Por qué se hace
Se puede realizar una biopsia renal para:
- Diagnosticar un problema renal que no se puede identificar de otra manera
- Ayudar a elaborar planes de tratamiento basados en el estado del riñón
- Determinar la rapidez con la que avanza la enfermedad renal
- Determinar el alcance de los daños causados por una enfermedad renal u otra afección
- Evaluar la eficacia del tratamiento para la enfermedad renal
- Controlar el estado de un riñón trasplantado o averiguar por qué un riñón trasplantado no funciona correctamente
Es posible que su médico le recomiende una biopsia renal basándose en los resultados de análisis de sangre u orina que indiquen:
- Sangre en la orina procedente del riñón
- Exceso de proteínas en la orina (proteinuria), que va en aumento o se acompaña de otros síntomas de enfermedad renal
- Problemas en la función renal que provocan una acumulación excesiva de productos de desecho en la sangre
No todas las personas que padecen estos problemas necesitan una biopsia renal. La decisión se basa en los signos y síntomas que presente, los resultados de las pruebas y su estado de salud general.
Riesgos
En general, la biopsia renal percutánea es una intervención segura. Entre los posibles riesgos se incluyen:
- Hemorragia. La complicación más frecuente de una biopsia renal es la presencia de sangre en la orina. La hemorragia suele detenerse en unos pocos días. Las hemorragias lo suficientemente graves como para requerir una transfusión de sangre afectan a un porcentaje muy reducido de personas a las que se les realiza una biopsia renal. En contadas ocasiones, es necesaria una intervención quirúrgica para controlar la hemorragia.
- Dolor. Es habitual sentir dolor en la zona de la biopsia después de una biopsia renal, pero suele durar solo unas horas.
- Fístula arteriovenosa. Si la aguja de la biopsia daña accidentalmente las paredes de una arteria y una vena cercanas, puede formarse una conexión anómala (fístula) entre ambos vasos sanguíneos. Este tipo de fístula no suele causar síntomas y se cierra por sí sola.
- Otros. En raras ocasiones, la acumulación de sangre (hematoma) alrededor del riñón se infecta. Esta complicación se trata con antibióticos y drenaje quirúrgico. Otro riesgo poco frecuente es la aparición de hipertensión arterial relacionada con un hematoma de gran tamaño.
Cómo prepararse
Antes de la biopsia renal, te reunirás con tu médico para hablar sobre lo que puedes esperar. Es un buen momento para hacer preguntas sobre la intervención y asegurarte de que comprendes los beneficios y los riesgos.
Medicamentos
Cuando acuda a la consulta con su médico, lleve una lista de todos los medicamentos que toma, incluidos los de venta libre, las vitaminas y los suplementos a base de plantas. Antes de la biopsia renal, se le pedirá que deje de tomar los medicamentos y suplementos que puedan aumentar el riesgo de sangrado. Entre ellos se incluyen:
- Medicamentos anticoagulantes, como la warfarina (Coumadin, Jantoven), el rivaroxabán (Xarelto), el dabigatrán (Pradaxa) o la enoxaparina (Lovenox)
- Medicamentos que evitan que las plaquetas se agrupen en exceso, como el clopidogrel (Plavix)
- Aspirina
- Ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
- Ciertos suplementos alimenticios, como los ácidos grasos omega-3
Tu médico o enfermero te indicará cuándo debes dejar de tomar estos medicamentos y suplementos, y durante cuánto tiempo. A menudo, se suspende la toma de estos medicamentos siete días antes de la intervención y se reanuda siete días después.
Muestras de sangre y orina
Antes de la biopsia, te harán un análisis de sangre y deberás entregar una muestra de orina para descartar que tengas una infección u otra afección que pudiera suponer un riesgo para la biopsia.
Dieta
Es posible que te pidan que no comas ni bebas nada durante las ocho horas previas a la biopsia renal.
Qué puedes esperar
La biopsia renal se realizará en un hospital o en un centro ambulatorio. Antes de comenzar la intervención, se le colocará una vía intravenosa. Es posible que se le administren sedantes a través de la vía intravenosa.
Durante la intervención
Durante la biopsia, estará despierto y se tumbará boca abajo o de lado, dependiendo de cuál de estas posiciones permita un mejor acceso al riñón. Para una biopsia de un riñón trasplantado, la mayoría de las personas se tumban boca arriba.
Una biopsia percutánea comprende los siguientes pasos:
- Con una sonda de ecografía, el médico determina con exactitud dónde introducir la aguja. En algunos casos, se puede utilizar una tomografía computarizada en lugar de la ecografía.
- El médico te marca la piel, limpia la zona y te aplica un medicamento anestésico (anestésico local).
- El médico realiza una pequeña incisión en el lugar por donde se introducirá la aguja y utiliza el ecógrafo para guiarla hasta el riñón.
- Es posible que el médico le pida que contenga la respiración mientras toma una muestra con un instrumento accionado por resorte. Es posible que note un «chasquido» o una presión y que oiga un ruido seco y agudo.
- Es posible que el médico tenga que introducir la aguja varias veces —a menudo a través de la misma incisión— para obtener suficiente tejido.
- El médico retira la aguja y coloca un pequeño vendaje sobre la incisión.
Otros procedimientos de biopsia renal
La biopsia renal percutánea no es una opción para algunas personas. Si tienes antecedentes de problemas de sangrado, padeces un trastorno de la coagulación o solo tienes un riñón, es posible que tu médico considere la posibilidad de realizar una biopsia laparoscópica.
En esta intervención, el médico realiza una pequeña incisión e introduce un tubo delgado y con luz que tiene una cámara de vídeo en el extremo (laparoscopio). Este instrumento permite al médico ver el riñón en una pantalla de vídeo y extraer muestras de tejido.
Después de la intervención
Tras la biopsia, es probable que:
- Permanecerá un tiempo en la sala de recuperación, donde se le controlarán la presión arterial, el pulso y la respiración.
- Hazte un análisis de orina y un hemograma completo para descartar hemorragias y otras complicaciones.
- Descansa tranquilamente durante unas cuatro o seis horas.
- Reciba instrucciones por escrito sobre su recuperación.
- Es posible que sienta molestias o dolor en la zona de la biopsia durante unas horas. Se le recetarán medicamentos para aliviar el dolor.
La mayoría de las personas pueden salir del hospital el mismo día, entre 12 y 24 horas después de la intervención. Una vez en casa, es probable que tu médico te recomiende que descanses durante uno o dos días más. Tu equipo sanitario te informará de cualquier restricción en tus actividades, como evitar levantar objetos pesados o realizar ejercicio intenso.
El tejido renal se envía a un laboratorio para que lo examine un médico especializado en el diagnóstico de enfermedades (patólogo). El patólogo utiliza microscopios y tintes para detectar depósitos inusuales, cicatrices, infecciones u otras anomalías en el tejido renal.
Llame a su médico si nota:
- Presencia de sangre roja intensa o coágulos en la orina más de 24 horas después de la biopsia
- Cambios en la micción, como la imposibilidad de orinar, la necesidad urgente o frecuente de orinar, o una sensación de ardor al orinar
- Aumento del dolor en la zona de la biopsia
- Fiebre superior a 38 °C (100,4 °F)
- Desmayo o debilidad
Resultados
Es posible que el médico tarde hasta una semana en recibir el informe de la biopsia del laboratorio de anatomía patológica. En casos urgentes, es posible que el informe completo o parcial esté disponible en menos de 24 horas.
Por lo general, su médico le comentará los resultados en una visita de seguimiento. Estos resultados pueden ayudar a aclarar la causa de su problema renal, o bien servir para planificar o modificar su tratamiento.
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