿Tendré que hacerme más pruebas?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para mi cáncer?
  • ¿Qué posibilidades hay de que mi cáncer se cure?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿Cómo afectará cada tratamiento a mi vida cotidiana?
  • ¿Cuánto tiempo tengo para decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Hay ensayos clínicos disponibles para mí?

Qué puedes esperar de tu médico

Prepárate para responder a algunas preguntas básicas sobre tus síntomas, como por ejemplo:

  • ¿Qué síntomas tienes?
  • ¿Hay antecedentes familiares de cáncer, sobre todo a una edad temprana? ¿Y de qué tipos de cáncer?
  • ¿Te han hecho alguna vez a ti o a algún familiar pruebas para detectar el síndrome de Lynch u otras enfermedades oncológicas hereditarias?
  • ¿Padece alguna otra enfermedad, como diabetes, una afección cardíaca o renal?

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