Por qué se hace

La crioablación congela las células cancerosas, provocando su muerte.

La crioablación para el cáncer suele utilizarse cuando no es posible someterse a una intervención quirúrgica para tratar la enfermedad. Por ejemplo, puede recomendarse cuando el tumor es demasiado grande para extirparlo quirúrgicamente. También puede ser útil para personas que padecen otras afecciones médicas que hacen que la cirugía no sea segura.

La crioablación puede ser un tratamiento eficaz para muchos tipos de cáncer, entre ellos:

  • Cáncer de huesos.
  • Cáncer de mama.
  • Cáncer de riñón.
  • Cáncer de hígado.
  • Cáncer de pulmón.
  • Cáncer de próstata.

La crioablación también puede utilizarse para aliviar el dolor y otros síntomas que puede provocar el cáncer que se ha extendido a los huesos, a otros órganos o a los ganglios linfáticos.

Riesgos

Al igual que cualquier procedimiento médico, la crioablación para el cáncer conlleva riesgos. Entre estos riesgos se incluyen hemorragias, coágulos sanguíneos e infecciones. También es posible sufrir una reacción adversa a los medicamentos llamados anestésicos, que evitan el dolor durante el procedimiento.

Otros riesgos de la crioablación para el cáncer incluyen dolor persistente en la zona tratada y lesiones en órganos y tejidos sanos.

Algunas personas padecen una enfermedad denominada «síndrome posablación», que se presenta varios días después de la crioablación. Por lo general, se caracteriza por fiebre y otros síntomas similares a los de la gripe. En general, el síndrome posablación dura unos cinco días. Sin embargo, en algunas personas puede prolongarse entre dos y tres semanas.

En raras ocasiones, puede aparecer una afección denominada «reacción criogénica» poco después de la crioablación. Puede provocar escalofríos, fiebre, taquicardia y respiración rápida y superficial. También puede provocar daño renal. Sin embargo, ese daño suele ser temporal.

Una forma más grave de la crioreacción es el crioshock. Se trata de una afección potencialmente mortal que puede provocar un fallo orgánico. No está claro qué causa el crioshock. Sin embargo, se da con mayor frecuencia cuando se utiliza la crioablación para tratar el cáncer de hígado.

Cómo prepararse

A menudo se realizan pruebas de diagnóstico por imagen antes de la crioablación para ayudar a planificar la intervención. Estas pruebas pueden incluir una ecografía, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM).

Es posible que tenga que dejar de tomar aspirina u otros medicamentos anticoagulantes varios días antes de la crioablación. Entre ellos se pueden incluir la warfarina (Jantoven), el apixabán (Eliquis), la heparina y otros medicamentos como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros). No deje de tomar este medicamento sin consultar primero con un miembro de su equipo médico.

Es probable que tengas que dejar de comer y beber durante un tiempo antes de la crioablación. Tu equipo sanitario te indicará qué medidas debes seguir antes de la intervención.

Es posible que tengas que pasar la noche en el hospital después de la crioablación. Sin embargo, algunas personas pueden volver a casa el mismo día. Organiza el transporte para volver a casa cuando salgas del hospital.

Qué puedes esperar

Durante la crioablación para el cáncer

La crioablación para el cáncer se realiza en un hospital. Es posible que te administren un medicamento llamado anestesia general para que entres en un estado similar al sueño. A veces se utiliza anestesia regional, de modo que estarás consciente de lo que ocurre a tu alrededor, pero no sentirás nada en la zona que se está tratando.

Una vez que la anestesia haya hecho efecto, su profesional sanitario:

  • Introduce sondas metálicas finas o agujas en la zona donde se encuentra el cáncer.
  • Observa las imágenes obtenidas mediante ecografía, tomografía computarizada o resonancia magnética para asegurarse de que las sondas o agujas estén colocadas correctamente.
  • Libera un gas que circula por las sondas o agujas y provoca la congelación del tejido.
  • Supervisa y controla la temperatura de las agujas y el grado de congelación del tejido.

Tras una crioablación para tratar el cáncer

Es posible que pueda volver a casa el mismo día de la intervención, o quizá tenga que pasar la noche en el hospital. Es posible que le administren un antibiótico para prevenir infecciones.

Después de la intervención, es posible que sienta algo de dolor y que le salgan moratones durante varios días en las zonas donde se colocaron las sondas o las agujas. La mayoría de las personas pueden retomar sus actividades habituales al cabo de unos días.

Resultados

Tras una crioablación para tratar el cáncer, se le realizarán revisiones periódicas, junto con pruebas de imagen y análisis de laboratorio, para comprobar cómo está respondiendo el cáncer al tratamiento. Pregunte a su equipo sanitario cuándo podrá conocer los resultados.

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