Por qué se hace
La escleroterapia se suele realizar para mejorar el aspecto de las venas. El procedimiento también puede aliviar los síntomas relacionados con las varices, entre ellos:
- Me duele.
- Hinchazón.
- Ardiendo.
- Calambres nocturnos.
Si estás embarazada o en periodo de lactancia, los profesionales sanitarios recomiendan esperar antes de someterte a una escleroterapia.
Riesgos
La escleroterapia suele presentar pocas complicaciones graves.
Entre los posibles riesgos de la escleroterapia se incluyen:
- Irritación e hinchazón, lo que se conoce como inflamación. Es posible que notes una ligera hinchazón, calor y molestias en la zona donde se ha introducido la aguja en la piel. Tomar un analgésico de venta libre podría ayudarte. Entre ellos se incluyen la aspirina o el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros).
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Coágulo sanguíneo. Si se forma un coágulo sanguíneo en una vena tratada, puede ser necesario drenarlo. En raras ocasiones, un coágulo sanguíneo puede desplazarse a una vena más profunda de la pierna. Cuando esto ocurre, se denomina trombosis venosa profunda (TVP).
La trombosis venosa profunda aumenta el riesgo de que se forme un coágulo de sangre en los pulmones, lo que se conoce como embolia pulmonar. Se trata de una complicación muy poco frecuente de la escleroterapia que requiere atención médica inmediata. Los síntomas de la TVP incluyen dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareos o tos con sangre.
- Burbujas de aire. Es posible que se acumulen pequeñas burbujas de aire en la sangre. Es posible que esto no provoque síntomas. Sin embargo, los síntomas pueden incluir destellos en los ojos, dolores de cabeza, desmayos y náuseas. Estos síntomas suelen desaparecer. No obstante, llame a su equipo sanitario si tiene dificultades para moverse o si nota pérdida de sensibilidad en los brazos o las piernas después del tratamiento.
- Reacción alérgica. Es posible que se produzca una reacción alérgica a la solución utilizada para el tratamiento, aunque es poco frecuente.
Además, la punción con aguja que se realiza en la escleroterapia podría provocar:
- Hematomas.
- Urticaria.
- Pequeñas llagas en la piel.
- Piel oscurecida.
Estos síntomas suelen desaparecer en un plazo de unos días o unas semanas. Algunos pueden tardar más tiempo en desaparecer por completo.
Cómo prepararse
Para prepararse para la escleroterapia, un profesional sanitario le examinará y le hará preguntas sobre su historial médico. El profesional sanitario le examinará las venas y comprobará si padece alguna enfermedad vascular.
Tu equipo médico suele preguntarte sobre:
- Enfermedades o afecciones médicas recientes, como enfermedades cardíacas o antecedentes de coágulos sanguíneos.
- Alergias.
- Otros tratamientos a los que te has sometido para las varices y los resultados obtenidos.
- Los medicamentos o suplementos que toma, especialmente la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros), el naproxeno sódico (Aleve, Anaprox DS), los anticoagulantes, los suplementos de hierro o los suplementos a base de plantas.
La aspirina, el ibuprofeno, el naproxeno sódico o los anticoagulantes pueden aumentar el riesgo de hemorragia. Si toma alguno de estos medicamentos, un miembro de su equipo sanitario le indicará cómo y cuándo debe dejar de tomarlos antes del tratamiento.
Antes de la escleroterapia, es posible que te hagan una ecografía de las piernas si las venas te están causando molestias.
Qué puedes esperar
La escleroterapia suele realizarse en la consulta de un profesional sanitario. Por lo general, dura una hora o menos.
Antes de la intervención
No te afeites las piernas ni te pongas loción en ellas. Ponte ropa holgada y cómoda.
Durante la intervención
Durante la escleroterapia, el paciente se tumba boca arriba con las piernas ligeramente elevadas. Un miembro del equipo sanitario limpia la zona a tratar. A continuación, el profesional sanitario utiliza una aguja pequeña para inyectar lentamente la solución en la vena.
La solución, que suele ser líquida, irrita la pared de la vena. Esto hace que la vena se hinche y se cierre, lo que bloquea el flujo sanguíneo. Con el tiempo, la vena desaparece.
Algunas personas notan un ligero pinchazo o un calambre cuando la aguja penetra en la vena. Informe a su profesional sanitario si le duele mucho. El dolor puede deberse a que la solución se filtra de la vena al tejido circundante.
Una vez retirada la aguja, un miembro de su equipo sanitario ejercerá presión sobre la zona y la masajeará para evitar que la sangre vuelva a la vena y para distribuir la solución. Es posible que se fije una compresa con esparadrapo en el lugar de la inyección para mantener la presión sobre la zona antes de pasar a la siguiente vena.
El número de veces que se utiliza la aguja para inyectar la solución en una vena depende del número de venas que se vayan a tratar.
Después de la intervención
Poco después de la escleroterapia, ya puede levantarse y caminar. Caminar y moverse ayuda a prevenir la formación de coágulos sanguíneos.
Por lo general, hay que llevar medias de compresión o vendajes durante unas dos semanas. Esto mantiene la presión sobre las venas tratadas. No te afeites la pierna ni te apliques loción hasta que la zona se haya curado.
La mayoría de las personas retoman sus actividades habituales el mismo día. No obstante, es recomendable que alguien te lleve a casa después del tratamiento. Es posible que tu profesional sanitario te indique que evites el ejercicio intenso durante las dos semanas posteriores a la intervención.
La zona tratada debe mantenerse alejada del sol durante dos semanas. O bien, utilice un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30. La exposición al sol puede provocar la aparición de manchas oscuras en la zona tratada, especialmente en personas de piel negra o morena.
Resultados
Por lo general, el equipo médico te pedirá que vuelvas a la consulta para una revisión aproximadamente un mes después del tratamiento. Los resultados de la escleroterapia para las varices pequeñas o las arañas vasculares suelen apreciarse entre 3 y 6 semanas. En el caso de las venas más grandes, pueden tardar entre 3 y 4 meses.
Hay personas que necesitan más de una sesión para obtener los resultados deseados. Por lo general, hay que esperar unas seis semanas antes de someterse a otra sesión de escleroterapia.
Las varices que desaparecen con el tratamiento no suelen volver a aparecer. Sin embargo, pueden surgir otras nuevas.
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