Por qué se hace
Por lo general, se coloca un drenaje ventricular externo como parte de la atención de urgencia cuando el equipo médico sospecha que hay una acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro, lo que se conoce como hidrocefalia.
Un EVD también puede utilizarse antes, durante o después de una intervención quirúrgica para tratar un tumor cerebral.
Atención de urgencias
La hidrocefalia súbita puede desarrollarse por muchas razones:
- Hemorragia y acumulación de líquido provocadas por una hemorragia en el espacio situado entre el cerebro y los tejidos que lo recubren. Esto se denomina hemorragia subaracnoidea. Puede producirse tras la rotura de un aneurisma.
- Hinchazón o hemorragia cerebral provocada por un traumatismo craneoencefálico.
- Hinchazón cerebral provocada por infecciones como la meningitis o la encefalitis.
- Obstrucción del drenaje de líquido causada por un tumor cerebral.
- Hinchazón y acumulación de líquido en el cerebro durante o después de una intervención quirúrgica cerebral.
- Infección de una derivación cerebral ya existente.
La acumulación de líquido puede aumentar la presión intracraneal, lo que provoca síntomas como dolor de cabeza, confusión, náuseas y somnolencia. Si la presión aumenta hasta el punto de provocar pérdida de conciencia y deterioro de las funciones cerebrales, un drenaje ventricular externo puede salvar la vida. El drenaje ventricular externo (DVE) puede aliviar rápidamente la presión, proteger el tejido cerebral de posibles daños y mejorar los síntomas.
Tratamiento de los tumores cerebrales
En ocasiones, se coloca un drenaje ventricular externo (DVE) en el marco de una intervención quirúrgica de un tumor cerebral para tratar o prevenir la hidrocefalia. Por ejemplo, los meduloblastomas, unos tumores cerebrales que crecen en la parte posterior inferior del cerebro, suelen provocar hidrocefalia, especialmente en niños. Se puede colocar un DVE para aliviar la presión sobre el cerebro antes de la extirpación quirúrgica del tumor. También puede mantenerse colocado durante la cirugía para ayudar a los cirujanos a ver con claridad la zona en la que están operando y para favorecer la recuperación tras la intervención.
La hidrocefalia es una complicación frecuente tras la cirugía de un tumor cerebral. Para tratarla, se puede utilizar un drenaje ventricular externo (DVE). En ocasiones, se coloca un DVE como medida preventiva antes de la cirugía si el cirujano sospecha que existe un alto riesgo de que se desarrolle hidrocefalia tras la intervención.
Monitorización de la presión intracraneal
Es posible que se le coloque un drenaje ventricular externo (DVE) para controlar su presión intracraneal. Cuando la presión intracraneal es demasiado alta o demasiado baja, puede provocar daños en el cerebro. La extracción de líquido mediante el DVE, según sea necesario, puede ayudar a mantener la presión dentro de unos límites seguros.
Riesgos
Un drenaje ventricular externo suele ser un procedimiento que salva vidas. Sin embargo, conlleva ciertos riesgos. Entre ellos se pueden incluir:
- Infección del sistema de drenaje ventricular externo (DVE). La infección puede producirse si las bacterias penetran en el cerebro a través del DVE. El personal sanitario utiliza técnicas asépticas y antibióticos para prevenirla. Además, existen catéteres especiales para DVE recubiertos de antibióticos que ayudan a prevenir las infecciones.
- Hemorragia a lo largo del recorrido del catéter de drenaje endocerebral. Durante la colocación del catéter de drenaje endocerebral, existe un pequeño riesgo de hemorragia cerebral a lo largo del recorrido del catéter.
- Obstrucción del drenaje endovenoso (EVD). Es posible que se formen coágulos de sangre o que se acumulen restos de tejido en el tubo de drenaje. Si esto ocurre, puede ser necesario ajustar o sustituir el drenaje endovenoso (EVD).
- Colocación incorrecta del catéter de drenaje intracraneal. En ocasiones, es posible que el catéter no esté colocado correctamente en el cerebro, lo que requiere su ajuste o sustitución.
- Drenaje excesivo de líquido cefalorraquídeo del cerebro. En algunos casos, el drenaje ventricular externo (DVE) puede extraer demasiado líquido del cerebro. Esto puede provocar la rotura de los vasos sanguíneos y la acumulación de sangre en la superficie del cerebro. A esto se le conoce como hematoma subdural.
Cómo prepararse
La colocación de un drenaje ventricular externo suele ser una intervención de urgencia. La mayor parte de los preparativos los lleva a cabo el equipo sanitario en el quirófano, en urgencias o en la unidad de cuidados intensivos.
Qué puedes esperar
Es posible que tú o la persona que te acompaña os sintáis abrumados por todas las actividades que os rodean. Hay mucho ajetreo. Pero la colocación de un catéter endovenoso es un procedimiento habitual y muchos hospitales tienen experiencia en ello.
Antes de la intervención
- Pruebas de imagen. Antes de colocar el catéter endovenoso, el equipo sanitario te realizará una tomografía computarizada o una resonancia magnética de la cabeza para planificar la colocación del catéter.
- Medicamentos. Si está tomando algún anticoagulante, deberá dejar de tomarlo. Es posible que le administren un medicamento para contrarrestar el efecto de los anticoagulantes que haya tomado. Se le administrarán antibióticos para prevenir infecciones, que son una complicación frecuente de la colocación de un catéter endovenoso si no se siguen las medidas preventivas.
- Anestesia. Si permanece despierto durante la intervención, se le administrará anestesia local para adormecer la zona. En casos de urgencia, puede ser necesaria la sedación. La sedación es un tipo de anestesia que le permite relajarse y sentirse cómodo durante la intervención.
- Colocación y preparación de la piel. Durante la intervención, el paciente se tumba boca arriba con la cabeza ligeramente elevada. Se limpia y se afeita el cuero cabelludo en la zona donde se insertará el drenaje ventricular externo (DVE). El cirujano marca el punto de inserción del DVE, normalmente en el lado derecho de la frente, por encima de la sien.
Durante la intervención
Para realizar un pedido de EVD:
- Se realiza una pequeña incisión en el cuero cabelludo.
- Se perfora un pequeño orificio en el hueso del cráneo.
- Se introduce un tubo delgado, denominado catéter, a través del tejido cerebral hasta llegar a un ventrículo para drenar el líquido.
- El catéter se fija al cuero cabelludo con puntos de sutura y se conecta a un sistema de drenaje.
Después de la intervención
Después de la intervención, el equipo médico controlará de cerca su frecuencia cardíaca, su respiración y su presión arterial. Es posible que se sienta cansado o un poco desorientado. También puede tener un ligero dolor de cabeza, náuseas o hinchazón alrededor de la zona de la incisión.
Los próximos pasos son los siguientes:
- Prueba de imagen adicional. Se realiza otra tomografía computarizada para asegurarse de que el catéter está en la posición correcta.
- Seguimiento. Tu equipo sanitario te supervisa de cerca para asegurarse de que el EVD funciona correctamente. El equipo comprueba si hay signos de infección o hemorragia, te hace preguntas y te realiza pruebas para evaluar tu función cerebral.
- Control de la presión. El EVD puede utilizarse para controlar la presión intracraneal. También puede servir para drenar el exceso de líquido cuando sea necesario, con el fin de mantener la presión en un nivel constante.
Resultados
A medida que tu estado mejora, también lo hace el flujo de líquido cefalorraquídeo. Por lo general, tu equipo médico lleva a cabo un periodo de prueba durante el cual el drenaje ventricular externo (EVD) permanece colocado, pero no drena de forma activa. Si tu presión intracraneal se mantiene en un nivel seguro, se puede retirar el EVD y cerrar la incisión cutánea con puntos de sutura. Si los síntomas persisten y es necesario un drenaje continuo de líquido, tu equipo médico podría recomendarte una solución permanente, como una derivación cerebral.
Por lo general, los profesionales sanitarios intentan retirar el drenaje de la EVD lo antes posible para minimizar el riesgo de que se infecte.
Cuando la presión intracraneal se mantiene elevada durante demasiado tiempo, puede resultar mortal. La derivación ventricular externa suele ser un procedimiento que salva vidas. Por lo general, los beneficios superan a los riesgos.
La duración de la estancia en el hospital tras la retirada del drenaje endocraneal depende de tu estado general. La colocación del drenaje endocraneal en sí misma suele ser un procedimiento de bajo riesgo. Sin embargo, afecciones como el ictus y la hemorragia cerebral, el traumatismo craneoencefálico y el tumor cerebral suelen requerir tratamientos adicionales.
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