Por qué se hace

Los profesionales sanitarios utilizan las pruebas de densidad ósea para:

  • Detecta los primeros signos de pérdida ósea antes de que se produzca una fractura.
  • Calcula tu riesgo de sufrir una fractura en el futuro.
  • Comprueba si padeces osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos.

Si ya padeces osteoporosis, las pruebas de densidad ósea permiten evaluar la eficacia de tu tratamiento.

Una densitometría ósea es diferente de una gammagrafía ósea. La gammagrafía ósea requiere una inyección y suele realizarse para detectar problemas como fracturas, infecciones o cáncer en los huesos. La densitometría ósea no requiere inyección.

La osteoporosis es más frecuente en las mujeres mayores, pero los hombres mayores también pueden padecerla. Independientemente de tu edad o sexo, tu profesional sanitario puede recomendarte una densitometría ósea si:

  • Has perdido estatura. Perder 3,8 cm (1,5 pulgadas) o más puede ser un síntoma de pequeñas fracturas en la columna vertebral provocadas por la osteoporosis.
  • Te has roto un hueso con facilidad. Estas fracturas, conocidas como «fracturas por fragilidad», pueden producirse por algo tan insignificante como una tos o un estornudo si tus huesos están muy débiles.
  • Tomas medicamentos esteroides. El uso prolongado de medicamentos esteroides, como la prednisona, puede reducir la capacidad del organismo para regenerar el hueso. Esto aumenta el riesgo de sufrir pérdida ósea.
  • Sus niveles hormonales han bajado. Tras la menopausia se produce una disminución natural de las hormonas. Además, algunos tratamientos contra el cáncer pueden provocar una bajada de los niveles hormonales, incluidos ciertos tratamientos para el cáncer de próstata que reducen la testosterona. Unos niveles hormonales más bajos pueden debilitar los huesos.

Riesgos

Aunque las pruebas de densidad ósea son útiles, presentan algunas limitaciones:

  • Diferentes métodos de análisis. Las pruebas que miden la densidad ósea en la columna vertebral y la cadera son más precisas que las que evalúan los huesos del antebrazo, los dedos o el talón.
  • Afecciones de la columna vertebral. Si padeces determinadas afecciones de la columna vertebral, como artritis o escoliosis, o si te has sometido a operaciones de columna en el pasado, es posible que los resultados de la prueba no sean tan precisos.
  • Exposición a la radiación. La densitometría ósea utiliza una pequeña cantidad de radiación de rayos X. La exposición es muy baja, pero normalmente se evita realizar la prueba durante el embarazo.
  • No revela la causa. Una densitometría ósea puede indicar si tienes una densidad ósea baja, pero no permite determinar cuál es la causa. Tu profesional sanitario puede solicitar otras pruebas para obtener más información.
  • Cobertura del seguro. Medicare y algunos planes de seguro pueden cubrir esta prueba cada dos años para las personas con riesgo. Consulte su plan de seguro médico para ver si su prueba está cubierta.

Cómo prepararse

Las pruebas de densidad ósea son sencillas, rápidas e indoloras. Prácticamente no requieren preparación previa.

  • Informe a su profesional sanitario si se ha sometido recientemente a una radiografía con bario o si le han administrado un medio de contraste para una tomografía computarizada o una prueba de medicina nuclear. Estos procedimientos podrían interferir en la densitometría ósea.
  • No tome suplementos de calcio durante las 24 horas previas a la prueba.
  • Lleva ropa holgada y cómoda, sin cremalleras, botones ni cinturones. Deja las joyas en casa. Sácate de los bolsillos cualquier objeto metálico, como llaves o monedas.

Qué puedes esperar

Las pruebas de densidad ósea evalúan los huesos con mayor riesgo de fractura debido a la osteoporosis. Entre ellos se incluyen:

  • Los huesos de la parte baja de la espalda, conocidos como columna lumbar.
  • La parte superior del fémur, cerca de la cadera.
  • Los huesos del antebrazo.

Si te realizan la prueba en un hospital o una clínica, lo más probable es que te tumbes en una camilla acolchada mientras un brazo escáner se desplaza por tu cuerpo. La prueba es indolora. Dura entre 10 y 30 minutos. La cantidad de radiación a la que estás expuesto es muy baja, mucho menor que la de una radiografía de tórax.

Algunas pruebas de densidad ósea se realizan con un pequeño dispositivo portátil que examina los huesos de las extremidades, como los dedos, la muñeca o el talón. Estas pruebas se denominan pruebas periféricas. Suelen ofrecerse en ferias de salud o eventos comunitarios.

Aunque las pruebas periféricas pueden ser útiles para la detección precoz, no son tan precisas como las que se realizan en la columna vertebral o la cadera. Si una prueba periférica revela una baja densidad ósea, tu profesional sanitario podría recomendarte una exploración de seguimiento de la columna vertebral o la cadera para confirmar los resultados.

Resultados

La densitometría ósea te proporciona dos valores: el T-score y el Z-score.

p-valor

La puntuación T compara tu densidad ósea con la de un adulto joven sano. Indica en qué medida tu densidad ósea es superior o inferior a ese valor de referencia.

Esto es lo que significan las cifras:

  • -1 o más. Tu densidad ósea es buena.
  • Entre -1 y -2,5. Tienes osteopenia, lo que significa que tu densidad ósea está por debajo de los niveles saludables y puede derivar en osteoporosis.
  • -2,5 o menos. Es probable que padezcas osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas.

puntuación Z

La puntuación Z compara tu densidad ósea con los valores habituales para una persona de tu edad, sexo, peso y origen racial o étnico.

Si tu puntuación Z es mucho más alta o más baja de lo esperado, tu profesional sanitario podría recomendarte otras pruebas para averiguar el motivo.

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