Por qué se hace

La radioterapia se utiliza para tratar prácticamente cualquier tipo de cáncer. De hecho, más de la mitad de las personas con cáncer recibirán radioterapia como parte de su tratamiento. La radioterapia también puede utilizarse para tratar algunas afecciones que no son cancerosas. Entre ellas se incluyen los tumores que no son cancerosos, denominados tumores benignos.

Cómo se utiliza la radioterapia en personas con cáncer

La radioterapia puede utilizarse en distintos momentos o por diferentes motivos durante el tratamiento contra el cáncer.

Es posible que tu equipo médico te recomiende la radioterapia:

  • Como único tratamiento contra el cáncer. A esto se le denomina tratamiento primario.
  • Antes de la cirugía, para reducir el tamaño del tumor. Esto se denomina terapia neoadyuvante.
  • Después de la cirugía, para detener el crecimiento de cualquier célula cancerosa que haya quedado. A esto se le denomina terapia adyuvante.
  • Junto con otros tratamientos, como la quimioterapia, para destruir las células cancerosas.
  • Para aliviar los síntomas causados por un cáncer en fase avanzada.

Riesgos

Es posible que sufra efectos secundarios como consecuencia de la radioterapia, o quizá no. Depende de la parte del cuerpo que reciba la radiación y de la dosis administrada. Si sufre efectos secundarios, estos pueden controlarse durante el tratamiento. Una vez finalizado el tratamiento, la mayoría de los efectos secundarios desaparecerán.

Parte del cuerpo que se está tratando Efectos secundarios frecuentes
Cualquier parte Pérdida de cabello en la zona tratada (en ocasiones permanente), irritación cutánea en la zona tratada, fatiga
Cabeza y cuello Boca seca, saliva espesa, dificultad para tragar, dolor de garganta, cambios en el sabor de los alimentos, náuseas, llagas en la boca, caries
Pecho Dificultad para tragar, tos, dificultad para respirar
Abdomen Náuseas, vómitos, diarrea
Pelvis Diarrea, irritación de la vejiga, micción frecuente, disfunción sexual

En ocasiones, pueden aparecer efectos secundarios después del tratamiento. Estos se denominan efectos secundarios tardíos. En muy raras ocasiones, puede aparecer un nuevo cáncer años o décadas después del tratamiento oncológico. Esto puede deberse a la radioterapia u otros tratamientos. A esto se le denomina «segundo cáncer primario». Pregunte a su médico sobre los posibles efectos secundarios que podrían aparecer tras el tratamiento, tanto a corto como a largo plazo.

Cómo prepararse

Antes de la radioterapia de haz externo, tendrá una consulta con un médico especializado en el uso de la radiación para tratar el cáncer. A este médico se le denomina oncólogo radioterapeuta. Juntos podrán valorar si la radioterapia es la opción adecuada para usted.

Si decide seguir adelante, su equipo médico planificará minuciosamente su tratamiento. Localizarán el punto exacto de su cuerpo para asegurarse de que la dosis adecuada de radiación llegue donde se necesita. La planificación suele incluir:

  • Simulación de la radioterapia. Durante la simulación, el equipo de radioterapia le ayudará a encontrar una posición cómoda. Debe permanecer inmóvil durante el tratamiento, por lo que es importante que se sienta cómodo.

    Para practicar, te tumbarás en el mismo tipo de camilla que se utilizará durante el tratamiento. Los cojines y los soportes te ayudarán a colocarte en la posición correcta para que puedas permanecer inmóvil. Es posible que te tomen las medidas para un molde corporal o una mascarilla de malla que te ayude a mantenerte en su sitio.

    A continuación, el equipo de radioterapia marcará la zona del cuerpo que va a recibir la radiación. Esto puede hacerse con un rotulador o con pequeños tatuajes permanentes. Todo depende de tu situación.

  • Planificación de las pruebas de imagen. Tu equipo de radioterapia utilizará pruebas de imagen para diseñar tu plan de radioterapia personalizado. Estas pueden incluir tomografías computarizadas o resonancias magnéticas. Durante estas pruebas, te tumbarás en la posición de tratamiento con la máscara o el molde que se te haya hecho a medida.

Una vez finalizada la planificación, tu equipo médico decidirá el tipo y la dosis de radioterapia que recibirás. Esta decisión se basará en el tipo de cáncer que padeces, tu estado de salud general y los objetivos del tratamiento.

La planificación es importante para ajustar correctamente la dosis y la orientación de los haces de radiación. Cuando esto se hace con precisión, se reduce el daño a las células sanas que rodean el tumor.

Qué puedes esperar

La radioterapia de haz externo utiliza un aparato que dirige haces de alta energía hacia el cuerpo. Este aparato se denomina acelerador lineal.

Mientras permanece inmóvil, el acelerador lineal se desplaza a su alrededor. Emite radiación desde varios ángulos. Su equipo médico ajusta la máquina específicamente para usted. De este modo, se administra la dosis precisa de radiación en el punto exacto de su cuerpo. No notará la radiación mientras se administra. Es como hacerse una radiografía.

La radioterapia de haz externo es un tratamiento ambulatorio. Esto significa que no será necesario que permanezca ingresado en el hospital tras el tratamiento. Lo habitual es recibir la terapia cinco días a la semana durante varias semanas. Algunos ciclos de tratamiento se administran a lo largo de una o dos semanas. El tratamiento se distribuye de esta manera para que las células sanas tengan tiempo de recuperarse entre sesiones. En ocasiones, se administra una sola sesión de tratamiento para aliviar el dolor u otros síntomas derivados de cánceres en estadios más avanzados.

Cada sesión suele durar entre 10 y 30 minutos. La mayor parte de ese tiempo se dedica a colocar el cuerpo en la posición adecuada. Durante el tratamiento, te tumbarás en la camilla de la misma forma que lo hiciste durante la planificación. Es posible que se utilicen los mismos moldes y soportes para ayudarte a mantener la posición.

El acelerador lineal emite un zumbido. Además, puede girar alrededor de tu cuerpo para alcanzar la zona a tratar desde diferentes ángulos.

El equipo de radioterapia estará en una sala cercana. Podrás hablar con ellos a través de un sistema de vídeo y audio que conecta ambas salas. Aunque no deberías sentir ningún dolor debido a la radiación, no dudes en decirnos si te sientes incómodo.

Resultados

Después de la radioterapia, es posible que te hagan pruebas de imagen para comprobar si el cáncer está disminuyendo. A veces, el cáncer responde al tratamiento de inmediato. Otras veces, pueden pasar semanas o meses hasta que se observe que el tratamiento está surtiendo efecto. Pregunta a tu equipo de radioterapia qué puedes esperar.

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