Por qué se hace
Muchas personas recurren a la cirugía de feminización como parte del proceso para tratar el malestar o la angustia que les provoca el hecho de que su identidad de género difiera del sexo que se les asignó al nacer. A esto se le denomina disforia de género.
Para algunas personas, someterse a una cirugía de feminización les parece un paso natural. Es importante para su identidad personal. Otras optan por no operarse. Cada persona tiene una relación diferente con su cuerpo y debe tomar las decisiones que mejor se adapten a sus necesidades.
La cirugía de feminización puede incluir:
- Extirpación exclusiva de los testículos. A esta intervención se le denomina orquiectomía.
- Vaginoplastia. Este es un procedimiento que puede incluir:
- Extirpación del pene, denominada penectomía.
- Extirpación de los testículos.
- Creación de una vagina, lo que se conoce como vaginoplastia.
- Creación de un clítoris, denominada clitoroplastia.
- Cirugía de los labios vaginales, conocida como labioplastia.
- Cirugía mamaria. La intervención quirúrgica para aumentar el tamaño de los senos se denomina «cirugía de aumento de pecho» o «aumento mamario». Se puede realizar mediante implantes, la colocación de expansores de tejido debajo del tejido mamario o el trasplante de grasa de otras partes del cuerpo a los senos.
- Cirugía plástica facial. Se conoce como cirugía de feminización facial. Consiste en técnicas de cirugía plástica mediante las cuales se modifican la mandíbula, el mentón, las mejillas, la frente, la nariz y las zonas que rodean los ojos, las orejas o los labios para crear un aspecto más femenino.
- Modelado corporal. Estos procedimientos pueden incluir:
- Abdominoplastia.
- Lifting de glúteos, también conocido como aumento de glúteos.
- La liposucción es una intervención quirúrgica que utiliza una técnica de succión para eliminar la grasa de zonas específicas del cuerpo.
- Terapia y cirugía de feminización de la voz. Se trata de técnicas que se utilizan para elevar el tono de la voz.
- Resección traqueal. Esta intervención quirúrgica reduce el cartílago tiroideo, también conocido como «la manzana de Adán».
- Trasplante capilar. En esta intervención se extraen folículos pilosos de la parte posterior y los lados de la cabeza y se trasplantan a las zonas afectadas por la calvicie.
- Depilación. Se puede utilizar un láser para eliminar el vello no deseado. Otra opción es la electrólisis. Consiste en introducir una aguja muy fina en cada folículo piloso. La aguja emite un pulso de corriente eléctrica que daña y, con el tiempo, destruye el folículo.
Riesgos
Al igual que cualquier otro tipo de cirugía mayor, muchos tipos de cirugía de feminización conllevan un riesgo de hemorragia, infección y reacción a la anestesia. Dependiendo de los procedimientos, otros problemas de salud que podrían surgir a raíz de la cirugía de feminización incluyen:
- Retraso en la cicatrización de las heridas.
- Acumulación de líquido debajo de la piel, denominada seroma.
- Hematoma.
- Cambios en la sensibilidad cutánea, como dolor persistente, hormigueo, disminución de la sensibilidad o entumecimiento.
- Tejido corporal dañado o muerto —una afección conocida como necrosis tisular—, como en el caso de la vagina o los labios vaginales creados quirúrgicamente.
- Un coágulo de sangre en una vena profunda, lo que se conoce como trombosis venosa profunda, o un coágulo de sangre en el pulmón, lo que se conoce como embolia pulmonar.
- Formación de una conexión anómala entre dos partes del cuerpo, denominada fístula, como por ejemplo entre la vejiga o el intestino y la vagina.
- Problemas urinarios, como la incontinencia.
- Problemas del suelo pélvico.
- Cicatrices permanentes.
- Pérdida del placer o de la función sexual.
- Empeoramiento de un problema de salud conductual.
Fertilidad
Ciertos tipos de cirugía de feminización pueden limitar o poner fin a la fertilidad. Si deseas tener hijos biológicos y te vas a someter a una intervención quirúrgica que afecte a tus órganos reproductivos, consulta con tu profesional sanitario antes de la operación. Es posible que puedas congelar esperma mediante una técnica denominada criopreservación de esperma.
Cómo prepararse
Antes de la intervención, te reunirás con tu cirujano. Es recomendable que elijas a un cirujano certificado y con experiencia en los procedimientos que deseas. Tu cirujano te explicará las opciones disponibles y los posibles resultados. Además, es posible que te informe sobre detalles como el tipo de anestesia que se utilizará durante la intervención y el tipo de cuidados de seguimiento que podrías necesitar.
Sigue las instrucciones de tu equipo médico sobre cómo prepararte para las intervenciones. Esto puede incluir recomendaciones sobre qué comer y beber. Es posible que tengas que hacer algunos cambios en los medicamentos que tomas. Antes de la cirugía, es posible que también tengas que dejar de consumir nicotina, lo que incluye el vapeo, fumar y masticar tabaco.
Consentimiento
Dado que la cirugía de reasignación de sexo puede provocar cambios físicos irreversibles, debes dar tu consentimiento informado tras haber analizado detenidamente:
- Riesgos y beneficios.
- Coste.
- Alternativas a la cirugía, si procede.
- Expectativas y objetivos.
- Posibles complicaciones.
- Repercusiones en la función sexual y la fertilidad.
Evaluación previa a la cirugía
Antes de la intervención quirúrgica, un profesional sanitario evaluará tu estado de salud para detectar cualquier problema médico que pueda impedir que te sometas a la intervención o que pueda afectar a la misma. Esta evaluación puede correr a cargo de un profesional sanitario con experiencia en medicina transgénero. La evaluación puede incluir:
- Una revisión de su historial médico personal y familiar.
- Una exploración física.
- Pruebas de laboratorio.
- Un repaso de cualquier tratamiento hormonal que haya seguido.
- Una revisión de tus vacunas.
- Pruebas de detección de determinadas afecciones y enfermedades.
- Detección y tratamiento, en caso necesario, del tabaquismo, el consumo de drogas, los trastornos relacionados con el consumo de alcohol y el VIH u otras infecciones de transmisión sexual.
- Debate sobre los métodos anticonceptivos, la fertilidad y la función sexual.
También es posible que te sometas a una evaluación de salud conductual realizada por un profesional sanitario especializado en salud transgénero. Dicha evaluación podría incluir:
- Disforia de género.
- Problemas de salud mental.
- Problemas de salud sexual.
- El impacto de la disforia de género en el trabajo, en la escuela, en casa y en los entornos sociales.
- Consumo de sustancias o uso de terapias hormonales o suplementos no recomendados por un profesional sanitario.
- El apoyo de la familia, los amigos y los cuidadores.
- Tus objetivos y expectativas respecto al tratamiento.
- Planificación de los cuidados y seguimiento tras la intervención quirúrgica.
Otras consideraciones
La cobertura del seguro médico para la cirugía de feminización varía considerablemente. Antes de someterte a la intervención, consulta con tu compañía de seguros para saber qué es lo que cubre.
Antes de la cirugía, quizá te interese hablar con otras personas que se hayan sometido a una cirugía de feminización. Si no conoces a nadie, pregunta a tu profesional sanitario por grupos de apoyo en tu zona o por recursos en línea de confianza. Las personas que han pasado por este proceso pueden ayudarte a definir tus expectativas y ofrecerte un punto de referencia para tus propios objetivos con respecto a la cirugía.
Qué puedes esperar
Cirugía de feminización facial
La cirugía de feminización facial puede incluir diversos procedimientos destinados a modificar los rasgos faciales, entre los que se encuentran:
- Desplazar la línea del cabello para crear una frente más pequeña.
- Aumento de volumen de los labios y los pómulos mediante implantes.
- Remodelación de la mandíbula y el mentón.
- Someterse a una cirugía de estiramiento cutáneo tras una reducción ósea.
Estas intervenciones suelen realizarse de forma ambulatoria, por lo que no es necesario pasar la noche en el hospital. El tiempo de recuperación para la mayoría de ellas es de varias semanas. La recuperación tras una intervención en la mandíbula lleva más tiempo.
Resección traqueal
La reducción del cartílago tiroideo, también conocido como «nuez de Adán», consiste en reducir el tamaño de dicho cartílago. Durante la intervención, se realiza una pequeña incisión debajo del mentón, en la pliegue del cuello o en un pliegue cutáneo para ocultar la cicatriz. A continuación, el cirujano reduce y remodela el cartílago. Por lo general, se trata de una intervención ambulatoria que no requiere hospitalización.
Cirugía de pecho
La terapia hormonal con estrógenos estimula el crecimiento de los senos, pero muchas personas no se conforman solo con ese crecimiento. La cirugía de aumento de pecho es una intervención quirúrgica destinada a aumentar el tamaño de los senos, que puede realizarse mediante implantes, injertos de grasa o una combinación de ambos.
Durante esta intervención, el cirujano realiza incisiones alrededor de la areola, cerca de la axila o en el pliegue debajo del pecho. A continuación, se colocan implantes de silicona o solución salina debajo del tejido mamario. Otra opción consiste en trasplantar grasa, músculos o tejido de otras partes del cuerpo a los senos.
Si las hormonas feminizantes no han logrado que los senos alcancen el tamaño suficiente para la cirugía de pecho, puede ser necesario realizar primero una intervención quirúrgica para colocar unos dispositivos llamados expansores de tejido delante de los músculos pectorales. Tras esa intervención, es necesario acudir al profesional sanitario cada pocas semanas para que se inyecte una pequeña cantidad de solución salina en los expansores de tejido. Esto estira lentamente la piel del pecho y otros tejidos para crear espacio para los implantes. Cuando la piel se ha estirado lo suficiente, se realiza otra intervención para retirar los expansores y colocar los implantes.
Cirugía genital
Orquiectomía
La orquiectomía es una intervención quirúrgica para extirpar los testículos. Dado que los testículos producen esperma y la hormona testosterona, una orquiectomía podría eliminar la necesidad de utilizar bloqueadores de la testosterona. Además, puede reducir la cantidad de estrógeno necesaria para conseguir y mantener el aspecto deseado.
Este tipo de intervención quirúrgica no suele requerir hospitalización. Se puede utilizar anestesia local, de modo que solo se adormece la zona testicular. O bien, la intervención puede realizarse bajo anestesia general. Esto significa que durante la intervención se encontrará en un estado similar al sueño.
Para extirpar los testículos, el cirujano realiza una incisión en el escroto y extrae los testículos a través de esa abertura. La orquiectomía se realiza como parte de la cirugía de vaginoplastia. Sin embargo, algunas personas prefieren someterse a ella de forma aislada, sin combinarla con otras intervenciones genitales.
Vaginoplastia
La vaginoplastia es la creación quirúrgica de una vagina. Durante la vaginoplastia, se utiliza piel del cuerpo del pene y del escroto para crear un canal vaginal. Este método quirúrgico se denomina «inversión peneana». En algunas técnicas, la piel también se utiliza para crear los labios vaginales. Este procedimiento se denomina «labiaplastia». En ocasiones, la labioplastia se realiza sin crear un canal vaginal. Esto se denomina «vaginoplastia de profundidad cero».
Para crear quirúrgicamente un clítoris, el cirujano utiliza la punta del pene y los nervios que la inervan. Esta intervención se denomina clitoroplastia. En algunas personas, se puede extraer piel de otra zona del cuerpo o utilizar tejido del colon para crear la vagina. Durante la vaginoplastia, se extirpan los testículos si no se ha hecho antes.
La mayoría de los cirujanos exigen una depilación láser en la zona del pene y el escroto para disponer de tejido sin vello para la intervención. Ese proceso puede llevar varios meses.
Tras la vaginoplastia, se coloca un tubo llamado catéter en la uretra para recoger la orina durante varios días. Deberá permanecer en observación durante aproximadamente una semana después de la intervención. La recuperación puede durar hasta dos meses. Su profesional sanitario le dará instrucciones sobre cuándo puede reanudar la actividad sexual con su nueva vagina.
Después de la cirugía, se le entregará un juego de dilatadores vaginales de distintos tamaños, ordenados de menor a mayor. Debe introducirse los dilatadores en la vagina para mantenerla abierta, alargar su longitud y estirarla. Siga las instrucciones de su profesional sanitario sobre la frecuencia con la que debe utilizar los dilatadores. Para mantener la vagina abierta, es necesario continuar con la dilatación a largo plazo.
Dado que la glándula prostática no se extirpa durante la intervención quirúrgica, es necesario seguir las recomendaciones de detección del cáncer de próstata adecuadas para su edad. Tras la intervención, es posible que aparezcan síntomas urinarios debido al agrandamiento de la próstata.
Resultados
La cirugía de reasignación de género puede tener un impacto positivo en el bienestar y la función sexual. Es importante seguir los consejos de tu profesional sanitario en cuanto a los cuidados a largo plazo y el seguimiento tras la intervención. La atención continuada tras la cirugía se asocia a buenos resultados para la salud a largo plazo.
Antes de someterse a la intervención quirúrgica, hable con los miembros de su equipo sanitario sobre qué puede esperar después de la operación y los cuidados continuos que pueda necesitar.
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