Por qué se hace
Un análisis de médula ósea proporciona información detallada sobre el estado de la médula ósea y las células sanguíneas.
Es posible que tu médico te pida un análisis de médula ósea si los análisis de sangre presentan resultados anormales o no proporcionan suficiente información sobre un posible problema.
Es posible que su médico le realice un análisis de médula ósea para:
- Diagnosticar una enfermedad o afección que afecte a la médula ósea o a las células sanguíneas
- Determinar el estadio o la evolución de una enfermedad
- Determinar si los niveles de hierro son adecuados
- Hacer un seguimiento del tratamiento de una enfermedad
- Investigar una fiebre de origen desconocido
El análisis de médula ósea puede utilizarse para diagnosticar numerosas afecciones. Entre ellas se incluyen:
- Anemia
- Trastornos hematológicos en los que se producen cantidades insuficientes o excesivas de determinados tipos de células sanguíneas, como la leucopenia, la leucocitosis, la trombocitopenia, la trombocitosis, la pancitopenia y la policitemia
- Cánceres de la sangre o de la médula ósea, como las leucemias, los linfomas y el mieloma múltiple
- Cánceres que se han extendido desde otra zona, como la mama, hasta la médula ósea
- Hemocromatosis
- Fiebre de origen desconocido
Riesgos
Las punciones de médula ósea son, por lo general, procedimientos seguros. Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden incluir:
- Sangrado excesivo, especialmente en personas con un recuento bajo de un determinado tipo de células sanguíneas (plaquetas)
- Infección, generalmente de la piel en la zona de la exploración, sobre todo en personas con el sistema inmunitario debilitado
- Molestias persistentes en la zona donde se realizó la punción de médula ósea
- En raras ocasiones, puede producirse una perforación del esternón durante las aspiraciones esternales, lo que puede provocar problemas cardíacos o pulmonares
Cómo prepararse
Las pruebas de médula ósea suelen realizarse de forma ambulatoria. Por lo general, no es necesaria ninguna preparación especial.
Si te van a administrar un sedante durante la biopsia de médula ósea, es posible que tu médico te pida que no comas ni bebas nada durante un tiempo antes de la intervención. También tendrás que pedirle a alguien que te lleve a casa después.
Además, quizá te interese:
- Informe a su médico de los medicamentos y suplementos que toma. Algunos medicamentos y suplementos pueden aumentar el riesgo de hemorragia tras una punción y biopsia de médula ósea.
- Coméntale a tu médico si te sientes nervioso por la intervención. Habla con él sobre tus preocupaciones respecto a la prueba. En algunos casos, es posible que el médico te administre un sedante antes de la prueba, además de un anestésico local en el lugar donde se insertará la aguja.
Qué puedes esperar
La punción y la biopsia de médula ósea pueden realizarse en un hospital, una clínica o la consulta del médico.
Estos procedimientos suelen ser realizados por un médico especializado en trastornos sanguíneos (hematólogo) o en cáncer (oncólogo). No obstante, las punciones de médula ósea también pueden ser realizadas por enfermeras con formación específica.
La biopsia de médula ósea suele durar entre 10 y 20 minutos. Se necesita tiempo adicional para la preparación y los cuidados posteriores a la intervención, sobre todo si se le administra sedación intravenosa (IV).
Antes de la intervención
Se le tomará la tensión arterial y se le controlará la frecuencia cardíaca, y se le administrará algún tipo de anestesia para que se sienta cómodo.
La punción de médula ósea se puede realizar únicamente con anestesia local para adormecer la zona donde se introducirán las agujas. Con anestesia local, la punción de médula ósea, en particular, puede provocar un dolor breve pero agudo. Muchas personas optan por recibir también una sedación ligera para aliviar aún más el dolor.
Si le preocupa el dolor, es posible que le administren un medicamento por vía intravenosa para que esté total o parcialmente sedado durante la biopsia de médula ósea.
Se marca y se limpia con un antiséptico la zona en la que se introducirán las agujas de biopsia. El líquido de la médula ósea (aspirado) y la muestra de tejido (biopsia) suelen obtenerse de la cresta superior de la parte posterior del hueso de la cadera (cresta ilíaca posterior). En ocasiones, puede utilizarse la parte delantera de la cadera.
Se le pedirá que se tumbe boca abajo o de lado, y se le cubrirá el cuerpo con una sábana de modo que solo quede al descubierto la zona que se va a examinar.
En contadas ocasiones, se extrae una muestra de médula ósea —pero no mediante biopsia— del esternón o, en niños de entre 12 y 18 meses, del hueso de la pierna.
Punción de médula ósea
La punción de médula ósea suele realizarse en primer lugar. El médico o el personal de enfermería realiza una pequeña incisión en la piel y, a continuación, introduce una aguja hueca a través del hueso hasta llegar a la médula ósea.
Mediante una jeringa acoplada a la aguja, se extrae una muestra de la parte líquida de la médula ósea. Es posible que sienta un breve dolor agudo o un pinchazo. La aspiración solo dura unos minutos. Es posible que se extraigan varias muestras.
El equipo sanitario comprueba la muestra para asegurarse de que es adecuada. En contadas ocasiones, no se puede extraer líquido y hay que cambiar de lugar para volver a intentarlo.
Biopsia de médula ósea
El médico o la enfermera utilizan una aguja más gruesa para extraer una muestra de tejido óseo sólido de la médula ósea. La aguja de biopsia está especialmente diseñada para extraer un cilindro (muestra cilíndrica) de médula ósea.
Después de la intervención
Se ejercerá presión sobre la zona donde se insertó la aguja para detener la hemorragia. A continuación, se colocará un vendaje sobre la zona.
Si te han administrado anestesia local, te pedirán que te tumbes boca arriba durante unos 10 o 15 minutos y que ejerzas presión sobre la zona de la biopsia. Después podrás marcharte y seguir con tu día a día, retomando tus actividades habituales tan pronto como te sientas con ganas.
Si te han administrado sedación intravenosa, te llevarán a una sala de recuperación. Asegúrate de que alguien te lleve a casa y descansa durante 24 horas.
Es posible que sienta algo de dolor durante una semana o más después de la punción de médula ósea. Consulte a su médico sobre la posibilidad de tomar un analgésico, como el paracetamol (Tylenol, entre otros).
Mantenimiento del sitio
Lleve el vendaje puesto y manténgalo seco durante 24 horas. No se duche, se bañe, nade ni utilice un jacuzzi. Pasadas las 24 horas, ya puede mojar la zona.
Póngase en contacto con su médico si presenta:
- Sangrado que empapa el vendaje o que no se detiene con la presión directa
- Una fiebre persistente
- Aumento del dolor o las molestias
- Hinchazón en la zona de la intervención
- Aumento del enrojecimiento o del supuración en la zona de la intervención
Para ayudar a reducir al mínimo el sangrado y las molestias, evite realizar actividades intensas o hacer ejercicio durante uno o dos días.
Resultados
Las muestras de médula ósea se envían a un laboratorio para su análisis. Por lo general, el médico le comunicará los resultados en unos días, aunque es posible que tarde más tiempo.
En el laboratorio, un especialista en el análisis de biopsias (patólogo o hematopatólogo) evaluará las muestras para determinar si su médula ósea produce suficientes células sanguíneas sanas y para detectar células anormales.
Esta información puede ayudar a tu médico a:
- Confirmar o descartar un diagnóstico
- Determinar el grado de avance de una enfermedad
- Evaluar si el tratamiento está surtiendo efecto
Dependiendo de los resultados, es posible que necesites hacerte más pruebas de seguimiento.
© 1998-2025 Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médicas (MFMER). Todos los derechos reservados. Condiciones de uso