Definición
El flujo vaginal, también denominado leucorrea, está compuesto tanto por líquido como por células. La vagina segrega flujo a lo largo del día.
El flujo vaginal normal ayuda a mantener la vagina sana y limpia. Al mantener los tejidos húmedos, protege contra las infecciones y la irritación. El flujo vaginal puede presentar variaciones de vez en cuando. Puede ser blanquecino y pegajoso, o transparente y acuoso. Estos cambios suelen depender de la fase del ciclo menstrual en la que te encuentres. Es habitual que cambien tanto la cantidad como el color y la consistencia.
Sin embargo, a veces el flujo vaginal puede ser un síntoma de que algo no va bien. Es posible que tengas un flujo que huela mal o que te parezca extraño. O quizá sientas picor o dolor. Si es así, ponte en contacto con tu médico para ver si es necesario que te revisen el flujo.
Causas
Las infecciones por cándida, la vaginosis bacteriana y la menopausia pueden alterar el flujo vaginal. Estas afecciones pueden causarte molestias, pero existen tratamientos que pueden ayudarte.
A veces, los cambios en el flujo vaginal pueden ser síntoma de algo más grave. Algunas infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden provocar cambios en el flujo vaginal. Las ITS pueden suponer un peligro para tu salud y para la de los demás. Por eso es importante saber si tienes una ITS.
Un flujo de color marrón o con trazas de sangre puede ser un síntoma de cáncer de cuello uterino. Sin embargo, esto es poco frecuente.
Causas relacionadas con infecciones o inflamaciones
Entre las posibles causas de un flujo vaginal anormal relacionado con infecciones o inflamaciones se incluyen:
- Vaginosis bacteriana (irritación de la vagina)
- Cervicitis
- Chlamydia trachomatis
- Gonorrea
- Tampón olvidado, también llamado tampón retenido
- Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) (una infección de los órganos reproductores femeninos)
- Tricomoniasis
- Vaginitis
- Infección por cándida (vaginal)
Otras causas
Otras causas de flujo vaginal inusual son:
- Ciertas prácticas de higiene, como las duchas vaginales o el uso de sprays o jabones perfumados
- Cáncer de cuello uterino
- Embarazo
- Atrofia vaginal, también conocida como síndrome genitourinario de la menopausia
- Cáncer de vagina
- Fístula vaginal
Es poco frecuente que los cambios en el flujo vaginal sean un síntoma de cáncer.
Cuándo acudir al médico
Concierta una cita con tu médico si presentas:
- Secreción vaginal verdosa, amarillenta, espesa o con aspecto de queso.
- Fuerte olor vaginal.
- Picor, ardor o irritación en la vagina o en la zona de piel que rodea la vagina y la uretra, también conocida como vulva. Es posible que notes un cambio de color en estos tejidos. Pueden presentar tonos rojizos, morados o marrones, dependiendo del color de tu piel.
- Sangrado o manchado fuera del periodo.
Para el autocuidado en casa:
- Si crees que tienes una infección por cándida, prueba con una crema antimicótica de venta libre (Monistat, M-Zole, Mycelex). Pero es mejor asegurarte antes de automedicarte. A menudo, las personas creen que tienen una infección por cándida cuando, en realidad, padecen otra afección. Si no estás segura, es importante que acudas primero al médico.
- Lávate la vulva solo con agua tibia. No te laves el interior de la vagina. A continuación, sécate con suavidad con una toalla de algodón. No utilices jabones perfumados, papel higiénico, tampones ni duchas vaginales. Estos productos pueden agravar las molestias y el flujo.
- Lleva ropa interior de algodón y ropa holgada. Evita los pantalones ajustados o las medias que no tengan la entrepierna de algodón.
- Si tienes sequedad vaginal, prueba con una crema o un gel de venta libre para hidratarla.
- Acude a tu médico si los síntomas no desaparecen. Es posible que tengas que probar otro tipo de tratamiento.
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