Por qué se hace
La braquiterapia se utiliza principalmente para tratar el cáncer. En ocasiones, también puede emplearse para tratar otras afecciones, como las cardiopatías.
Como parte del tratamiento contra el cáncer, la braquiterapia puede ser una alternativa a la radioterapia de haz externo en algunas situaciones. Se puede utilizar de forma independiente o junto con otros tratamientos contra el cáncer. Por ejemplo, la braquiterapia se utiliza a veces después de una intervención quirúrgica para destruir cualquier célula cancerosa residual. La braquiterapia también puede utilizarse como refuerzo adicional de la radiación en combinación con la radioterapia de haz externo.
La braquiterapia se utiliza para tratar muchos tipos de cáncer. Algunos ejemplos son:
- Cáncer cerebral
- Cáncer de mama
- Cáncer de cuello uterino
- Cáncer de endometrio
- Cáncer de esófago
- Cáncer de ojo
- Cáncer de vesícula biliar
- Cáncer de cabeza y cuello
- Cáncer de pulmón
- Cáncer de próstata
- Cáncer de recto
- Cáncer de piel
- Sarcomas de tejidos blandos
- Cáncer de vagina
- Cáncer de vulva
Riesgos
Los efectos secundarios de la braquiterapia se limitan a la zona tratada. Dado que la braquiterapia concentra la radiación en una zona de tratamiento reducida, solo se ve afectada esa zona.
Efectos secundarios frecuentes
Dependiendo de la zona tratada, los efectos secundarios pueden incluir:
- Sensibilidad e hinchazón en la zona tratada.
- Algún malestar o dolor.
- Cambios en la micción y en la evacuación de heces.
- Sangrado o manchado.
- Cambios en la función sexual con el tratamiento de las zonas reproductivas.
- Infección.
Estos efectos secundarios suelen ser leves y de corta duración. Pregunte a su equipo sanitario qué puede esperar del tratamiento.
Complicaciones poco frecuentes
En ocasiones pueden producirse complicaciones graves, aunque son poco frecuentes. Entre ellas se pueden incluir:
- Una abertura, denominada fístula, hacia los órganos cercanos.
- Cambios en los tejidos de la zona de tratamiento o de sus alrededores. En ocasiones, la braquiterapia puede provocar que los tejidos de la zona se endurezcan o se estrechen. En algunos casos, puede impedir que las heridas cicatricen o provocar la necrosis de los tejidos.
Cómo prepararse
Antes de comenzar la braquiterapia, usted:
- Reúnete con tu oncólogo radioterapeuta. Se trata de un médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante radioterapia. Tu oncólogo radioterapeuta supervisará tu tratamiento de braquiterapia.
- Realízate pruebas de diagnóstico por imagen. Te realizarán pruebas de diagnóstico por imagen para ayudar a planificar tu tratamiento. Estas pueden incluir radiografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas. Las imágenes ayudan a tu oncólogo radioterapeuta y al resto del equipo médico a determinar la dosis y la posición de la radiación. Estas pruebas se realizan antes del tratamiento o al inicio del mismo.
- Plan de anestesia. Es posible que usted y su equipo sanitario hablen sobre la anestesia que se le administrará durante la intervención. La anestesia puede ser sedación consciente o anestesia general. La sedación consciente significa que estará despierto durante la intervención, pero no sentirá dolor. La anestesia general significa que estará dormido durante toda la intervención. Algunas intervenciones no requieren anestesia. Depende del tipo de cáncer que padezca y del tipo de braquiterapia que se le haya prescrito.
- Sigue las instrucciones de tu equipo médico. Tu equipo médico te indicará cómo prepararte. Las instrucciones incluyen si debes dejar de comer o beber. También te indicarán si necesitas hacerte análisis de laboratorio y, en caso afirmativo, si debes modificar la forma de tomar la medicación ese día.
Qué puedes esperar
Por lo general, la braquiterapia se realiza de forma ambulatoria, lo que significa que se puede volver a casa el mismo día del tratamiento. Dependiendo del plan de tratamiento, es posible que sea necesario pasar una noche en el hospital.
Braquiterapia HDR
Durante la braquiterapia de alta dosis (HDR), el material radiactivo se introduce durante un breve periodo de tiempo y luego se retira.
- Colocación. Al inicio de la intervención, el equipo médico le ayudará a colocarse en una posición cómoda en la sala de tratamiento. Es posible que se le administre anestesia en ese momento.
- Colocación del dispositivo. El equipo de radioterapia coloca un dispositivo de administración de radiación dentro del tumor o cerca de él. El aspecto de los dispositivos de administración puede variar en función de la zona a tratar. En el caso de los cánceres vaginales, el dispositivo de administración puede ser un tubo o un cilindro diseñado para adaptarse a la abertura corporal específica. En el caso de los cánceres de mama o de próstata, el dispositivo puede consistir en agujas o aplicadores especiales que se insertan directamente en el tejido corporal. A veces, unos tubos flexibles y estrechos llamados catéteres conectan el dispositivo a un equipo de administración de radiación.
- Técnicas de imagen. Las tomografías computarizadas, las ecografías u otras pruebas de imagen ayudan a colocar los dispositivos en su sitio. Las imágenes permiten asegurarse de que el tratamiento se aplica en el lugar adecuado.
- Planificación. El equipo de radioterapia utiliza un programa informático para elaborar tu plan de tratamiento personalizado. El plan detalla dónde se administran las dosis de radiación a lo largo del recorrido del dispositivo de braquiterapia. La planificación suele realizarse mientras esperas en la sala. Puede llevar algún tiempo, hasta unas pocas horas. La duración depende del tipo de cáncer y del tratamiento.
- Administración de la radiación. El equipo de radioterapia sale de la sala. El material radiactivo se introduce en el dispositivo de administración con la ayuda de una máquina. Los miembros del equipo observan desde una sala cercana desde donde pueden verte y oírte. Si estás despierto y tienes alguna duda o no te sientes cómodo, comunícaselo al equipo. El material radiactivo permanece en tu cuerpo durante varios minutos. No notarás la radiación. No duele ni quema.
- Retirada del material radiactivo. Una vez finalizada la sesión, se retira el material radiactivo. Una vez que se haya retirado el material radiactivo de su cuerpo, ya no emitirá radiación. Usted no es radiactivo. No supone ningún peligro para otras personas y puede continuar con sus actividades habituales.
Es posible que tenga más de una sesión al día durante varios días. El dispositivo de administración puede permanecer colocado hasta que finalice el tratamiento. O bien, puede retirarse y volver a colocarse en cada sesión.
Braquiterapia de distancia larga
La braquiterapia de baja dosis suele ser permanente. Se colocan dentro del cuerpo semillas radiactivas que no es necesario retirar posteriormente. La radiación de las semillas se libera en la zona circundante a una tasa de dosis baja durante varios meses. Con el tiempo, la radiación desaparece.
- Colocación de las semillas. Mientras usted está bajo anestesia, su oncólogo radioterapeuta utiliza agujas finas y huecas para implantar las semillas radiactivas en el tumor o cerca de él. A menudo se recurre a una prueba de imagen, como una ecografía o una tomografía computarizada, para asegurarse de que las semillas se encuentran en el lugar adecuado. No debería sentir ninguna molestia una vez que las semillas estén colocadas.
- Después de la intervención. Las semillas siguen emitiendo radiación durante un breve periodo de tiempo. Por lo general, esta radiación se limita a la zona tratada. Es poco probable que las personas de tu entorno se vean afectadas. Como medida de precaución, es posible que tu equipo sanitario te aconseje que, durante unos días, reduzcas el tiempo que pasas cerca de niños y de mujeres embarazadas. La cantidad de radiación en tu cuerpo va disminuyendo con el tiempo.
Resultados
Es posible que su equipo médico le recomiende pruebas de imagen o exámenes físicos tras la braquiterapia. Las pruebas de seguimiento pueden ayudar a determinar si el tratamiento ha tenido éxito. Además, estas pruebas pueden servir de guía para decidir los siguientes pasos del tratamiento. El tipo de pruebas de imagen y exámenes que se le realicen dependerá del tipo y la localización del cáncer.
Durante las revisiones de seguimiento, el equipo te preguntará sobre posibles efectos secundarios. Informa a los miembros del equipo si tienes algún síntoma. Por lo general, ellos pueden ayudarte a encontrar formas de sentirte mejor.
Llame a su equipo médico si presenta:
- Fiebre o escalofríos, que pueden ser un síntoma de infección. Se considera fiebre una temperatura superior a 100,4 grados Fahrenheit (38 grados Celsius).
- Sangrado abundante.
- Un dolor que empeora, incluso con medicación.
- ¿Algún otro efecto secundario que no esperabas?
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