Por qué se hace

La resonancia magnética cerebral se realiza para diagnosticar diversas afecciones y para determinar la causa de una variedad de síntomas.

Un profesional sanitario puede recomendar una resonancia magnética cerebral para determinar la causa de síntomas como:

  • No poder mover una parte del cuerpo.
  • Mareos.
  • Dolores de cabeza.
  • Problemas auditivos.
  • Problemas para hablar.
  • Convulsiones.
  • Síntomas tras un traumatismo craneal.
  • Problemas de visión, como la pérdida de la vista o ver doble.

La resonancia magnética cerebral puede utilizarse para diagnosticar afecciones como:

  • Hemorragia cerebral.
  • Aneurisma cerebral.
  • Traumatismo cerebral.
  • Tumores cerebrales.
  • Coágulos de sangre en el cerebro.
  • Demencia.
  • Epilepsia.
  • Acumulación de líquido en el cerebro, también conocida como hidrocefalia.
  • Problemas relacionados con la glándula pituitaria.
  • Pérdida de memoria.
  • Migrañas y dolores de cabeza.
  • Trastornos del movimiento.
  • Esclerosis múltiple.
  • Lesión medular.
  • Accidente cerebrovascular.

La resonancia magnética cerebral puede utilizarse por motivos distintos al diagnóstico de una afección concreta. Otros motivos por los que podrías necesitar una resonancia magnética cerebral son, entre otros:

  • Mapeo cerebral. Antes de someterse a una intervención quirúrgica cerebral, es posible que su profesional sanitario tenga que realizarle una resonancia magnética cerebral para localizar determinadas áreas del cerebro. El profesional sanitario puede identificar qué áreas controlan el movimiento, el habla y la memoria, de modo que el cirujano pueda tener cuidado de evitarlas durante la intervención. El mapeo cerebral también puede realizarse antes de una radioterapia cerebral.
  • Para detectar cambios en el cerebro. Si ya te han diagnosticado un tumor cerebral u otra afección, es posible que necesites someterte a resonancias magnéticas cerebrales adicionales. Estas pruebas permiten determinar si el tumor está creciendo. A medida que las personas envejecen, pueden necesitar resonancias magnéticas cerebrales para detectar una posible reducción del volumen cerebral.
  • Seguimiento. Algunos tratamientos, como los nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer, requieren un seguimiento mediante resonancias magnéticas cerebrales para determinar su seguridad y eficacia.

Es posible que tu profesional sanitario te recomiende una resonancia magnética cerebral en lugar de otros tipos de pruebas de imagen cerebral, como las tomografías computarizadas, ya que la resonancia magnética cerebral ofrece mayor detalle y permite apreciar mejor las diferencias entre los tejidos cerebrales. Además, la resonancia magnética cerebral puede ser preferible a la tomografía computarizada en el caso de personas que no pueden exponerse a la radiación.

Riesgos

La resonancia magnética cerebral es, por lo general, una prueba muy segura que no entraña riesgos importantes. Sin embargo, hay ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de que surjan complicaciones durante la resonancia magnética cerebral.

Objetos metálicos dentro o sobre el cuerpo

Dado que el aparato de resonancia magnética utiliza un imán grande y potente, las personas que tengan objetos metálicos en el cuerpo o sobre él pueden necesitar cuidados especiales. Entre los objetos que pueden contener metal se incluyen:

  • Marcapasos o cualquiera de sus componentes.
  • Desfibriladores cardíacos implantables.
  • Clavitos o tornillos.
  • Grapas quirúrgicas.
  • Stents.
  • Dispositivos de estimulación, como los estimuladores cerebrales profundos.
  • Audífonos o implantes en el oído.
  • Clips o espirales para tratar un aneurisma.
  • Sistemas de monitorización continua de la glucosa.
  • Dispositivos que se implantan en el cuerpo para administrar medicamentos, como la insulina.
  • Dispositivos utilizados para expandir tejidos.
  • Fragmentos de metralla o balas.
  • Cualquier implante que contenga un imán o metal.
  • Piercings corporales, tatuajes, delineador de ojos permanente u otros cosméticos permanentes.
  • Prótesis articulares.
  • Válvulas cardíacas artificiales.

El imán de la máquina de resonancia magnética puede atraer estos objetos metálicos y provocar lesiones. Los objetos metálicos pueden salir disparados por la sala al ser atraídos por el potente campo magnético. El imán de la resonancia magnética también puede hacer que los objetos metálicos presentes en el cuerpo se calienten y provoquen quemaduras. Habla con tu profesional sanitario antes de la resonancia magnética cerebral para comentar cualquier objeto que pueda afectar a tu seguridad durante la prueba.

Si padeces obesidad o tienes miedo a los espacios cerrados, es posible que te resulte muy difícil sentirte cómodo durante una resonancia magnética cerebral. Pregunta a tu equipo médico qué medidas pueden facilitarte la resonancia magnética cerebral.

Enfermedad renal y resonancia magnética cerebral con contraste

Si te vas a someter a una resonancia magnética cerebral con contraste y padeces una enfermedad renal, tu profesional sanitario te informará sobre el tipo de contraste que puedes recibir. Los tipos más recientes de contraste con gadolinio suelen ser seguros, pero es posible que no se te recomienden los agentes de contraste con gadolinio más antiguos. Podrías correr un mayor riesgo de padecer una enfermedad poco frecuente pero grave denominada fibrosis sistémica nefrogénica. Esta enfermedad puede provocar un engrosamiento de los órganos, la piel y otros tejidos. En casos excepcionales, puede provocar la muerte.

Si te vas a hacer una resonancia magnética cerebral con contraste, es posible que sufras una reacción alérgica al medio de contraste. Esto puede provocar picor y urticaria. Algunas personas experimentan malestar estomacal u otras molestias a causa del contraste.

Cómo prepararse

Comenta con tu profesional sanitario qué debes hacer para prepararte para la resonancia magnética cerebral. Por lo general, puedes comer y beber sin restricciones antes de someterte a una resonancia magnética cerebral. Consulta a tu profesional sanitario si tienes dudas sobre algún alimento o bebida en concreto, como las bebidas con cafeína o alcohólicas. Deberías poder tomar todos tus medicamentos habituales, a menos que tu profesional sanitario te indique lo contrario.

Puedes llevar la ropa que quieras para una resonancia magnética cerebral, ya que te pondrás una bata para la prueba. Debes tener cuidado a la hora de prepararte ese día y evitar llevar:

  • Maquillaje que contenga partículas metálicas.
  • Joyería y relojes.
  • Horquillas o accesorios para el pelo fabricados en metal.
  • Gafas.
  • Prótesis dentales y otras piezas dentales con metal que se pueden quitar.
  • Piercings corporales.
  • Audífonos.
  • Un sujetador con aros.

Por lo general, la mayoría de los cosméticos, los empastes dentales y los aparatos ortodónticos no suponen ningún problema para una resonancia magnética cerebral. Es posible que las imágenes resulten un poco menos nítidas. Consulta con tu profesional sanitario si tienes alguna duda o inquietud.

En general, no se recomienda que las mujeres embarazadas se sometan a una resonancia magnética cerebral durante el primer trimestre, a menos que no realizarse la prueba suponga un riesgo significativo. La resonancia magnética cerebral suele considerarse segura durante los últimos meses del embarazo. Aunque no hay radiación, el feto estará expuesto al potente campo magnético de la máquina. Las mujeres embarazadas no deben someterse a una resonancia magnética cerebral con contraste en ningún momento del embarazo. Informa siempre a tu profesional sanitario si estás embarazada o si podrías estarlo.

No lleves contigo al interior de la sala el móvil, las tarjetas de crédito ni otros objetos magnéticos para la resonancia magnética cerebral. Estos objetos pueden afectar a la nitidez de las imágenes, y el imán podría dañarlos.

Dado que la máquina de resonancia magnética puede hacer mucho ruido durante la prueba, tendrás que llevar protección auditiva. Quizá te convenga traer un par de tapones para los oídos para estar tranquilo y cómodo. En algunos centros, es posible que el equipo sanitario te proporcione unos para que te los pongas.

Qué puedes esperar

Antes de la resonancia magnética cerebral

Antes de la resonancia magnética cerebral, comenta con tu profesional sanitario cualquier duda que tengas y los pasos que debas seguir para prepararte. Una vez en el centro, te pondrás una bata de hospital o ropa quirúrgica para la resonancia magnética cerebral. Sigue las instrucciones de tu profesional sanitario sobre los objetos metálicos antes de entrar en la sala donde se realizará la resonancia magnética cerebral.

Si no estás seguro o tienes dudas sobre algún objeto metálico que tengas en el cuerpo, es posible que te hagan una radiografía para confirmar que puedes someterte a la resonancia magnética cerebral sin riesgo alguno. Si te sientes nervioso o ansioso por la prueba y por estar en un espacio reducido, tu profesional sanitario puede recetarte un medicamento que te ayude a relajarte. No obstante, debes permanecer despierto durante la resonancia magnética.

Si tienes a un amigo o familiar contigo en la sala durante la resonancia magnética cerebral, esa persona también debe seguir las instrucciones relativas a los objetos metálicos.

Durante una resonancia magnética cerebral

Una vez que estés en la sala de exploración, te pedirán que te tumbes boca arriba sobre una camilla larga. La camilla se desliza hacia dentro y hacia fuera del aparato de resonancia magnética. Un aparato de resonancia magnética convencional tiene el aspecto de un gran cilindro o tubo hueco con espacio en el centro para la camilla. El aparato que te rodea contiene el imán.

Si te vas a someter a una resonancia magnética abierta, de amplio diámetro o en posición vertical, tu postura puede ser diferente. Dependiendo del tipo de equipo de resonancia magnética que se utilice, es posible que el imán no te rodee por completo. Es posible que estés de pie o sentado. Tu equipo sanitario te indicará cómo colocar el cuerpo para la resonancia magnética.

Es posible que te sujeten los brazos y las piernas para que te mantengas completamente inmóvil durante la prueba. El equipo médico que realiza la prueba coloca una bobina de resonancia magnética cerebral alrededor de tu cabeza. Es similar a un casco y ayuda a obtener imágenes más nítidas y detalladas de tu cerebro.

Si te vas a someter a una resonancia magnética cerebral con contraste, el profesional sanitario te introducirá una pequeña aguja con un tubo en una vena de la mano o del brazo. El profesional sanitario inyectará el contraste en el tubo, denominado «vía intravenosa», que tienes en la vena. El contraste puede provocarte una sensación de frío o un enrojecimiento en las mejillas.

La camilla se desliza dentro del aparato de resonancia magnética y tú te encuentras en el centro del imán. El profesional sanitario que realiza la prueba se encuentra en otra sala. Sin embargo, hay un sistema de intercomunicación que os permite oír y hablar entre vosotros durante toda la prueba.

Mientras esté tumbado en la mesa, es posible que oiga ruidos fuertes, como golpes o estrépitos. Es posible que se le pida que contenga la respiración en algunos momentos de la prueba para ayudar a obtener una imagen más nítida. Es posible que note una sensación de calor en la cabeza durante la prueba. Si se siente incómodo, comuníquelo al profesional sanitario a través del intercomunicador.

Una resonancia magnética cerebral suele durar entre 30 y 60 minutos.

En ocasiones, es posible que te realicen una resonancia magnética cerebral durante la intervención quirúrgica. Esto puede hacerse para ayudar a los cirujanos a orientarse mientras extirpan un tumor o realizan otras intervenciones para las que necesitan imágenes del cerebro. A esto se le denomina resonancia magnética intraoperatoria, también conocida como iMRI.

Cómo funciona la resonancia magnética cerebral

La máquina envía ondas de radiofrecuencia al interior del cuerpo. Los patrones de las ondas de radiofrecuencia y los pulsos que genera la máquina de resonancia magnética se denominan «secuencias». Cada secuencia ofrece una versión ligeramente diferente de cómo se genera la imagen; por ejemplo, un sombreado o una resolución ligeramente distintos. Entre los distintos tipos de secuencias que se utilizan en la resonancia magnética cerebral se incluyen:

  • T-1 ponderada con gadolinio
  • T-1 ponderada sin gadolinio
  • Ponderado T-2
  • Resonancia magnética de perfusión
  • Resonancia magnética ponderada en difusión
  • Recuperación por inversión atenuada por líquido, también conocida como FLAIR.

Las ondas de radiofrecuencia «excitan» los átomos de hidrógeno del cuerpo y hacen que se alineen. Cuando los átomos de hidrógeno vuelven a sus posiciones habituales, liberan energía. La cantidad de energía que liberan varía según el tipo de tejido en el que se encuentren dichos átomos. El sistema informático del equipo de resonancia magnética cerebral mide esta energía y utiliza la información para crear imágenes del cerebro.

La «T» de estas secuencias hace referencia al tiempo de relajación. El tiempo de relajación es el tiempo que tardan los átomos de hidrógeno en «relajarse», es decir, en volver a sus posiciones habituales.

Tras una resonancia magnética cerebral

Una vez que los miembros de tu equipo sanitario hayan confirmado que disponen de las imágenes necesarias de tu cerebro, volverán a la sala de exploración para ayudarte a salir del aparato. Si te han realizado una resonancia magnética cerebral con contraste, te retirarán la vía intravenosa y te cubrirán la zona con un pequeño apósito. Es posible que sientas una ligera molestia o que te salga un pequeño hematoma en el lugar donde tenías la vía intravenosa.

No necesitas un tiempo de recuperación tras una resonancia magnética cerebral. Sin embargo, si te han administrado algún medicamento para ayudarte a relajarte, es posible que tengas que esperar un rato a que desaparezca su efecto antes de vestirte e irte a casa.

Si no ha tomado ningún medicamento para ayudarle a relajarse, debería poder conducir usted mismo hasta su casa después de la resonancia magnética cerebral. Podrá retomar sus actividades diarias habituales y su dieta habitual inmediatamente después de la resonancia magnética cerebral.

Resultados

Una vez finalizada la resonancia magnética cerebral, un profesional sanitario, normalmente un radiólogo, interpreta los resultados. Un radiólogo es un especialista formado para interpretar los resultados de las pruebas de imagen. El profesional sanitario que te prescribió la resonancia magnética cerebral recibe el informe y lo comenta contigo.

Tu profesional sanitario te informará de si todo parece estar bien en tu cerebro o si hay algún aspecto que suscite preocupación. Cualquier hallazgo atípico puede indicar que necesitas una resonancia magnética cerebral adicional, otra prueba de imagen u otras pruebas diagnósticas. O bien, es posible que tu profesional sanitario prefiera adoptar una estrategia de «esperar y observar» para ver si se producen cambios con el tiempo.

Si los miembros de tu equipo sanitario logran diagnosticar la causa de tus síntomas, es probable que te expliquen tu plan de tratamiento y los próximos pasos a seguir.

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