Por qué se hace
La SRS cerebral puede utilizarse para tratar las siguientes afecciones:
- Tumor cerebral. La radiocirugía (SRS) permite tratar tumores pequeños en el cerebro. Los tumores pequeños que no son cancerosos se denominan benignos. Los que sí lo son se denominan malignos. La radiación intensa daña las células tumorales, impidiendo que crezcan y se dividan. Con el tiempo, las células mueren, lo que hace que el tumor se reduzca.
- Malformación arteriovenosa cerebral (MAV). Una MAV es un enredo de vasos sanguíneos que crea conexiones irregulares entre las arterias y las venas del cerebro. Si no se trata, puede provocar un ictus o una hemorragia cerebral. La radiocirugía (SRS) hace que los vasos sanguíneos se ocluyan con el tiempo, lo que reduce el riesgo de hemorragia.
- Neuralgia del trigémino. La neuralgia del trigémino es un trastorno de dolor crónico que provoca un dolor facial repentino e intenso, a menudo desencadenado por el tacto o el movimiento. Afecta al nervio trigémino, que transmite las sensaciones de la cara al cerebro. Si los medicamentos para la neuralgia del trigémino no son eficaces o provocan demasiados efectos secundarios, la SRS puede actuar directamente sobre la raíz nerviosa y reducir las señales de dolor.
- Neurinoma del acústico. Un neurinoma del acústico es un tumor benigno que se forma en el nervio responsable de la audición y el equilibrio. Puede provocar pérdida auditiva, mareos, problemas de equilibrio o zumbidos en los oídos. La radiocirugía estereotáctica (SRS) puede detener el crecimiento del tumor y ayudar a preservar la audición y la función nerviosa.
- Tumores hipofisarios. Estos tumores se forman en la glándula pituitaria, que controla muchas hormonas del organismo. La radiocirugía estereotáctica (SRS) puede reducir el tamaño del tumor y estabilizar la producción hormonal.
La SRS cerebral puede preferirse a la cirugía cerebral tradicional porque evita los riesgos de la cirugía abierta, como las hemorragias, las infecciones y el daño nervioso.
La SRS cerebral puede recomendarse cuando:
- La zona a tratar es pequeña, está claramente delimitada y no se encuentra demasiado cerca de áreas vitales del cerebro.
- Es difícil acceder a la zona afectada mediante la cirugía cerebral tradicional.
- La persona no goza de la salud necesaria para someterse a una cirugía cerebral convencional.
- Una persona prefiere una opción menos invasiva.
Riesgos
La SRS cerebral suele ser segura y eficaz. Al igual que cualquier procedimiento médico, conlleva riesgos de efectos secundarios. Algunos aparecen poco después del tratamiento; otros pueden aparecer más tarde.
Los efectos secundarios iniciales pueden incluir:
- Fatiga. La fatiga es un síntoma frecuente tras la radioterapia y puede alcanzar su punto álgido entre una y dos semanas después del tratamiento. Por lo general, desaparece a lo largo de varios meses.
- Dolor de cabeza y malestar estomacal. Algunas personas sufren dolores de cabeza leves o malestar estomacal poco después del tratamiento. Estos síntomas suelen ser temporales y se pueden controlar con medicamentos.
- Hinchazón. La hinchazón cerebral tras el tratamiento puede parecerse al crecimiento de un tumor y agravar los síntomas preexistentes. Para tratarla, a menudo se recetan medicamentos como los esteroides.
- Molestias en los puntos de fijación. Si se utiliza un marco de fijación para la intervención, es posible que notes un ligero sangrado, hematomas o sensibilidad en los puntos de fijación.
- Convulsiones. En raras ocasiones, pueden producirse convulsiones debido a una inflamación o irritación cerebral temporal. Como medida de precaución, se pueden recetar medicamentos anticonvulsivos.
Los efectos secundarios tardíos son poco frecuentes. Pueden incluir:
- Necrosis por radiación. El tejido muerto que se acumula en la zona tratada puede provocar inflamación y ejercer presión sobre el tejido cerebral. El tratamiento puede incluir esteroides, oxigenoterapia o cirugía.
- Daño nervioso. La radiación cerca de los nervios craneales sensibles, como los que conectan los ojos o los oídos con el cerebro, puede provocar alteraciones en la visión o la audición. Este riesgo se reduce con una planificación cuidadosa de la dosis.
Cómo prepararse
Alimentos y medicamentos
- No comas ni bebas nada a partir de la medianoche de la víspera de la intervención.
- Consulte con un miembro de su equipo sanitario si puede tomar sus medicamentos habituales la noche anterior o la mañana del procedimiento.
- Si vas a necesitar varias sesiones, pide a tu equipo sanitario instrucciones específicas sobre la alimentación y la medicación.
Ropa y artículos personales
Lleva ropa cómoda y holgada.
Evite llevar puestos los siguientes artículos durante la intervención:
- Joyería.
- Gafas.
- Lentes de contacto.
- Maquillaje.
- Esmalte de uñas.
- Prótesis dentales.
- Pelucas o postizos.
Otras precauciones
Informe a un miembro de su equipo sanitario si:
- Están tomando pastillas o recibiendo inyecciones para controlar la diabetes.
- Son alérgicos al medio de contraste intravenoso o al yodo.
- Tiene dispositivos médicos implantados en el cuerpo, como un marcapasos, una válvula cardíaca artificial, clips para aneurismas, neuroestimuladores o stents.
- Siente la claustrofobia.
Qué puedes esperar
Antes de la intervención
Se requiere una planificación minuciosa para administrar la radiación exactamente en la zona del cerebro que necesita tratamiento. Deben cumplirse dos requisitos: es necesario que mantenga la cabeza inmóvil mientras se delimita el área de tratamiento, y que el día del tratamiento su cabeza se encuentre exactamente en la misma posición con respecto a los haces de radiación. Para prepararse, se someterá a una sesión de planificación denominada «simulación».
Para ayudar a mantener la cabeza bien inmovilizada, es posible que tu equipo sanitario utilice un marco fijo para la cabeza o una máscara a medida. Este marco o máscara también sirve como punto de referencia para enfocar los haces de radiación.
- Soporte fijo para la cabeza. Se coloca un soporte metálico ligero en la cabeza mediante cuatro pasadores. Se le administrarán inyecciones anestésicas en los puntos donde se insertarán los pasadores: dos en la frente y dos en la parte posterior de la cabeza.
- Máscara a medida. Una máscara a medida está fabricada con un material termoplástico ligero. El equipo calienta la máscara y la coloca sobre tu rostro. A medida que la máscara se enfría sobre tu rostro, se endurece y adopta la forma de tu cara. La máscara es menos rígida que el sistema de armazón y facilita la realización de múltiples sesiones de tratamiento. Esto puede resultar útil para tratar tumores cerebrales de mayor tamaño.
Se utiliza el mismo marco o máscara cada vez que se realiza un tratamiento.
El equipo de SRS realiza pruebas de imagen para determinar con precisión la ubicación de la zona a tratar en relación con el marco o la máscara.
- Las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas se utilizan a menudo para visualizar los tumores cerebrales.
- Una angiografía cerebral permite al equipo médico obtener imágenes detalladas de los vasos sanguíneos del cerebro. Se puede realizar junto con una resonancia magnética antes del tratamiento de una malformación arteriovenosa (MAV).
- Una resonancia magnética permite obtener imágenes de las fibras nerviosas de la cabeza y el cuello. El equipo médico utiliza estas imágenes para seleccionar la zona a tratar en el caso de la neuralgia del trigémino.
Las imágenes se introducen en un ordenador para planificar con exactitud la cantidad de radiación que se va a administrar y desde qué ángulos. Este proceso de planificación suele durar menos de una hora.
Mientras tanto, puede relajarse en otra sala. La montura, si se utiliza, debe permanecer fijada a la cabeza. Si se utiliza una máscara en lugar de una montura, parte de la preparación se lleva a cabo antes de colocar la máscara.
A los niños se les suelen administrar medicamentos para inducirles un estado similar al sueño durante la simulación y la intervención. Los adultos suelen estar despiertos, aunque es posible que se les administre un medicamento para ayudarles a relajarse.
Durante la intervención
Si se utiliza un soporte para la cabeza, este se fija a la cabeza. El soporte se acopla de forma segura a un dispositivo de fijación situado en la camilla en la que se tumba.
Si se utiliza una mascarilla a medida, es posible que se tumbe sobre un soporte especial para el cuello y que un profesional sanitario le coloque la mascarilla en la cara.
La máquina puede girar a tu alrededor, desplazarse mediante brazos robóticos o deslizarte hasta una unidad de tratamiento, dependiendo del sistema que se utilice.
Los líquidos se administran directamente en el torrente sanguíneo a través de una vía intravenosa (IV). Estos líquidos te mantienen hidratado durante la intervención.
El procedimiento puede durar hasta cuatro horas. La duración depende del tamaño y la forma de la zona a tratar. Durante el procedimiento:
- No sentirás ni verás la radiación.
- Es posible que oigas algo de ruido mientras la máquina se coloca en su sitio.
- Por lo general, podrá hablar con su equipo sanitario a través de un micrófono.
La SRS cerebral suele ser una intervención ambulatoria, lo que significa que probablemente no tendrás que pasar la noche en el hospital. Sin embargo, el proceso completo puede llevar casi todo el día. Es posible que te pidan que traigas a un familiar o amigo que pueda acompañarte durante el día y que te lleve a casa. En casos excepcionales, es posible que tengas que pasar la noche en el hospital.
Después de la intervención
Después de la intervención:
- Se retira el arnés o la máscara.
- Es posible que notes un ligero sangrado o sensibilidad en los puntos donde se colocaron los clavos si se utilizó un marco de fijación.
- Es posible que le receten medicamentos para ayudar a prevenir o aliviar los síntomas que pueden aparecer tras el tratamiento. Entre estos síntomas se pueden incluir dolor de cabeza, malestar estomacal o vómitos.
Una ventaja de la SRS cerebral frente a otros tipos de tratamiento, como la cirugía cerebral tradicional, es que la recuperación es breve y los efectos secundarios graves no son habituales. La mayoría de las personas pueden retomar sus actividades habituales en el plazo de uno o dos días tras la intervención.
Los tumores pequeños suelen tratarse en una sola sesión. Los tumores más grandes o aquellos situados cerca de áreas cerebrales importantes pueden requerir entre 3 y 5 sesiones. El tiempo de recuperación varía en función de la afección tratada y de la respuesta individual.
Resultados
Los efectos de la SRS cerebral se manifiestan de forma gradual, dependiendo de la afección que se esté tratando:
- Los tumores benignos pueden reducirse de tamaño en un plazo de meses a años.
- Los tumores malignos pueden reducirse rápidamente, a menudo en cuestión de meses.
- Los vasos sanguíneos de una malformación arteriovenosa cerebral se engrosan y se obstruyen en un plazo de 1 a 3 años.
- El alivio del dolor de la neuralgia del trigémino puede tardar varios meses.
Es posible que tu equipo médico programe revisiones para hacer un seguimiento de tu evolución.
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