Síntomas
Es importante detectar a tiempo los síntomas de una infección periprotésica (PJI). Se trata de una afección grave que requiere tratamiento inmediato. Entre los síntomas más comunes de la PJI se incluyen:
- Secreción o líquido que sale de la zona de la incisión.
- Dolor cada vez más intenso.
- Hinchazón que empeora alrededor de la articulación.
- Un cambio en el color de la piel o en la temperatura alrededor de la articulación.
- Fiebre y escalofríos.
Cuándo acudir al médico
Llame a su cirujano o acuda al médico de inmediato si se ha sometido a una artroplastia y nota estos síntomas de una infección grave:
- Fiebre acompañada de dolor articular, hinchazón y calor.
- Confusión.
- Dificultad repentina para caminar o apoyar el peso.
- Un cambio en el color de la piel alrededor de la articulación que se extiende o aumenta.
Causas
Las infecciones periprotésicas (IPP) pueden estar causadas por:
- Microorganismos que penetran en el organismo tras una operación de prótesis articular. Esto ocurre antes de que la herida quirúrgica se haya curado por completo.
- Una infección en una zona cercana del cuerpo que se extiende a la articulación.
- Bacterias que llegan a la articulación a través del torrente sanguíneo procedentes de otra infección en el organismo.
Normalmente, el sistema inmunitario combate los microorganismos, como las bacterias o los hongos, cuando estos penetran en el organismo. Sin embargo, al sistema inmunitario le puede resultar más difícil actuar cuando los microorganismos se adhieren a las piezas metálicas y plásticas del implante articular. Estas piezas no reciben riego sanguíneo, lo que significa que el sistema inmunitario no puede localizar ni combatir fácilmente las bacterias. Muchos microorganismos pueden formar una capa denominada «biofilm», que les ayuda a ocultarse del sistema inmunitario y de los antibióticos.
A menudo, es difícil saber con exactitud cómo se inició la infección.
Factores de riesgo
Algunas personas corren un mayor riesgo de desarrollar una infección periprotésica (PJI) tras una artroplastia. Estos factores de riesgo dificultan la lucha contra la infección:
- Diabetes.
- Mala circulación.
- Obesidad.
- Fumar.
- Un sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades como el cáncer.
- Tratamientos que debilitan el sistema inmunitario, como la quimioterapia o los corticosteroides.
Prevención
La infección periprotésica (PJI) es poco frecuente, pero usted y su equipo sanitario pueden tomar medidas para ayudar a prevenirla.
Antes de someterse a una operación de prótesis articular, intente mantenerse lo más sano posible. Esto puede implicar controlar el nivel de azúcar en sangre si tiene diabetes y dejar de fumar. Es posible que su equipo médico le haga pruebas para detectar posibles infecciones activas y las trate antes de la operación.
Durante y después de la intervención quirúrgica, el equipo sanitario aplica estrictas técnicas de esterilización y es posible que le administren antibióticos antes, durante y después de la operación para prevenir infecciones.
Después de la cirugía, es importante cuidar bien la herida. Preste atención a los signos de alerta, como un aumento del dolor, fiebre, hinchazón, cambios en el color de la piel o secreción por la incisión. Tratar rápidamente las infecciones en otras partes del cuerpo también ayuda a proteger la nueva articulación. Aunque no siempre se puede prevenir la infección de la prótesis articular (PJI), estas medidas pueden reducir el riesgo.
Diagnóstico
Para diagnosticar una infección periprotésica de la articulación (PJI), su equipo sanitario puede recurrir a una combinación de exploración física, análisis de laboratorio, pruebas de imagen y análisis del líquido articular. Su equipo de atención médica puede estar formado por especialistas en cirugía ortopédica y en enfermedades infecciosas.
Pruebas de laboratorio
Por lo general, para diagnosticar una infección de prótesis articular (PJI), el equipo médico solicitará los siguientes análisis de sangre para detectar signos de infección o de hinchazón e irritación, lo que también se conoce como inflamación:
- Hemograma completo (CBC).
- Proteína C reactiva (PCR).
- Velocidad de sedimentación globular (VSG).
Es posible que se necesiten otras pruebas de laboratorio. El profesional sanitario suele extraer una muestra de líquido articular con una aguja. A esto se le denomina punción articular. Las muestras de líquido se envían al laboratorio para detectar signos de infección y realizar cultivos.
Para los cultivos, el líquido articular se mantiene a una temperatura similar a la corporal, de modo que los microorganismos presentes en él puedan desarrollarse.
A lo largo de varios días o semanas, los microbiólogos y los especialistas en enfermedades infecciosas observan qué tipo de microorganismos se desarrollan. La mayoría de las infecciones periprotésicas de las articulaciones están causadas por bacterias, más que por hongos. Saber cuál es la causa de la infección ayuda al equipo médico a elegir los antibióticos adecuados para tratarla.
Pruebas de diagnóstico por imagen
Las pruebas de diagnóstico por imagen ayudan al equipo médico a determinar si el implante está suelto. Estas pruebas también pueden revelar si hay una infección en la articulación o a su alrededor. Las pruebas de diagnóstico por imagen pueden incluir:
- Radiografías. Suelen ser las primeras pruebas de imagen que se realizan. Permiten detectar cambios alrededor del implante o si este se ha aflojado.
- Resonancias magnéticas o tomografías computarizadas. Estas pruebas permiten obtener imágenes más detalladas de los tejidos blandos y detectar la presencia de líquido alrededor de la articulación.
- Gammagrafías óseas. Estas imágenes permiten detectar zonas de mayor actividad ósea, lo que puede deberse a una infección.
Identificación del tipo de infección: aguda frente a crónica
Las opciones de tratamiento más adecuadas para usted dependen del tipo de infección periprotésica (PJI) que padezca. Como parte del diagnóstico, su equipo sanitario determinará si se trata de una infección aguda o crónica. «Aguda» significa que ha aparecido recientemente. «Crónica» significa que la infección es de larga duración.
- Infección aguda de una prótesis articular. Suele aparecer en las seis semanas siguientes a una operación de sustitución articular. También puede surgir de forma repentina en una prótesis que hasta entonces había funcionado bien. Los síntomas pueden aparecer rápidamente. Estas infecciones suelen producirse cuando los microorganismos penetran en la nueva articulación durante la intervención quirúrgica, mientras se cura la incisión quirúrgica o a través del torrente sanguíneo.
- Infección crónica de la prótesis articular. Suele aparecer más de tres meses después de la operación de prótesis articular. A veces se desconoce la causa de la infección. Los síntomas pueden ir apareciendo poco a poco, a lo largo de meses o incluso años.
Tratamiento
Si tienes una articulación artificial infectada y la infección periprotésica (PJI) se detecta a tiempo, no siempre es necesario extirpar la articulación. Sin embargo, es probable que necesites una intervención quirúrgica. Si la infección lleva varias semanas o meses, lo habitual es que haya que extirpar la articulación artificial.
El tratamiento de la articulación infectada depende del tiempo que lleves con la infección. También depende de:
- La causa de tu infección.
- El estado de su prótesis articular.
- La salud de tus tejidos blandos y huesos.
- Otras afecciones médicas que padezca.
La mayoría de los planes de tratamiento incluyen tanto antibióticos como cirugía. Es habitual que se requiera más de una intervención quirúrgica para tratar una infección periprotésica. Es posible que tenga que tomar antibióticos durante varias semanas o incluso meses antes y después de cualquier intervención quirúrgica.
Antibióticos
El tratamiento con antibióticos forma parte del tratamiento previo y posterior a las intervenciones quirúrgicas para la artritis posinfecciosa. Por lo general, el tratamiento comienza con antibióticos por vía intravenosa y, en ocasiones, se cambia a antibióticos por vía oral. La duración del tratamiento con antibióticos depende del enfoque terapéutico. En algunos casos, es necesario tomar antibióticos durante semanas, meses o incluso más tiempo.
En el caso de las personas que no pueden someterse a una intervención quirúrgica mayor o que corren un riesgo continuo de infección, se pueden recetar antibióticos orales a largo plazo para controlar la infección, aunque no para curarla.
Cirugía
La mayoría de las PJI se tratan mediante cirugía. Entre los métodos más habituales se incluyen:
- Desbridamiento, antibióticos y retención del implante (DAIR). Durante esta intervención, el cirujano limpia la articulación y extirpa cualquier tejido infectado. El objetivo es eliminar la infección manteniendo el implante en su sitio. El cirujano puede sustituir los revestimientos o las piezas de plástico. Tras la intervención, el equipo sanitario le recetará antibióticos por vía intravenosa u oral. El procedimiento DAIR se utiliza con mayor frecuencia para tratar infecciones agudas.
- Revisión en una sola fase. Durante esta intervención, el cirujano retira la articulación artificial infectada y limpia la zona articular. A continuación, coloca un implante nuevo y limpio durante la misma intervención. Se puede utilizar cemento antibiótico para fijar la nueva articulación. Este cemento médico especial contiene un antibiótico que ayuda a combatir la infección. Se le recetarán antibióticos por vía intravenosa u oral que deberá tomar durante varios meses después de la cirugía. Esta cirugía solo se recomienda cuando se conoce la bacteria causante de la infección antes de la intervención y el hueso y el tejido que rodean la articulación están sanos.
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Revisión en dos fases. Este es el método más habitual para las infecciones crónicas y complejas. Implica dos intervenciones quirúrgicas. En la primera, el cirujano retira el implante infectado y limpia la zona articular. A continuación, coloca un espaciador antibiótico en la articulación. El espaciador es una pieza provisional que se coloca en la articulación mientras se cura la infección. Se fija al hueso con cemento que contiene un antibiótico capaz de eliminar las bacterias.
El espaciador ayuda a mantener la articulación en su sitio hasta que se coloque un nuevo implante. El cirujano puede realizar una cirugía con colgajo si es necesario. La cirugía con colgajo favorece la cicatrización de la herida. Para ello se utiliza tejido sano, como piel, grasa o músculo, que cuenta con su propio riego sanguíneo. El cirujano desplaza el tejido para cubrir la herida y llevar sangre a la zona. Un mayor riego sanguíneo favorece la cicatrización de la herida y reduce el riesgo de que se produzca otra infección. Se le administrarán antibióticos por vía intravenosa u oral durante seis semanas o más entre una cirugía y otra. Su equipo de atención médica le hará un seguimiento durante un tiempo después de la cirugía, cuando ya no esté tomando antibióticos. Esto se hace para asegurarse de que la infección haya desaparecido.
A continuación, en una segunda intervención quirúrgica se retira el espaciador, se vuelve a limpiar la articulación y se implanta una nueva prótesis total limpia. El cirujano puede ajustar o reutilizar el colgajo anterior para asegurarse de que la articulación quede cubierta por tejido resistente y sano. Es posible que necesite más antibióticos tras la segunda intervención.
- Extirpación permanente de la articulación, denominada artroplastia de resección. Durante esta intervención, el cirujano elimina la infección, extirpa la articulación y no la sustituye. La extirpación de la articulación puede aliviar el dolor, pero la pierna no se moverá ni funcionará como una articulación sana. Se le administrarán antibióticos por vía intravenosa u oral durante al menos seis semanas después de la cirugía. Se realiza la extirpación permanente de la articulación cuando la infección no se puede controlar. O bien, se puede realizar si no es un buen candidato para otro reemplazo articular.
- La fusión articular, también conocida como artrodesis. La cirugía de fusión articular une los huesos de forma permanente. Esto permite tratar la infección y aumentar la estabilidad de la articulación. Sin embargo, se pierde movilidad en la articulación y la extremidad puede quedar más corta que antes. Se administran antibióticos por vía intravenosa u oral durante varias semanas después de la cirugía. Este método se utiliza cuando la sustitución de la articulación no es una buena opción.
- Amputación. Es posible que el cirujano tenga que recurrir a la amputación de una extremidad para tratar infecciones que pongan en peligro la vida. La amputación consiste en la extirpación quirúrgica de una parte del cuerpo, como un dedo del pie, un pie, un brazo o una pierna. La amputación también puede ser la mejor opción si el hueso y los tejidos blandos que rodean la articulación no están sanos. El cirujano también puede realizar una intervención para amputar la extremidad cuando ninguna otra cirugía puede controlar la infección. Si queda algún hueso o tejido infectado, se te administrarán antibióticos por vía intravenosa u oral durante varias semanas después de la cirugía.
Tratamiento no quirúrgico de la artritis posinfecciosa
En casos excepcionales, es posible que no se le practique una intervención quirúrgica para tratar la infección protésica de la articulación. Esto suele ocurrir si ya se ha sometido a varias intervenciones quirúrgicas por infección o por sustitución de la articulación y aún puede moverse con poco dolor. En estas situaciones, su profesional sanitario puede recetarle antibióticos orales a largo plazo que deberá tomar mientras el implante articular permanezca en su sitio. Los antibióticos ayudan a mantener la infección bajo control. Además, evitan que las bacterias provoquen un empeoramiento de los síntomas en la zona de la articulación o causen infecciones en otras partes del cuerpo.
Este enfoque no es habitual. La mayoría de las infecciones de prótesis de cadera o rodilla se tratan con cirugía, y a menudo se necesita más de una intervención quirúrgica para tratar la infección protésica. Si su profesional sanitario decide que la cirugía no es la forma adecuada de tratar su infección, hable con su equipo médico sobre qué puede esperar.
Afrontamiento y apoyo
El tratamiento de la infección periprotésica (PJI) es un proceso largo. Con el tiempo, puede requerir más de una intervención quirúrgica. Es posible que comiences con una opción de tratamiento quirúrgico, pero que más adelante necesites otra. Es importante saber que el tratamiento de la PJI puede durar meses o incluso años. Es probable que tengas que acudir a varias citas y que necesites someterte a numerosas intervenciones quirúrgicas.
Contar con apoyo te ayuda a prepararte para el tratamiento. También te ayuda a recuperarte después. Tu cuidador puede ser tu pareja o cónyuge, un hermano, tu hijo adulto o un amigo cercano. O puede que, con el tiempo, tengas más de un cuidador. Ser cuidador requiere tiempo y energía. Asegúrate de que los cuidadores entiendan el compromiso que esto supone.
Tu cuidador debería acompañarte a las citas y participar en la información sobre tu tratamiento. El cuidador debería estar presente cuando te operen y estar dispuesto a ayudarte con la recuperación y la fisioterapia tras la intervención.
Cómo prepararse para una cita
Durante el tratamiento de una infección periprotésica de la articulación (PJI), su equipo sanitario puede estar formado por especialistas en cirugía ortopédica, enfermedades infecciosas, fisioterapia, terapia ocupacional y otras disciplinas.
Qué puedes hacer
Mientras te preparas para la cita, haz una lista de:
- Tus síntomas y cuándo empezaron.
- Las enfermedades que padeces.
- Todos los medicamentos, vitaminas y otros suplementos que toma, incluyendo las dosis.
- Preguntas que debe hacer a su equipo sanitario.
Si es posible, pide a un familiar o a un amigo que te acompañe para que te ayude a recordar todo lo que hables con tu equipo médico.
Qué puedes esperar de tu médico
Es probable que tu profesional sanitario te haga preguntas como:
- ¿Cuándo empezaron tus síntomas?
- ¿Sus síntomas han sido constantes o intermitentes?
- ¿Cómo de intensos son tus síntomas?
- ¿Hay algo que te haga sentir mejor?
- ¿Qué cosas parecen agravar tus síntomas?
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